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Novedades sobre la Covid

La gestión global de la pandemia quedó en manos de organizaciones filantrópicas

Salud y Fármacos
Boletín Fármacos: Propiedad Intelectual 2022;25(4)

Tags: Respuesta a la pandemia, distribución inequitativa de vacunas, insumos covid-19, inequidad, Organizaciones no Gubernamentales, Organización Mundial de la Salud, CEPI, COVAX, Fundación Gates, Gavi, Wellcome Trust, organizaciones filantrópicas, EE UU, Unión Europea

Una noticia publicada en Político [1], presenta los resultados de una investigación de Político y Welt (un periódico alemán) sobre la influencia de cuatro organizaciones filantrópicas en la gestión de las vacunas, medicamentos y pruebas diagnósticas durante la pandemia de covid-19. A continuación resumimos los puntos más importantes.

Las cuatro organizaciones analizadas fueron: Fundación Bill & Melina Gates (Bill and Melinda Gates Foundation), la alianza para las vacunas Gavi, Wellcome Trust y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations o CEPI). Todas ellas con gran influencia en los gobiernos y en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cuentan con fuertes vínculos entre ellas, por ejemplo, la Fundación Bill & Melina Gates financió la creación de Gavi y CEPI y mantiene puestos en las juntas directivas de ambas organizaciones.

Esta investigación se basó en una revisión de minutas de reuniones, información financiera y documentos fiscales de estas organizaciones y en más de cuatro docenas de entrevistas con funcionarios clave de EE UU y la Unión Europea (UE), y expertos en salud global.

El argumento central del informe es que los gobiernos de países europeos y EE UU se concentraron en responder a la pandemia por covid 19 dentro de su propio territorio y no ejercieron su liderazgo en la respuesta global, permitiendo que estas poderosas Organizaciones no Gubernamentales (ONG) la gestionaran. Estas ONG tuvieron espacio para maniobrar y no fueron sometidas a ningún tipo de control. El resultado ha sido subóptimo, en términos de efectividad, equidad y transparencia.

Estas cuatro organizaciones, en adelante nos referiremos a ellas como las ONG, tienen importantes conexiones políticas y financieras con gobiernos y con la OMS, han gastado más de US$8,3 millones en cabildeo en EE UU y Europa y es frecuente que sus empleados vayan saltando de una organización a otra, o trabajen para los gobiernos y/o la OMS, es decir, hay “puertas giratorias”. Desde 2020, entre las cuatro han invertido casi US$10.000 millones para responder a la covid-19 (GAVI con US$6.000 millones, la Fundación Bill y Melinda Gates US$2.000 millones; CEPI US$1700 millones, y Wellcome Trust US$125 millones), un monto similar al que gastó la agencia federal de EE UU para ayudar a luchar contra la pandemia en el exterior.

Entre la Fundación Bill & Melinda Gates, Gavi y Wellcome Trust han aportado más de US$1.400 millones a la OMS, entre otras cosas para crear un programa para distribuir lo productos covid – el Access to Covid-19 Tools Accelerator o Act-A, que no alcanzó sus objetivos. Esto es más de lo que han aportado muchos estados miembros, incluyendo EE UU o el de la Unión Europea (UE).

Según Lawrence Gostin, profesor de la Universidad Georgetown (EE UU) la influencia financiera de estas ONG nos debería preocupar, no solo porque el dinero compra influencia y el dinero no debería dictar la política, sino porque les da un acceso preferente, a puerta cerrada. Este poder, aunque esté impulsado por las buenas intenciones y la experiencia es “antidemocrático, porque es extraordinariamente poco transparente y opaco” y “deja atrás a la gente corriente, a las comunidades y a la sociedad civil”.

Los líderes de tres de estas cuatro ONG son férreos defensores de los derechos de propiedad intelectual y consideran que estos no han sido un problema para el acceso global a las vacunas, de hecho, la Fundación Gates se opuso a la exención de derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas que se discutió en la OMC (Nota de SyF: Sobre la posición de Gates durante la pandemia y su defensa a los derechos de propiedad intelectual hemos publicado “Cómo Bill Gates ha impedido el acceso global a las vacunas covid” en Boletín Fármacos: Políticas 2022; 25(1), disponible en: https://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/may202207/01_co/).

