Salud y Fármacos

Una organización internacional sin ánimo de lucro para fomentar el acceso y el uso adecuado de medicamentos entre la población hispano-parlante

Innovación

Sin perspectivas de ganancias, las grandes farmacéuticas eluden las nuevas enfermedades infecciosas (With no prospects for profits, big pharma neglects new infectious diseases)
Jessica Davis Plüss
Swissinfo.ch, 6 de marzo de 2020
https://www.swissinfo.ch/eng/covid-19_with-no-prospects-for-profits–big-pharma-turns-back-on-new-infectious-diseases/45598436
Traducido por Salud y Fármacos

Más compañías, incluyendo algunas grandes farmacéuticas suizas, están trasfiriendo los recursos que dedicaban a las enfermedades infecciosas emergentes a áreas más lucrativas como el tratamiento del cáncer. Sus decisiones comerciales corren el riesgo de dejar huecos en la lucha contra epidemias, como la causada por el nuevo coronavirus.

A pesar de que Suiza es un centro farmacéutico y biotecnológico, las empresas con sede en Suiza hasta ahora no han aceptado compromisos importantes relacionados con el brote global de coronavirus.

La lista de los productos candidatos a convertirse en tratamientos o vacunas para Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no incluye a ninguna compañía suiza. Y ninguno de los fabricantes de medicamentos con sede en Suiza ha anunciado planes importantes para impulsar la I + D relacionada con el virus, que hasta ahora ha infectado a unas 100.000 personas en unos 80 países.

Esta falta de interés no sorprende a Bernard Pécoul, director ejecutivo de la Iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (Drugs for Neglected Diseases Initiative DnDi), una organización sin fines de lucro dedicada a encontrar tratamientos para enfermedades que no son prioridad para la industria.

“Un gran número de grandes compañías farmacéuticas han abandonado el campo de las enfermedades infecciosas. Es una gran preocupación porque no creemos haber erradicado las enfermedades infecciosas, como vemos con el último brote”, dijo Pécoul a swissinfo.ch en Ginebra, donde está la sede de su organización.

Desde su fundación en 2003, DnDi ha tomado el liderazgo en atraer inversiones para poblaciones y enfermedades que con frecuencia son ignoradas. Al tratar de modificar el modelo de I+D basado en el mercado, el grupo ha podido desarrollar ocho tratamientos nuevos para enfermedades como la enfermedad del sueño, que amenaza a millones de personas, principalmente en el África subsahariana.

Sus esfuerzos siguen siendo minúsculos en comparación con los miles de millones que las compañías farmacéuticas dedican a la investigación del cáncer y de las enfermedades raras y mortales, como la atrofia muscular espinal, con la esperanza de lograr grandes avances genéticos. Al mismo tiempo, las inversiones en enfermedades infecciosas emergentes, excepto para el VIH, la malaria y la tuberculosis, han disminuido.

El último Índice de Acceso a Medicamentos descubrió que casi la mitad de los proyectos de I + D de las 20 compañías farmacéuticas más grandes tienen como objetivo el cáncer, mientras que en el momento en que se publicó el informe no había proyectos sobre coronavirus [1].

Novartis vendió su división de vacunas a la compañía farmacéutica británica GSK en 2014, después de operar con pérdidas durante años. La compañía ya no tiene una masa crítica de expertos en virología, y ningún laboratorio está trabajando en antivirales o pruebas diagnósticas.

La consolidación en el negocio de las vacunas ha dejado a cuatro grandes compañías controlando alrededor del 80% de un mercado de casi US$45.000 millones.

“Las empresas se concentran en el mercado que es atractivo en términos de ganancias. La oncología es un mercado que ha sido muy rentable. Ahora, incluso los productos para las enfermedades huérfanas se comercializan como rentables porque se pueden vender a un precio muy alto”, dice Pécoul.

Inversión en coronavirus
Policy Cures, un grupo de expertos en salud de Australia ha estado rastreando la inversión mundial en I + D en enfermedades infecciosas emergentes.

Los hallazgos preliminares de su informe, que se publicará más adelante este año, sugieren que el financiamiento general de la I + D para el coronavirus (centrado en MERS, pero que incluye I + D sobre SARS e investigación dirigida a múltiples coronavirus) fue de US$27 millones en 2016, creció a US$50 millones en 2017 y cayó significativamente a alrededor de US$36 millones en 2018, muy por debajo de los niveles de financiación que se recibieron para el Ébola y el Zika.

Paul Barnsley, analista sénior de Policy Cures, dijo a swissinfo.ch que “durante este período, se ha informado muy poca financiación del sector privado para la I + D para combatir el coronavirus”. Pero añadió que la naturaleza de la inversión depende en gran medida de si hay brotes y de la capacidad de realizar ensayos clínicos.

“La pequeña parte de la financiación privada para la I + D relacionada con el coronavirus probablemente refleja, en parte, la ausencia de oportunidades para pruebas clínicas durante el período cubierto por nuestros datos”, explica Barnsley.

Prioridades divergentes
La experta en políticas de medicamentos, Ellen ‘t Hoen, argumenta que “las compañías farmacéuticas no necesariamente establecen prioridades para responder a las necesidades de salud global”. La abogada, que trabajó para Médicos sin Fronteras y la OMS dice que los accionistas están acostumbrados a recibir grandes beneficios y que sus prioridades a menudo no convergen con las prioridades de salud pública.

Pero algunas compañías argumentan que esta explicación es demasiado tajante, señalando que el cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte a nivel mundial, y que las enfermedades crónicas como la diabetes están en aumento.

