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Ensayos Clínicos y Ética

Investigadores se apresuran a probar la vacuna contra el coronavirus en personas sin saber qué tan bien funciona en animales (Researchers rush to test coronavirus vaccine in people without knowing how well it works in animals)
Eric Boodman
Statnews, 11 de marzo de 2020
https://www.statnews.com/2020/03/11/researchers-rush-to-start-moderna-coronavirus-vaccine-trial-without-usual-animal-testing/
Traducido por Salud y Fármacos

Los investigadores, en la carrera por probar una vacuna experimental contra el coronavirus, están alterando el protocolo habitual y no esperan a ver qué tan bien previene la infección en animales antes de probarla en seres humanos.

“No creo que probarla en un modelo animal sea un paso crítico para hacer un ensayo clínico”, dijo Tal Zaks, director médico de Moderna, una empresa de biotecnología con sede en Cambridge, Massachusetts, que ha producido una candidata a vacuna para Covid- 19 a una velocidad récord. Le dijo a STAT que los científicos de los Institutos Nacionales de Salud están “trabajando en paralelo en investigación no clínica”. Mientras tanto, el ensayo clínico comenzó a reclutar participantes sanos durante la primera semana de marzo.

Normalmente, los ensayos con vacunas no se hacen así. Los reguladores, antes de que un producto se utilice en humanos, exigen que el fabricante haya demostrado que es seguro, y aunque no está consagrado en la ley, los investigadores casi siempre verifican que la nueva pócima es efectiva en animales de laboratorio antes de exponer a los voluntarios humanos a posibles riesgos.

“Esto es muy inusual”, explicó Akiko Iwasaki, microbiólogo de la Universidad de Yale que estudia la respuesta inmune a los virus. “Refleja la urgencia de desarrollar vacunas para contrarrestar la pandemia de Covid-19”.

Para algunos, la extensión del brote es lo suficientemente importante como para justificar que se estén implementando simultáneamente etapas que normalmente se realizan de manera secuencial. Para otros, alterar el orden del proceso parece moralmente cuestionable, porque podría acarrear peligros potencialmente desconocidos y se desconoce qué tan efectiva es esta formulación en particular.

“Generalmente se requieren de 15 a 20 años para desarrollar una vacuna. En este caso eso no sería aceptable”, dijo Mark Feinberg, presidente y CEO de la Iniciativa Internacional de Vacunas contra el SIDA, cuyo trabajo como jefe de salud pública y ciencia en Merck Vaccines contribuyó al desarrollo de la vacuna contra el ébola. “Cuando escuchas predicciones acerca de que, en el mejor de los casos, se tarda un año o año y medio en tener una vacuna disponible … la única forma de acercarse a esos plazos es utilizando acercamientos diferentes”.

Él sabe que es importante saber qué tan bien la nueva vacuna puede detener la infección en animales, pero para él, dada la emergencia actual, se justifica comenzar las pruebas de seguridad en humanos antes de finalizar esos estudios. “Personalmente, creo que eso no solo es apropiado; creo que esa es la única opción que tenemos”, continuó Feinberg.

Sin embargo, los especialistas en ética no están tan seguros de que los eventuales beneficios de apresurar esta vacuna no probada y hacer los ensayos clínicos en humanos superen los riesgos. “Los brotes y las emergencias nacionales a menudo generan presión para suspender los derechos, estándares y / o reglas normales de conducta ética. A menudo, en retrospectiva, la decisión de haberlo hecho parece imprudente”, escribió Jonathan Kimmelman, director de la unidad de ética biomédica de la Universidad McGill, en un correo electrónico a STAT.

La cuestión se complica por la novedad del acercamiento científico que se está utilizando. La tecnología que ha utilizado Moderna para fabricar una vacuna experimental tan rápidamente no se ha utilizado para ninguna de las vacunas que hasta ahora se han comercializado. Es una idea moderna: en lugar de inyectar a las personas un patógeno o proteínas debilitadas de la superficie de un patógeno, para que en el futuro nuestros cuerpos aprendan a combatir esas infecciones, los científicos apuestan por una especie de ataque genético, una pócima elaborada en un laboratorio que hace que el cuerpo produzca sus propios fragmentos de virus que luego el mismo cuerpo se irá entrenando a combatir.