Estas cuatro ONG influyeron en la creación del ACT-A (Access to Covid-19 Tools Accelerator), un mecanismo para hacer llegar vacunas, medicamentos o pruebas diagnósticas a los países de ingresos bajos y medios (PIBM). El ACT-A tiene una estructura descentralizada, pensada para disminuir los procesos burocráticos, pero en realidad no se sabía quién era responsable de qué.

Gayle Smith, que dirigió la respuesta global al covid-19 desde el Departamento de Estado, dijo sobre el ACT-A: “En teoría era una buena idea, en la práctica no había siquiera un director ¿Quién es el jefe de toda esta empresa? En una emergencia global como ésta, tenemos que hacer llegar los medicamentos y vacunas a todo el mundo lo antes posible”. El objetivo original del ACT-A para mediados de 2021 era distribuir 500 millones de pruebas diagnósticas entre los PIBM pero solo entregó 84 millones (16% del objetivo inicial) y 245 millones de tratamientos, de los que solo había entregado 1,8 millones para junio de 2021. El compromiso original era entregar 2.000 millones de dosis de vacunas, 1.000 millones en el 2021, pero para enero de 2022 había entregado 950 millones.

En total, las donaciones al Act-A alcanzaron los US$23.000 millones [2], pero el dinero iba directamente a las entidades implicadas en la iniciativa, como Gavi y CEPI. Aunque el sitio web de ACT-A lleva la cuenta de cuánto dinero se recaudó, es casi imposible saber exactamente a dónde fue a parar. Según registros de la OMS, solo US$2.200 millones se invirtieron en el fortalecimiento de los sistemas de salud y se estima que la mayoría se destinó a la adquisición de vacunas.

El informe de Político presenta muchos datos, distribuidos en cuatro capítulos, que resumimos a continuación.

Capítulo 1: Llenando un vacío
Cuando se reportaron los primeros casos del virus en China, los gobiernos no estaban preparados para responder a una pandemia y se limitaron a cerrar las fronteras y aislar a las personas positivas. En cambio, había ONGs que tenían más conocimiento y experiencia porque habían ayudado a combatir otros brotes como el Zika y Ébola, la más grande era la Fundación Bill y Melinda Gates, que también es la que conecta a las otras tres.

Gavi se fundó en 1999 con US$750 millones de la Fundación Gates para gestionar acuerdos sobre vacunas con las empresas farmacéuticas para los países de bajos ingresos. La gran mayoría de su financiación procede de donaciones de los gobiernos.

El CEPI se puso en marcha en 2017 con el respaldo financiero de la Fundación Gates, el Wellcome Trust, Noruega e India. Su misión es financiar la investigación y el desarrollo (I+D) de vacunas. Ha conseguido donaciones de poderosos gobiernos occidentales.

Wellcome Trust es la más antigua de las cuatro ONG. Fue creada en el Reino Unido en 1930 por el fundador de una de las mayores empresas farmacéuticas del mundo. Tiene un patrimonio de US$38.000 millones y dedica una parte importante del mismo a la investigación biomédica.

Entre el personal de Wellcome, CEPI y la Fundación Gates se encuentran antiguos funcionarios públicos estadounidenses y europeos, que ahora ayudan a las organizaciones a conseguir apoyo político y financiero para sus misiones. También hay funcionarios gubernamentales que trabajaron previamente para estas organizaciones.

En 2020, estas ONG globales se movilizaron para llenar el vacío en el liderazgo de la respuesta global a la pandemia que dejaron los gobiernos que estaban ocupados con sus respuestas nacionales. A través de sus conexiones políticas y el cabildeo lograron que los funcionarios de EE UU y de los países europeos destinaran miles de millones de dólares a los programas que ellos mismos habían diseñado y estaban liderando.

Entre 2020 e inicios del 2022 se celebraron más de 100 reuniones entre altos funcionarios de la Comisión Europea o del Reino Unido y los líderes o empleados de las cuatro ONG. Éstas informaron a los altos funcionarios de la Comisión Europea sobre las inversiones en pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas para el covid, y sobre la importancia de compartir esos productos con el resto del mundo. En el Reino Unido sostenían reuniones mensuales con los ministros para hablar de las pruebas covid, los ensayos clínicos y la capacidad de fabricación, incluso el primer ministro, Boris Johnson, participó en algunas.