En una entrevista entre los pasillos del Foro Económico Mundial en enero, Harald Nusser, que dirige Novartis Social Business, dijo a swissinfo.ch que la compañía debe considerar dónde su cartera y experiencia pueden contribuir de forma más significativa. Ha invertido mucho en tratamientos para enfermedades tropicales como la malaria, la lepra y la leishmaniasis.

“Eestas pueden no ser las mayores amenazas o necesidades de salud pública o necesarias en este momento, pero siguen siendo causa de muertes”, dice Nusser.

El problema con las epidemias.
Las epidemias representan un desafío único para los ejecutivos farmacéuticos. Hay mucha actividad cuando ocurre un brote, pero cuando disminuye, también lo hace la inversión. Esto significa que “las tecnologías médicas prometedoras se pueden quedar en el camino porque no hay nadie listo para pagar la factura”, dice Ellen ‘t Hoen.

El CEO de Novartis, Vasant Narasimhan, se hizo eco de esto en una entrevista con CNBC a principios de este año, dijo “hay mucho interés y actividad, pero luego no sucede mucho y la gente pierde interés y la inversión desaparece”. La pregunta es ¿cómo se mantiene la inversión, cuando desaparece el interés en las pandemias y este tipo de brotes?

La experiencia de GSK en el caso del Ébola se cita con frecuencia. Después de invertir durante años en tres vacunas, se detuvo el avance cuando llegaron a la etapa final de los ensayos clínicos a finales de la epidemia de 2014-16, debido a la disminución del número de casos de Ébola. Sin una perspectiva real de recibir un retorno financiero, la compañía finalmente renunció y el año pasado entregó sus productos candidatos a un instituto sin fines de lucro de EE UU. Esto a pesar de que en ese momento había un brote de ébola en la República Democrática del Congo.

Otras compañías tuvieron una experiencia similar durante el SARS, dijo en la televisión pública suiza RTS Thomas Cueni, quien dirige la Federación Internacional de Fabricantes de Productos Farmacéuticos. “Hace unos 17 años, hubo empresas que comenzaron a desarrollar vacunas. Pero cuando llegó el momento de los ensayos clínicos, no había más pacientes porque el virus había desaparecido”.

Es probable que estas experiencias hayan contribuido a que las compañías sean más cautelosas antes de lanzarse a buscar nuevas vacunas contra el coronavirus o terapias Covid-19. Muchas compañías han donado suministros y ofrecido asesoramiento a las autoridades sanitarias locales y globales. Novartis, Johnson & Johnson y Sanofi han indicado que están revisando los productos existentes para ver si se pueden reutilizar para el coronavirus.

La Comisión Nacional de Salud de China añadió Actemra, el medicamento para la artritis de Roche, al plan de diagnóstico y tratamiento del Covid-19 que hizo el 3 de marzo la Comisión Nacional de Salud de China, como posible terapia para pacientes gravemente enfermos. La compañía también está trabajando con otra empresa alemana que utiliza el sistema LightCycler® 480 de Roche para acelerar el diagnóstico de infecciones por coronavirus.

Un portavoz de la compañía dijo a swissinfo.ch que está entregando tantas pruebas como puede dentro de los límites del suministro.

Si bien estos esfuerzos son significativos, el desarrollo de vacunas implicaría compromisos financieros mucho más grandes, con plazos cortos y muy pocas perspectivas de recibir un retorno financiero. Esa urgencia también conlleva riesgos, incluyendo la responsabilidad legal de las empresas.

Muchos inversores están depositando su confianza en compañías más pequeñas que están más dispuestas a asumir los riesgos. Cuando la compañía poco conocida Vaxart anunció que estaba buscando una posible vacuna para Covid-19, su cotización en bolsa subió 106.1%. Las acciones también subieron para otras biotecnologícas como Novovax e Inovio, cuando anunciaron sus planes de hacer pruebas y ensayos.

La OMS predice que una vacuna contra el coronavirus tardaría 18 meses en producirse, que es un plazo más corto que lo que típicamente se tarda en desarrollar una vacuna.

Arreglando un modelo que no funciona
Dando una mirada retrospectiva a los 35 años de trabajo en salud global, ‘t Hoen teme que aún no hayamos aprendido las lecciones del pasado. “El coronavirus parece estar listo para unirse a una larga lista de problemas de salud a los que la industria da la espalda a menos que haya incentivos adicionales disponibles”, escribió en un comentario reciente en Barron [2].

En última instancia, algún tipo de asociación público-privada solucionará el problema, dice Ellen ‘t Hoen. Solo espera que la asequibilidad se aborde por adelantado y que los fabricantes no reciban derechos exclusivos. Esto ya fue motivo de tensión en la Coalición para la Innovación en la Preparación para Epidemias (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations, CEPI) (https://cepi.net/about/governance/), que se considera un esfuerzo prometedor para impulsar la inversión en I + D de vacunas para las epidemias.

El grupo ha luchado por lograr que las empresas farmacéuticas acepten asociarse, sin insistir en ganancias sustanciales o derechos de propiedad, y construyan cobre lo que CEPI ayudó a financiar y producir. CEPI está financiado en gran parte por gobiernos y organizaciones benéficas como la Fundación Bill y Melinda Gates.

Pécoul evitaría totalmente una solución en que las empresas simplemente donen medicamentos y ofrezcan algo de dinero. “Necesitamos un compromiso que sea mucho más fuerte que la caridad”.

creado el 11 de Mayo de 2020


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