En el centro de todo esto hay una molécula llamada ARN mensajero, o ARNm. Su función en nuestro cuerpo es transmitir las instrucciones de nuestro ADN a las fábricas de producción de proteínas celulares. En la receta de Moderna, el ARNm es sintético, programado para que nuestra maquinaria interna produzca ciertas proteínas similares al coronavirus, las mismas proteínas que el patógeno usa para ingresar a nuestras células. Una vez estas partículas caseras de virus ficticios están allí, se espera que nuestros cuerpos aprendan a reconocer y atacar el verdadero virus.

La mayor ventaja del método es su velocidad. El virus detrás del brote que comenzó en Wuhan, China, se identificó el 7 de enero. Menos de una semana después, el 13 de enero, los investigadores de Moderna y el NIH habían propuesto una secuencia para una vacuna de ARNm para combatirlo y, como la compañía escribió en documentos gubernamentales, “nos movilizamos para fabricarlo para su uso en clínica”. El 24 de febrero, el equipo estaba enviando viales desde una planta en Norwood, Massachusetts, al Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), en Bethesda, Maryland, para hacer un ensayo clínico y probar su seguridad.

Aunque está patrocinado por NIAID, el primer experimento en humanos se está llevando a cabo en Seattle, en Kaiser Permanente Washington Health Research Institute. Los investigadores comenzaron a reclutar voluntarios sanos a principios de marzo. Su plan es inscribir a 45 personas entre 18 y 55 años, que recibirán dos inyecciones de la vacuna en investigación de Moderna, con un mes de diferencia. Para compensar a los participantes por los inconvenientes, se les entregarán US$100 por cada visita al centro de investigación, por un total de US$1.100.

Esto no significa que los científicos hayan superado por completo las pruebas con animales. Los virólogos del NIAID probaron la nueva vacuna en ratones de laboratorio el mismo día que el ensayo comenzó a inscribir a los participantes, dijo el instituto a STAT por correo electrónico. Posteriormente, Barney Graham, director del centro de investigación de vacunas del NIAID agregó que esos ratones mostraron el mismo tipo de respuesta inmune que genera una vacuna de ARNm similar contra MERS, otro coronavirus. “Ese nivel de respuesta inmune fue suficiente para proteger a los ratones de la infección por MERS CoV”, escribió Graham.

El problema es que el ratón de laboratorio no parece susceptible al nuevo virus. Si bien el microorganismo detrás de Covid-19 no tiene problemas para cooptar moléculas en las células humanas para ingresar y comenzar a multiplicarse, no es tan bueno para engancharse en el equivalente del ratón. Aunque Graham puede decir que la respuesta producida en los ratones comunes es similar a la que ayudó a los ratones a combatir el virus cuando estaban infectados con MERS, todavía no puede decir lo mismo para el nuevo coronavirus, porque los ratones susceptibles a este patógeno no están listos.

Estos roedores susceptibles a los patógenos fueron diseñados especialmente a raíz de otro brote de coronavirus: SARS, a principios de la década de 2000. Para facilitar su infección, los científicos adornaron sus células con la molécula humana que permite que ciertos coronavirus se deslicen y las penetren. Pero cuando, entre los brotes, la investigación sobre los coronavirus se desaceleró, los científicos no pudieron justificar el gasto de mantener a muchos de ellos; consecuentemente, aunque estos ratones también parecen ser susceptibles al nuevo virus, actualmente no hay suficientes para comenzar los experimentos.

“Los ratones de EE UU se están reproduciendo para ampliar la colonia”, explicó Graham, y agregó que “estarán disponibles para la experimentación en las próximas semanas”.

Los investigadores no han dicho abiertamente que comenzarán a dosificar a humanos antes de obtener resultados que muestren qué tan bien funciona la vacuna en animales susceptibles al virus, pero cuando se les preguntó si lo harían, Graham respondió: “La seguridad y la integridad del producto son los criterios principales para comenzar un ensayo Fase I, y el ARNm se ha usado en varios ensayos clínicos y se ha demostrado que es seguro y bien tolerado”.