En Alemania, CEPI y Gavi enviaron numerosas cartas a la cancillería solicitando fondos para sus organizaciones. Bill y Melinda Gates se reunieron con Angela Merkel para hablar de la distribución global de vacunas. El presidente de la Wellcome Trust y Bill Gates también hablaron con altos funcionarios de la administración Trump sobre cómo acelerar la producción de herramientas para tratar la pandemia, y sobre cómo distribuirlas entre los países que más las necesitaban. Cuando asumió Biden, los altos funcionarios de la Casa Blanca tenían una reunión semanal con miembros de las cuatro ONG. Uno de estos funcionarios dijo: “Nos apoyamos mucho en sus consejos durante toda la pandemia, especialmente al principio”.

Desde 2020, en parte gracias al cabildeo, la CEPI ha recibido US$860 millones (US$100 millones de la Comisión Europea, US$330 del Reino Unido, US$430 de Alemania y unos US$8 de EE UU). Gavi espera recibir durante el periodo 2021-2025 US$10.400 millones (EE UU ha prometido más de US$4.800 millones, el Reino Unido US$2.600 millones, Alemania más de US$2.000 millones y la Comisión Europea más de US$1.000 millones).

Durante los tres primeros meses de la pandemia, las cuatro organizaciones se adelantaron a los gobiernos y diseñaron la respuesta global a la pandemia. Identificaron a empresas con las que trabajar para desarrollar productos médicos. La Fundación Gates y Wellcome empezaron a invertir y a anunciar subvenciones a empresas para producir pruebas diagnósticas y tratamientos covid, A finales de enero 2021, CEPI había decidió invertir US$5 millones en el desarrollo de cuatro vacunas, y la Fundación Gates apoyó el desarrollo de vacunas en dos universidades americanas (NYU y la Universidad de Washington) y una del Reino Unido (Oxford).

El gobierno de EE UU no empezó a invertir en el desarrolló de vacunas (Operation Warp Speed) hasta abril-mayo de 2020, y no empezó a pensar en la distribución global de las vacunas hasta el mes de julio.

La OMS es la agencia responsable de responder a una pandemia, pero las donaciones que estos cuatro grupos hacen a la OMS, les confiere cierto poder en la toma de decisiones. Desde 2020, Wellcome, la Fundación Gates y Gavi han donado colectivamente US$1.400 millones a la OMS y unos 170 millones específicamente para programas relacionados con covid. A finales de enero de 2020, representantes de la Fundación Gates y Wellcome participaban en las reuniones de alto nivel de la OMS, en las que también estaban los altos funcionarios de otros países y donde se discutían temas relacionados con la covid. Por otra parte, hasta octubre de 2021, el director general de Wellcome dirigía el comité de asesores científicos de la OMS que estudiaba las prioridades de I+D para el covid.

Wellcome y la Fundación Gates ofrecieron financiamiento para organizar una reunión en la sede de la OMS en Ginebra para que los responsables de salud de todo el mundo interactuaran con investigadores, científicos y otras organizaciones mundiales importantes. Al final de la reunión, en febrero de 2020, habían desarrollado un plan de respuesta al covid, incluyendo un plan de financiamiento.

En marzo de 2020, el brote de covid se había empezado a extender en África, y las ONG comenzaron a armar redes para distribuir las herramientas necesarias y preparar al continente para enfrentar los casos, aunque ya era demasiado tarde. A finales de mes, la Fundación Gates había repartido US$47 millones entre una decena de organizaciones locales.

En cuanto a la ayuda externa de los países de altos ingresos para combatir la pandemia, hubo todo tipo de respuestas. EE UU canalizó sus fondos a través de Gavi; la UE prometió €232 millones para ayudar a la respuesta global a la covid-19 y además donó US$2,6 millones a la oficina de la OMS en Kenya. La CEPI obtuvo financiamiento de Alemania, y durante la cumbre virtual de la G20, el 26 de marzo, los países se comprometieron a donar recursos a la OMS, CEPI y Gavi.

Estados Unidos y la UE acabarían dedicando cientos de millones de dólares para ayudar a la lucha mundial contra el covid, pero la mayor parte de sus contribuciones para la adquisición y distribución de vacunas no llegaría hasta la segunda parte de 2021.

Como respuesta a la creciente carencia de fondos y programas internacionales contra el covid, Wellcome, la Fundación Gates y Mastercard crearon en marzo de 2020 el Acelerador Terapéutico Covid-19 -una colaboración para recaudar fondos para los tratamientos contra el Covid- y comprometieron hasta US$125 millones en financiación. Fue una de las primeras colaboraciones entre las ONG y la industria farmacéutica que surgió durante la pandemia.

