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Industria y Mercado

En cuatro décadas, Brasil reduce del 55% al 5% la capacidad de producción de insumos farmacéuticos

(Em quatro décadas, Brasil reduz de 55% para 5% capacidade de produção de insumos farmacêuticos)
Sheyla Santos
Redação Jornal de Brasília, 30 de enero de 2021
https://jornaldebrasilia.com.br/noticias/economia/em-quatro-decadas-brasil-reduz-de-55-para-5-capacidade-de-producao-de-insumos-farmaceuticos/
Traducido por Salud y Fármacos, publicado en Boletín Fármacos: Economía, Patentes y Precios 2021; 24(2)

Tags: industria farmacéutica, producción de medicamentos, Abiquifi, China, India, soberanía nacional, asequilidad, producción local, innovación, dependencia de China, dependencia de India, industria nacional, vacunas, impuestos a la importación, aranceles

El escenario era muy diferente hace 40 años, cuando Brasil se acercó a la autosuficiencia en la fabricación de medicamentos, según Asociación Brasileña de Insumos Farmacéuticos (Abiquifi).

En la década de 1980, Brasil producía el 55% de los insumos farmacéuticos consumidos en el país. Hoy, este porcentaje ha caído al 5%, según datos de Abiquifi

El tema ha ganado protagonismo en las últimas semanas por la necesidad de importar insumos para la producción de vacunas contra Covid-19. La dependencia de China e India, sobre todo, para el suministro de estos productos es uno de los problemas que ha retrasado el calendario de vacunación del país.

Según el presidente ejecutivo de la asociación, Norberto Prestes, hasta la década de 1980, el país producía la mitad de los insumos consumidos internamente, incluyendo los antibióticos, por cuestión de soberanía nacional.

En la década de los noventa, sin embargo, la industria nacional sufrió un golpe con la apertura comercial que, al reducir los aranceles, hizo que las importaciones fueran más baratas que el producto brasileño. Según Paulo Feldmann, profesor de economía de la Universidad de São Paulo, inicialmente la industria brasileña trató de mantenerse al día con el precio de la producción extranjera, pero muchas empresas no lo lograron y quebraron, y los precios volvieron a subir.

“Esta apertura comercial ocurrió en toda América del Sur, pero no en Asia. Al principio, el fabricante brasileño tuvo que bajar el precio para competir, pero esto no se mantuvo. Consecuentemente, aumentó nuestra dependencia del sector externo”, afirma.

En ese momento, también se abolieron las medidas para proteger la producción interna de los ingredientes farmacéuticos activos (IFA), utilizados en la producción de vacunas.

Actualmente, China e India producen el 74% de los IFAs necesarios para la fabricación de CoronaVac, desarrollada por el Instituto Butantan, y Oxford / AstraZeneca, fabricado por Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz).

El resto se importa, principalmente, de Alemania, Italia, EE UU y Suiza, según la asociación del sector.

“Brasil ya no produce antibióticos. Lo que estamos viviendo en la ciencia, con esta dificultad para acceder a los insumos, no es algo puntual. Brasil nunca ha sido vanguardista, siempre ha subestimado su propia capacidad tecnológica”, critica Prestes.

Según el director de la Facultad de Economía de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, Antônio Corrêa de Lacerda, si el proceso de apertura comercial se gestiona adecuadamente puede estimular la productividad y la competitividad en la economía. En el caso de Brasil, sin embargo, hubo un aumento del desempleo y de las quiebras empresariales, dice el economista.

“Cometimos una serie de errores. Hubo una competencia sesgada que produjo un aumento insostenible de productos importados. Con el cambio arancelario, resultó más barato importar el producto final que obtener los insumos para la producción. Como resultado, el país ha aumentado su dependencia de las importaciones y ha habido un proceso de desindustrialización”, dice.

Según el economista jefe del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial, Rafael Cagnin, la dependencia de insumos importados en la industria farmacéutica no afecta únicamente a Brasil.

