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Ética, Derecho y Ensayos Clínicos

Investigaciones

Los vinculos entre las revistas médicas y la industria (Medical journals and industry ties)
Chew M, Brizzell C, Abbasi K, Godlee F,
BMJ 2014; 349:g7197 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.g7197
http://www.bmj.com/content/349/bmj.g7197?etoc=
Traducido por Salud y Fármacos

Tolerancia cero para artículos científicos escritos por autores con vínculos financieros con la industria

El BMJ fue una de las primeras revistas médicas en exigir que los autores hicieran declaraciones de conflictos de intereses. Nos centramos en los conflictos de intereses financieros porque pensamos que son los que se pueden identificar más fácilmente. Sin embargo, sabemos que hay muchos tipos de conflictos de intereses y rutinariamnete pedimos a los autores que declaren los conflictos de intereses que no son de tipo financiero. Nos basamos en el principio de que la transparencia es un panacea [1]. Habiamos confiado en este principio, pero la evidencia y la experiencia nos ha demostrado que solo sabíamos la mitad [2]. La transparencia es esencial, pero insuficiente para eliminar el sesgo y la percepción de sesgo.

Creemos que este riesgo de sesgo es particularmente importante en el caso de los artículos con fines educativos que influyen en la práctica clínica, porque es cuando los sesgos de los autores pueden ser menos perceptibles para la mayoría de los lectores de medicina general. Hace varios años que estamos tratando de minimizar la influencia y que exigimos la declaración de conflictos de intereses de los autores de estos artículos. Hace poco empezamos a hacer una gestión más activa de estos conflictos al exigir que los autores rellenaran una declaración más detallada y al excluir a los autores con estrechos vínculos. Como anunciamos hace tres años [3], ahora hemos decidido dar un paso más. A partir del próximo año, nuestros artículos de educación clínica serán escritos por expertos sin vínculos financieros con la industria. Por industria entendemos empresas productoras de medicamentos, dispositivos médicos o pruebas diagnósticas; empresas de educación médica; u otras empresas con interés en el tema del artículo. Estamos en proceso de introducir esta política y comenzaremos con las editoriales, las revisiones clínicas, y la mayoría de las series de práctica clínica. Esperamos que a finales de 2016 este criterio se haya extendido al resto de nuestra sección de educación: a nuestra serie de revisiones actualizadas hechas por especialistas, y a las series de diagnósticos y tratamientos.

Definiciones de conflictos de intereses y proceso a seguirpara la publicación de editoriales y artículos de educación (incluyendo revisiones clínicas, artículos de práctica, y revisiones actualizadas) en el BMJ

“Un conflicto de interes surge cuando una persona tiene un interés personal u organizacional que puede influir o aparentar que podría influir en el trabajo que está haciendo. Por lo general, se trata de un interés financiero, pero también puede ser no financiero” [4].

  • Solicitamos que los autores declaren los conflictos de intereses durante los 36 meses previos a la declaración y los que saben que van a adquirir durante los próximos 12 meses
  • Se solicita a los autores que completen un formulario, disponible en www.bmj.com/sites/default/files/attachments/resources/2011/07/current-bmj-education-coi-formfinal-1.doc para los artículos no solicitados. También les preguntamos de donde surgió la idea de publicar y si participaron escritores profesionales.
  • El editor responsable del artículo evalúa cuidadosamente la declaración de cada autor, y puede discutirla en una reunión de los editores para asegurar que el equipo editorial toma decisiones de forma consistente y justa.
  • Hemos comenzado a publicar las formas de declaración de intereses junto a los artículos, y se lo decimos a los autores cuando envían sus formas. Tenemos la intención de hacerlo para todas las editoriales y artículos de educación
  • A partir de 2015, lanzaremos una política por la que las editoriales y los artículos de educación clínica tendrán que estar escritos por expertos sin vínculos financieros con la industria (empresas que producen productos farmacéuticos, dispositivos o pruebas médicas, empresas de educación médica, o de entidades que tengan un interés en el tema del artículo)

Cambio de cultura
¿Por qué estamos haciendo esto? En primer lugar porque la toma de decisiones clínicas basadas en información sesgada por intereses comerciales puede causar daño, como ocurrió con la cardiotoxicidad de rosiglitazona y rofecoxib [5, 6] y sigue sucediendo con hidroxietil almidón [7]. También creemos que el contenido educativo que publicamos tendrá más impacto si los lectores pueden confiar en él. Sabemos que los lectores consideran que los trabajos de investigación escritos por autores que han declarado tener vínculos financieros con a la industria son menos importantes, relevantes, rigurosos y creíbles [8, 9]; también están menos dispuestos a recetar los fármacos evaluados en tales trabajos [9]. Finalmente, queremos impulsar un cambio de cultura en la medicina. Creemos que podemos contribuir a lograrlo promocionando a los autores sin vínculos financieros con la industria, ofreciéndoles el protagonismo y la visibilidad adecuada.

Los conflictos de intereses financieros son endémicos en la cultura médica y rara vez se deben a motivos o acciones malignas. Los mecanismos de influencia son diversos. El autor de un artículo de revisión podría ser miembro del consejo asesor de la empresa que vende los medicamentos para ese problema de salud, un comentarista podría haber recibido honorarios de la industria por haber hecho una conferencia sobre el tema, o el autor de una editorial sobre una enfermedad puede ser titular de una patente para una prueba de diagnóstico. La investigación psicológica sugiere que los sesgos pueden operar a nivel subconsciente [10]. Nuestras decisiones de no proceder con un artículo o un autor no se hacen a la ligera. Tampoco tienen como objetivo juzgar la integridad de un autor. Sin embargo, no podemos ignorar la evidencia que se ha ido acumulando sobre como los intereses comerciales han intentado corromper de forma sistemática la literatura y la práctica clínica. Los documentos internos de las empresas que han salido a la luz durante litigios exponen sus prácticas dirigidas a clínicos, como el financiamiento de reuniones médicas, cenas, estudios y artículos [10]. Muchas guías de práctica clínica son poco más que herramientas de marketing de la industria, por los conflictos de intereses financieros de sus autores y patrocinadores [11].