A principios de abril de 2020, la Fundación Gates reveló programas que podrían ayudar a la distribución equitativa de dosis de vacunas, pruebas diagnósticas y terapias, y giraban en torno a la creación de ACT-A (Acelerador del Acceso a las Herramientas Covid-19). En el diseño de esta iniciativa también participaron Gavi y CEPI. Al principio las ONG pensaban liderar la iniciativa, para que fuera de más ágil manejo, pero la OMS insistió en estar involucrada, aunque dejo muchas cosas en manos de las ONG. Unitaid, Unicef y el Banco Mundial también eran parte de ACT-A, pero no había representantes de la sociedad civil.

Algunos criticaron a ACT-A por falta de transparencia en su toma de decisiones, ya que no se consultaban las decisiones importantes y no se detallaba suficientemente el destino de las donaciones de los países.

Capítulo 2: El apuro por las vacunas
A mediados de 2020, estas ONG comenzaron a entregar dinero a universidades y empresas para acelerar el desarrollo de vacunas. En julio, CEPI anunció que aportaría US$66 millones para los ensayos clínicos de Clover Biopharmaceuticals. La universidad de Oxford recibió US$449 millones de CEPI, Wellcome y la Fundación Gates para el desarrollo de su vacuna. Wellcome concedió US$2,4 millones al Wits Health Consortium de Sudáfrica para la detección y vigilancia del covid.

Por otra parte, los miembros de la junta directiva de CEPI y otros líderes globales querían saber cómo esas donaciones beneficiarían a los PIBM. Los primeros contratos se firmaron sin garantizar una distribución equitativa de los productos covid [3]. Una revisión externa [4] que evalúo los acuerdos que firmó CEPI, dijo que confiaban demasiado en la buena voluntad de los contratistas, y hubieran tenido que usar un lenguaje más específico que comprometiera a las empresas a garantizar el acceso equitativo.

En mayo de 2020, la OMS emitió una declaración solicitando a la industria, a los gobiernos y a los expertos en salud que “pusieran en común los conocimientos y la propiedad intelectual”, porque eso permitiría ampliar la producción de vacunas y mejorar el acceso. La Fundación Gates no estuvo de acuerdo.

La Fundación Gates dice en su sitio web que cuando otorga dinero, los beneficiarios deben hacer que las vacunas estén ampliamente disponibles a un precio asequible [5], sin embargo, exigió que la Universidad de Oxford compartiera los derechos de propiedad intelectual de su vacuna únicamente con AstraZeneca [6], contradiciendo los propios lineamientos de la universidad que establecían el otorgamiento de licencias no exclusivas y libres de regalías para los productos relacionados a la covid-19 [7]. La Fundación Gates niega haberlo hecho.

En junio, surgió, como parte de Act-A, el mecanismo COVAX, para comprar dosis de vacunas y distribuirlas en los PIBM a precios asequibles.

Poco después de haber recibido el acuerdo de licencia con la Universidad de Oxford, AstraZeneca firmó un acuerdo con CEPI y Gavi por US$750 millones a cambio de entregar 300 millones de dosis de su vacuna a COVAX [8], y otro acuerdo con el Serum Institute de India, que había recibido millones de dólares de la Fundación Gates, para suministrar dosis de su vacuna a los PIBM.

EE UU lanzó la Operación “Velocidad de la Luz” (Operation Warp Speed) en mayo 2020, y a los pocos meses invirtió US$1.600 millones en la vacuna de Novavax, US$1.950 millones en la de Pfizer y prometió US$2.100 para apoyar las vacunas de Sanofi y GSK [9]. Para mejorar la distribución de vacunas en PIBM, la Fundación Gates presionó al gobierno de EE UU para que compartiera los marcadores inmunitarios asociados con la protección de la enfermedad clínica para que otras instituciones los pudieran utilizar para establecer la eficacia de sus vacunas sin tener que hacer ensayos clínicos de eficacia. EE UU estuvo de acuerdo y lo hicieron en 2021.

Las ONG y otros empezaron a presionar al gobierno de EE UU para que contribuyera y apoyara la distribución equitativa de las vacunas, pero este estaba más interesado en producir vacunas que en desarrollar un plan de distribución.