“Hay otros países que también dependen de los insumos de China e India, pero la pandemia ha advertido a las cadenas globales que en situaciones extraordinarias puede haber interrupciones en el suministro, no solo por la pandemia, sino por otros eventos que podrían llegar a ser más frecuentes, como los desastres ambientales”, dijo.

Para Renato Kfouri, director de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones, si bien Brasil es un referente para el Programa Nacional de Inmunizaciones, el país carecía de una visión de largo plazo para situaciones de emergencia.

Según Kfouri, las vacunas de alta tecnología exigen inversiones continuas y a largo plazo en equipos, laboratorios de bioseguridad, investigación y desarrollo, capacitación y producción de insumos y materias primas.

“Si bien tenemos grandes laboratorios, técnicos bien formados y capacitados, no hay una gran inversión. Terminamos volviéndonos muy dependientes del mercado internacional, que normalmente ofrece precios muy baratos”, dijo.

Pese al beneficio a corto plazo de importar productos más baratos que lo que costaría producirlos en Brasil, Kfouri señala que, en situaciones de emergencia de salud pública, como la pandemia de coronavirus, el país termina por quedarse al final de la cola de suministros, lo que le impide producir la vacuna.

Prestes, de Abiquifi, también destaca la falta de inversión en innovación como uno de los principales problemas de Brasil. Critica, por ejemplo, que la industria farmacéutica nacional se centre en los medicamentos genéricos, productos que, a su juicio, son, en la práctica, copias de otros ya desarrollados.

“No tenemos una política pública para incentivar la producción nacional, no hay incentivos para eso. El gobierno podría incentivar: ‘cuanta más investigación hagas, más te recompensaré, te compraré los productos nuevos, te ayudaré a invertir’”, dice.

La falta de tecnología necesaria para hacer los ensayos de vacunas obligó a Farmacore a asociarse con una empresa estadounidense. La startup brasileña, con sede en Ribeirão Preto (Sao Paulo), está desarrollando una vacuna brasileña contra el coronavirus.

“Nuestro mayor obstáculo fue producir el lote piloto de la vacuna, porque Brasil no tiene la capacidad instalada para hacer ensayos de fase 1. Como el país no tiene esta tradición, tuvimos que hacerlos en EE UU”, dice Helena Faccioli, presidenta de Farmacore.

“La intención ahora es traer esta tecnología a Brasil, a través de un proceso de transferencia, y producir todos los insumos a nivel nacional”, dice.

Un paso en esta dirección fue la creación, por parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Red Virus. El proyecto involucra unidades de investigación, institutos y laboratorios de ciencia y tecnología que, en conjunto, trabajan para producir conocimiento sobre el coronavirus.

Según Prestes, el grupo apoya iniciativas de vacunas que están siendo desarrolladas por la academia y las startups, pero le falta la participación estratégica de la industria.

“Es una pena que la industria no esté en este proceso de innovación. No lideró este proceso, no lo ve como una forma de ganar visibilidad, de promover su propia marca en el mundo”, dice.

Desde noviembre, el Instituto Butantan ha estado construyendo un laboratorio especializado para la producción de los IFAs. Según el gerente de Alianzas Estratégicas y Nuevos Negocios del instituto, Tiago Rocca, las obras debieran estar terminadas a fines de septiembre.

“Después de tener la infraestructura, con los equipos instalados y la planta en operación, necesitaremos un certificado de Anvisa. A partir de ahí, podremos realizar la transferencia de tecnología y producir los IFAs a nivel nacional”, explica.

En un comunicado, Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) manifestó que espera la llegada del primer lote de IFAs importado de China para iniciar la producción nacional de dosis de la vacuna Oxford / AstraZeneca. No hay fecha de llegada al país.

La institución espera la emisión de una licencia de exportación, la culminación de los trámites aduaneros y afirma que mantiene el cronograma de entrega de 210,4 millones de vacunas en 2021.

“Fiocruz tiene todas sus instalaciones listas para iniciar la producción, pero aún depende de la llegada de los IFAs”, dice.

Además de comprar suministros de China, la institución está negociando con el Serum Institute, de India, para importar dosis adicionales de vacunas listas para usar.

creado el 16 de Junio de 2021