Poniendo en marcha nuestra nueva política
Nuestra nueva política ¿hará que perdamos la experiencia de los que están en la vanguardia de la investigación? ¿Hay suficientes expertos sin vínculos con la industria para satisfacer las necesidades de una revista semanal de medicina general? En algunos campos, por ejemplo, en medicina de la obesidad, genética y reumatología, podemos tener dificultades para reclutar autores libres de vínculos financieros con la industria. Incluso podría resultar imposible. Pero creemos que los argumentos éticos son convincentes y que este enfoque causará menos daño. Evaluaremos su funcionamiento e iremos informando. Estamos monitoreando cuanto se tarda y cuantos contactos tenemos que hacer para encontrar autores sin vínculos financieros. Estamos dispuestos a perder la oportunidad de publicar artículos sobre algunos de los temas a cambio de publicar más artículos por autores sin vínculos financieros relevantes con la industria. Y con el tiempo la tarea debería ser más fácil: si las tendencias actuales continúan, los lazos entre académicos y la industria irán desapareciendo [12]. Les informaremos sobre las dificultades que vayamos enfrentando, que de por sí serán educativas. Nos damos cuenta de que los conflictos no financieros son importantes [13]. Sin embargo, nuestro objetivo no es la erradicación de todos los conflictos de interés, que sería imposible. Tampoco queremos ser anti-negocio. Más bien queremos centrarnos en los lazos que se sabe que están en gran medida diseñados para influir en que las decisiones clínicas favorezcan a la industria.

También podemos aprender de la experiencia de otras revistas. En 2002, el New England Journal of Medicine abandonó una política estricta referente a los autores con vínculos con la industria. “Nuestra capacidad para proporcionar información completa, y actualizada, especialmente sobre los últimos avances en la terapéutica, se ha visto limitada,” dijeron sus editores [14]. Sin embargo, uno que había sido editor principal del NEJM cuando esa política operaba en la década de 1990, explica cómo puede llegar a funcionar: “A veces es necesario contactar a más miembros de la lista, hasta que encontramos a alguien que no tiene un conflicto, pero nunca tuvimos que ceder y aceptar a alguien sin experiencia suficiente para hacer un buen trabajo”.[15] Durante más de dos décadas, American Family Physician, que publica principalmente revisiones clínicas, no ha considerado artículos de autores con vínculos financieros con la industria.[16]

Por favor, háganos llegar sus puntos de vista sobre este cambio en la política editorial del BMJ. Nuestros objetivos son preservar y aumentar la confianza de los lectores en el contenido de la revista y contribuir a establecer un nuevo tipo de relación entre la revista y la industria, en lugar de perpetuar la percepción de que las revistas médicas son la estrategia de marketing de los intereses comerciales.

  1. Smith R. Beyond conflict of interest. BMJ 1998;317:291.
  2. Wilson M. Is transparency really a panacea? J R Soc Med 2014;107:216-7.
  3. Godlee F. Turning the tide on conflicts of interest. BMJ 2011;343:d5147.
  4. BMJ. BMJ policy on conflict of interest. www.bmj.com/sites/default/files/attachments/resources/2011/07/bmjpolicyondeclarationofinterestsmarch2014.pdf
  5. Krumholz H, Ross JS, Presler AH, Egilman DS. What have we learnt from Vioxx? BMJ 2007;334:120. FREE Full Text
  6. Moynihan R. Rosiglitazone, marketing, and medical science. BMJ 2010;340:c1848. FREE Full Text
  7. Hartog CS, Natanson C, Sun J, Klein HG, Reinhart K. Concerns over use of hydroxyethyl starch solutions. BMJ 2014;349:g5981. FREE Full Text
  8. Schroter S, Morris J, Chaudhry S, Smith, R, Barratt H. Does the type of competing interest affect readers’ perceptions of the credibility of research? Randomised trial. BMJ 2004;328:742. FREE Full Text
  9. Kesselheim AS, Robertson CT, Myers JA, Rose SL, Gillet V, Ross KM, et al. A randomized study of how physicians interpret research funding disclosures. N Engl J Med 2012;367:1119-27.
  10. Lo B, Field MJ, Institute of Medicine (US) Committee on Conflict of Interest in Medical Research, Education, and Practice, eds. Conflict of interest in medical research, education, and practice. National Academies Press, 2009.
  11. Lenzer J, Hoffman JR, Furberg CD, Ioannidis JPA. Ensuring the integrity of clinical practice guidelines: a tool for protecting patients. BMJ 2013;347:f5535.
  12. Zinner DE, Bolcic-Jankovic D, Clarridge B, Blumenthal D, Campbell EG. Participation of academic scientists in relationships with industry. Health Affairs 2009;28:1814-25.
  13. Smith R, Feachem R, Feachem NS, Koehlmoos TP, Kinlaw H. The fallacy of impartiality: competing interest bias in academic publications. J R Soc Med 2009;102:44
  14. Drazen JM, Curfman GD. Financial associations of authors. N Engl J Med 2002;346:1901-2.
  15. Kassirer JP. What the New England Journal of Medicine did. BMJ 2011;343:d5665.
  16. American Academy of Family Physicians. Conflict of interest form. www.aafp.org/dam/AAFP/documents/journals/afp/COIform-2012.pdf.
creado el 12 de Septiembre de 2017