En septiembre 2020, cuando al menos cuatro vacunas ya estaban en estudios de fase 3 se realizó la primera reunión oficial del ACT-A, se empezaron a intensificar las campañas de donación y se pidió a los gobiernos que fortalecieran su respuesta internacional al virus. El comité de finanzas de ACT-A aspiraba a recibir US$38.000 millones en donaciones para las agencias involucradas en la iniciativa, incluyendo a CEPI y Gavi. Para junio de 2022, ACT-A había recibido US$23.400 millones, de los cuales US$12.900 fueron a parar a Gavi, US$2.000 a la OMS, US$4.300 al Global Fund, US$1.900 a CEPI, y el resto se distribuyó a múltiples grupos.

Gavi, en coordinación con la OMS, CEPI y UNICEF, lideró la creación de un mecanismo de adquisición y financiación conjunta de COVAX. Wellcome ayudó a financiar el pilar terapéutico. Varias otras organizaciones ayudaron a financiar y dirigir los pilares de diagnóstico y sistemas de salud de ACT-A. La Fundación Gates financió el desarrollo tanto de las vacunas como de tratamientos a través de Gavi.

Uno de los primeros logros importantes de ACT-A fue un acuerdo con las empresas SD Biosensor y Abbott por más de 120 millones de pruebas diagnósticas a US$5 por unidad para los PIBM, parcialmente financiado por la Fundación Gates.

A medida que aumentaba financiamiento, la sociedad civil empezó a cuestionar cómo se tomaban las decisiones y si había alguna ineficiencia en los contratos (por ejemplo, falta de control precios o conflictos de interés). Sin embargo, era muy difícil acceder a los documentos. Las cuatro ONG habían prometido que distribuirían los recursos equitativamente, pero la pandemia estaba causando estragos en las economías y matando a millones de personas, los países de altos ingresos se replegaron para gestionar su propia crisis de salud, lo que drenó recursos a la lucha global contra el covid y otorgó a las ONG una influencia inusual sobre la política global.

Los CDC fueron la única agencia estadounidense que trabajo por atajar el covid en los PIBM, mientras que entidades europeas contribuyeron más de €11.000 millones para vacunas, pruebas diagnósticas, tratamientos y recuperación económica, y la Fundación Gates había distribuidoUS$402 millones entre varias organizaciones. Wellcome Trust contribuyó US$29,3 millones.

Gavi, junto con la Fundación Gates, firmó un acuerdo para otros 100 millones de dosis de vacunas del Serum Institute, elevando el total a 200 millones. La Fundación aportó US$300 millones para proporcionar dosis tanto a India como a otros PIBM,

pero este plan también fue víctima del nacionalismo. India sufrió una importante ola de Covid, y el Serum Institute paralizó las exportaciones de COVAX para vacunar a la población de la India.

En noviembre 2020 ACT-A solo tenía US$10.000 millones. Un informe decía que, para finales de 2021, COVAX quería distribuir al menos 2.000 millones de dosis a los PIBM, y para eso requería otros US$5.000 millones. Estaba claro que, si no aumentaba la producción de vacunas y los países de altos ingresos seguían acaparando las vacunas existentes, incluyendo las del mecanismo COVAX, no se llegaría a abastecer a los PIBM. Consecuentemente, líderes africanos crearon el Equipo de Trabajo para la Adquisición de Vacunas para África (African Vaccine Acquisition Task Team), demostrando que no confiaban en obtener las vacunas a través de COVAX. A la vez, las ONGs intensificaron su campaña de cabildeo en los países de altos ingresos para recabar fondos para ACT-A.

Más allá de la preocupación por la financiación, las organizaciones de la sociedad civil y otros defensores de la salud también se empezaron a sentir cada vez más frustrados por el hecho de que los líderes no elegidos de estas organizaciones globales fueran en su mayoría hombres de países occidentales, e hicieran poco por incluir a representantes de los PIBM a los que intentaban ayudar y a otros actores.

Las ONGs iniciaron una nueva etapa de cabildeo y se reunieron con funcionarios de alto nivel en EE UU y Europa. La Fundación Gates contrató a Eurasia Group para que escribiera varios documentos dirigidos a los gobiernos europeos que abordaran la necesidad de tener una estrategia global para luchar contra el covid. En uno de los documentos, el grupo afirmaba que “la parte de financiamiento del programa ACT-A correspondiente a Alemania se pagaría por sí misma con creces”.