Kaiser Permanente no respondió a la solicitud de STAT de que le enviaran el formulario de consentimiento informado que están firmando los participantes en el ensayo, que se supone que describe los riesgos que enfrentarán, y al igual que Moderna, remitió todas las preguntas sobre las pruebas preclínicas para esta vacuna al NIAID.

Para Holly Fernández Lynch, profesora asistente de ética médica en la Universidad de Pensilvania, comenzar experimentos en humanos antes de terminar todas las pruebas habituales en animales plantea una pregunta seria. “Es posible que no podamos minimizar los riesgos tanto como quisiéramos, porque tenemos la presión del brote”, dijo. “Los riesgos restantes ¿son aceptables en relación con los beneficios de la investigación?”

Los beneficios potenciales son tener una vacuna contra Covid-19 lista para su uso generalizado lo antes posible. Esto tardará al menos un año. Ese calendario, continuó Lynch, es “increíblemente rápido”, pero probablemente no será lo suficientemente rápido como para ayudar a frenar el brote actual.

Si esta investigación significara que la vacuna podría estar lista para este junio, dijo, la gente probablemente estaría dispuesta a considerar el obviar algunas etapas. “Si hablamos de que vamos a tener una vacuna en junio de 2021 en lugar de marzo de 2021, es un escenario mucho más incierto”, dijo. “No debemos engañarnos a nosotros mismos pensando que omitir etapas nos va a permitir tener una vacuna la próxima semana o el próximo mes”.

Incluso si los investigadores deciden que vale la pena seguir adelante y probar la seguridad de una nueva vacuna en las personas y al mismo tiempo determinar si funciona para prevenir infecciones en animales susceptibles, deben estar preparados para detener la prueba en humanos si los resultados en ratones no son buenos, ya sea porque hay efectos secundarios negativos o simplemente porque la inmunización no funciona, dijo Karen Maschke, académica del Centro Hastings, un grupo de expertos no partidista en Garrison, Nueva York, y editora de la revista Ethics & Human Research.

“Si no es eficaz, no se justifica poner a las personas en riesgo en un estudio”, dijo, “aunque solo se trate del inconveniente de estar en el estudio”. No se debe incomodar a las personas para participar en un estudio si la intervención no va a ayudar”.

Por otra parte, señaló, los estudios en animales a menudo son malos predictores de lo que es efectivo en el ser humano.

Moderna misma reconoce que la tarea es desalentadora, y este esfuerzo podría no tener éxito. “No hemos probado previamente nuestra capacidad de respuesta rápida y es posible que no podamos producir una vacuna que prevenga con éxito y oportunamente el virus, si es que logramos hacerlo”, escribió la compañía en un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores.

Lo que la compañía no dice es que todavía no ha lanzado un solo producto al mercado, incluso en tiempos de no emergencia. La mayoría de las vacunas candidatas fallan. Si contra todo pronóstico, este proyecto apresurado funciona, entonces la compañía debe monitorear cuidadosamente a las personas que la reciben, dijo Arthur Caplan, jefe de ética médica de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. “Cuanto más lo aceleras … mayor es la obligación que tienes de rastrear lo que sucede cuando se incorpora en la práctica clínica”.

No considera que sea inherentemente poco ético que los estudios de eficacia en animales y de seguridad en humanos sucedan al mismo tiempo, aunque dijo que los escépticos de las vacunas podrían usar esto como insumo.

Sin embargo, para los fabricantes de vacunas, Covid-19 puede ser simplemente un entrenamiento para otros brotes que pueda haber en el futuro. Como dijo Feinberg, de la Iniciativa Internacional de Vacunas contra el SIDA, “Este es un mundo en el que veremos enfermedades infecciosas que nunca hemos visto antes, y necesitamos ser realmente buenos para desarrollar vacunas contra ellas rápidamente”.

creado el 4 de Diciembre de 2020