La estrategia funcionó. El Congreso de EE UU aprobó un financiamiento de emergencia para Gavi de US$4.000 millones, Alemania prometió €1.500 millones adicionales para COVAX y la UE contribuyó €100 millones adicionales. A pesar de eso, ACT-A dijo que necesitaba US$4.000 millones inmediatamente y otros US$23.000 millones en 2021.

En enero 2021, empezó la distribución masiva de dosis de vacunas en EE UU y en toda Europa. En febrero, en el Reino Unido se habían administrado 15 millones de dosis, pero en Europa del Este ninguna y la primera dosis llego a África en marzo de 2021. Las ONGs empezaron a pedir a los gobiernos que consideraran donar vacunas.

Aunque la campaña de vacunación acababa de despegar, la Fundación Gates empezó a preparar a los políticos para las próximas pandemias. En una carta anual dirigida a la canciller alemana Angela Merkel, Bill Gates y Melinda French Gates escribieron: “No es demasiado pronto para empezar a pensar en la próxima pandemia”. La carta abogaba por aumentar la inversión en I+D y califica de “inestimables” a las organizaciones como el CEPI.

Capítulo 3: Promesas incumplidas
A medida que avanzaba el 2021 quedaba cada vez más claro que las inequidades en materia de acceso se agudizaban. El COVID-19 Technology Access Pool (C-TAP), un mecanismo voluntario para que las empresas farmacéuticas compartieran la propiedad intelectual y el conocimiento para elaborar productos destinados a la covid-19 que la OMS había creado en mayo de 2020, no había recibido ninguna licencia, y la Fundación Gates presionó para que no se incluyeran vacunas.

En octubre 2020, India y Sudáfrica presentaron ante la OMC una propuesta de exención de los derechos de propiedad intelectual para vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas relacionadas con el covid-19. La desigualdad en el acceso era tan obvia, que en la primavera de 2021 funcionarios de todo el mundo debatieron la necesidad de aplicar una exención de propiedad intelectual a la vacuna covid, para que los países de bajos ingresos pudieran empezar a desarrollar sus propias vacunas. Sin embargo, EE UU, la UE la Fundación Gates, CEPI y Gavi se pronunciaron contra de la propuesta. Los detractores decían que lo que impedía a los PIBM desarrollar sus propias vacunas no era la propiedad intelectual sino la falta de capacidad, conocimientos y experiencia para hacerlas.

Para los defensores de la salud global esta exención era un paso clave para mejorar la autosuficiencia de países que tradicionalmente habían sido relegados, lo que ayudaría además a prepararse mejor para la próxima pandemia.

Para aumentar la capacidad de vacunación en los PIBM, los líderes de ACT-A propusieron la creación de un Conector de Capacidad para las Vacunas (Vaccines Capacity Connector). La propuesta se centraba en conseguir que la industria aceptara transferir voluntariamente la tecnología y aumentara la capacidad de fabricación de vacunas en los PIBM. Parte del plan era crear un centro de transferencia de tecnología donde los PIBM podrían adquirir los conocimientos técnicos y las licencias necesarias para producir una vacuna covid. Sin embargo, este proyecto contaba con una fuerte participación de la industria, casi no había participación ni de los PIBM ni de la sociedad civil, y el documento de referencia afirmaba que la propiedad intelectual no era un problema en los PIBM.

El Vaccines Capacity Connector nunca se concretó y en su lugar, la OMS apoyó la creación de un centro de producción y transferencia de tecnología en Sudáfrica [10] que ha logrado reproducir la vacuna de Moderna, sim embargo Moderna se ha negado a colaborar con la empresa para que la pueda comercializar, obligándola a repetir los ensayos clínicos.

Para finales de marzo de 2021, EE UU había acumulado tantas dosis que estaba en condiciones de compartir las vacunas con otros países, pero la administración Biden era renuente a hacerlo porque quedaban muchos estadounidenses sin vacunarse, y tampoco tenían un plan de distribución. La Fundación Gates, CEPI y Gavi presionaron a los funcionarios de la Casa Blanca para que las comenzaran a distribuir entre los países que más las necesitaban.

La Fundación Gates, Gavi y Wellcome invirtieron mucho dinero en cabildeo a líderes de los países de la Unión Europea, especialmente en Alemania, para que los gobiernos hicieran donaciones y se comprometieran con el plan global de vacunación. CEPI y Gavi lideraron ese esfuerzo en EE UU, pero el presidente Biden no se comprometió con COVAX, sino que empezó a hacer donaciones a los países aliados. Esto incomodó a los líderes de COVAX.

En abril, mientras las discusiones en la OMC se intensificaban, algunos países ricos comenzaron a hacer donaciones de dosis de vacunas. Francia fue el primero en hacer una donación a COVAX de 105.600 dosis y poco después EE UU anunció que pensaba donar 60 millones de dosis de vacunas de AstraZeneca; más tarde, Alemania y el Reino Unido también hicieron lo propio. Un mes más tarde, contribuyendo al objetivo de la OMS de vacunar al 70% del planeta para mediados de 2022, EE UU se comprometió a donar otros 80 millones de dosis, la mayoría a través de COVAX. Poco después volvió a prometer 500 millones de dosis de Pfizer, esta vez solo para los países de bajos ingresos.

A pesar de estas donaciones, la vacunación avanzaba lentamente en el sur global. Bill Gates continuaba asegurando que no era necesario compartir la propiedad intelectual, ya que solo había unas pocas fábricas con la capacidad para producir vacunas [11]. A los pocos días EE UU anunció que cambiaba su posición y que ahora apoyaría una exención de patentes sobre las vacunas covid-19 en la OMC.

Según documentos que obtuvo Político, al día siguiente Bill y Melinda Gates se comunicaron con Angela Merkel, aparentemente para reforzar la posición alemana, porque a las pocas horas un vocero de la cancillería alemana aseguró que la protección de la propiedad intelectual era fundamental para la innovación y que el cambio en la posición de EE UU podría tener serias implicancias en la producción de vacunas. Poco después, en consonancia con la mayoría de los países, la posición de la Fundación Gates pareció flexibilizarse. El 7 de mayo, su directora general dijo que la fundación apoyaba una “pequeña exención durante la pandemia”.

El 15 de octubre una consultora externa publicó una dura evaluación del trabajo del ACT-A hasta ese momento, destacando la poca transparencia, la falta de participación de la sociedad civil y los conflictos de interés por incluir a líderes de la industria farmacéutica. Reconocía algunas acciones importantes, como el hecho de haber garantizado la provisión de oxígeno a algunos países, incluyendo India, en un momento que era muy necesario, pero en cuanto a los objetivos iniciales de distribuir vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas en todo el mundo afirmaba que aún estaban muy lejos de cumplirse. En la opinión de Olusoji Adeyi, ex asesor de Desarrollo Humano en el Banco Mundial, “En retrospectiva queda eminentemente claro que las estructuras de poder han favorecido al norte global sobre el sur global. Estas estructuras de poder paralizaron las funciones de [ACT-A], incluida [COVAX] [12]”.

Capítulo 4: Un fracaso y un empujón para seguir adelante
A medida que el 2021 avanzaba, quedaba cada vez más claro que no se alcanzaría el objetivo de la OMS de vacunar al 70% del mundo para mediados de 2022. COVAX debió revisar sus objetivos para 2021 a la baja.

Al problema del acceso se sumó también que muchas comunidades africanas dudaban de la seguridad de la vacuna, por lo que hubo que trabajar en convencer a las comunidades de que se vacunaran [13]. COVAX no hizo lo suficiente para preparar a las comunidades para recibir las vacunas, en medio de todos los problemas climatológicos y políticos que estaban enfrentando. Algunos miembros de la comunidad se asustaron al ver que algunos experimentaban eventos adversos, pero la desconfianza también se relacionaba con la desconfianza en todo lo que provenga de occidente, los fabricantes de las vacunas y las organizaciones que promovían la vacunación.

En algunos países con recursos limitados se reemplazaron las campañas de inmunización habituales por la de covid-19, lo que hizo que volvieran a verse casos de otras enfermedades, como sarampión [14]

A principios del 2022, mientras en la OMC se seguía discutiendo la exención de patentes, que finalmente se aprobó en junio, aunque de manera mucho más reducida a lo que se había propuesto inicialmente, la estrategia de las cuatro ONG cambió, porque, aunque la pandemia de covid-19 aún no estaba controlada, se había vuelto extremadamente difícil seguir obteniendo fondos de los gobiernos occidentales a medidas que los casos bajaban y la enfermedad dejaba de ser una preocupación central. Muchos estuvieron en desacuerdo, consideraron que era prematuro abandonar el esfuerzo global en controlar el covid.

Para las cuatro ONGs era el momento de empezar a pensar en la próxima pandemia [15] y comenzaron el cabildeo nuevamente en la Comisión Europea y en Washington para que los países ricos invirtieran más dinero en preparar al mundo para la próxima pandemia. El propio Bill Gates dijo a la prensa que el covid-19 ya estaba dejando de ser una preocupación y que era el momento de pensar en las vacunas de siguiente generación que ayudarían a combatir la próxima pandemia. CEPI trabajaba junto a legisladores estadounidenses en un proyecto de ley para garantizar que el gobierno financiara la I+D sobre los patógenos prioritarios que podrían desencadenar una nueva pandemia, con lo que se podría tener una vacuna dentro de los 100 primeros días de un futuro brote.

Los lideres de las cuatro ONG están presionando a los gobiernos para crear mecanismos financieros para responder con celeridad a la próxima pandemia, incluyendo la creación de un fondo especial en el Banco Mundial. El CEPI pidió a los donantes US$3.500 millones para empezar a desarrollar una biblioteca de vacunas para futuras pandemias. En abril, Gavi organizó con Alemania su propia conferencia para recaudar fondos, y pidió US$5.200 millones para COVAX para ayudar a millones de personas vulnerables a vacunarse.

Las cuatro ONG se han comprometido a apoyar el desarrollo de tecnologías innovadoras, modernos sistemas de diagnóstico y vigilancia, pero no se prioriza el fortalecimiento de los sistemas de salud, algo que ha fallado en la experiencia del covid-19 y es un error que hace tiempo se le critica a la Fundación Gates [16]. Sólo el 7% de los fondos del ACT-A se destinaron a fortalecer los sistemas de salud.

Los críticos aseguran que hay pocos indicios de que en la próxima pandemia estas organizaciones actúen de forma distinta a como lo hicieron durante el covid-19. Suerie Moon codirectora del centro de salud global del Graduate Institute of International and Development Studies dijo “sería un tremendo error no dedicar tiempo a analizar con detenimiento lo que ha funcionado y lo que no, a la hora de garantizar un acceso equitativo a la vacuna covid”. Las organizaciones dicen que han analizado el trabajo realizado, pero no han hecho públicos esos informes.

A pesar del cabildeo, los gobiernos responden lentamente y no se muestran muy propicios a destinar fondos para preparase para una futura pandemia, como lo demuestra el reciente brote de viruela símica. Si no hay una mejor coordinación y acuerdo entre los gobiernos a nivel del G-7 o del G-20 cometeremos los mismos errores y volveremos a sufrir la falta de liderazgo de los gobiernos, mientras que las organizaciones filantrópicas serán las únicas aptas para liderar una respuesta global.

Fuente original

  1. Banco E, Furlong A, Pfahler, L. How Bill Gates and partners used their clout to control the global Covid response — with little oversight. Político, 14 de septiembre de 2022. Disponible en: https://www.politico.com/news/2022/09/14/global-covid-pandemic-response-bill-gates-partners-00053969

Referencias

  1. ACT-Accelerator calls for fair share-based financing of US$ 23 billion to end pandemic as global emergency in 2022. UNICEF, 9 de febrero de 2022. Disponible en: https://www.unicef.org/press-releases/act-accelerator-calls-fair-share-based-financing-%C2%A0us-23-billion-end-pandemic-global
  2. CEPI. Equitable Access Committee (EAC) meeting. 13 de febrero de 2020. Disponible en: https://cepi.net/wp-content/uploads/2020/04/Minutes-13-02-2020-EAC-Meeting.pdf
  3. Center for transformational health law. Equitable Access review of CEPI’s covid-19 vaccine development agreements. Abril de 2022. Disponible en: https://cepi.net/wp-content/uploads/2022/05/EQUITABLE-ACCESS-REVIEW-OF-CEPIS-COVID-19-VACCINE-DEVELOPMENT-AGREEMENTS_Final_April-2022.pdf
  4. Bill & Melinda Gates Foundation. Disponible en: https://www.gatesfoundation.org/about/policies-and-resources/global-access-statement
  5. They Pledged to Donate Rights to Their COVID Vaccine, Then Sold Them to Pharma. KHN. Disponible en: https://khn.org/news/rather-than-give-away-its-covid-vaccine-oxford-makes-a-deal-with-drugmaker/
  6. Oxford University. Expedited access for COVID-19 related IP. Disponible en: https://innovation.ox.ac.uk/technologies-available/technology-licensing/expedited-access-covid-19-related-ip/
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creado el 29 de Diciembre de 2022