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Ensayos Clínicos

Investigaciones

¿Puede ser realmente cierto que el 50% de la investigación sea inédita
(Can it really be true that 50% of research is unpublished?)
P. Glasziou y I. Chalmers
The British Medical Journal Opinion, 5 de junio de 2017
http://blogs.bmj.com/bmj/2017/06/05/paul-glasziou-and-iain-chalmers-can-it-really-be-true-that-50-of-research-is-unpublished/
Traducido por Salud y Fármacos

Cualquiera que sea la tasa precisa de no publicación, es un desperdicio importante de los casi US$180.000 millones que anualmente se invierten en investigación médica y de la salud a nivel mundial.

Si el 50% del correo que enviamos no llegara, la protesta sería considerable. Las estimaciones actuales son de que alrededor de la mitad de la investigación permanece inédita, pero hay poca protesta. Tal vez eso es porque los resultados de los proyectos de investigación no se dirigen a una persona específica, quién se daría cuenta de que no le ha llegado, o tal vez algunos piensan que la situación no es tan crítica como se deduce de la estimación del 50% (http://www.statsguy.co.uk/zombie-statistics-on-half-of-all-clinical-trials-unpublished/ ).

Las tasas de publicación que mejor se han documentado son las de los ensayos clínicos, en particular durante los últimos 20 años, desde que se generalizó el registro de los ensayos. Los estimados de no publicación que se hicieron durante los años 1980 y 1990 se calcularon a partir de estudios retrospectivos de cohortes de las propuestas de ensayos que se presentan a los comités de ética, y de registros de ensayos clínicos especializados. En este siglo, sin embargo, los registros obligatorios de los ensayos permiten investigar cohortes mucho más grandes de ensayos.

¿Sigue la estimación del 50% siendo cierta, después del aumento de las expectativas de inscripción y diseminación de resultados? Dado que los ensayos constituyen sólo una pequeña proporción (2-3%) de los estudios biomédicos, ¿La cifra del 50% es cierta para otros tipos de investigación?

El principal obstáculo para responder a estas preguntas es identificar todas las investigaciones que no han sido publicadas – estudiar “el lado oscuro de la luna”. Se han utilizado al menos tres métodos para estimar la proporción de los estudios no publicados, utilizando como denominador las cohortes de todos los estudios: (i) Los estudios que han pasado por comités de ética específicos, (ii) los estudios presentados en congresos específicos, o (iii) los estudios pre-registrados en los registros. Ninguno de estos métodos abarca todos los estudios- no todos los estudios requieren aprobación ética, no todos se presentan en conferencias, y pocos tienen que registrarse. En resumen, todos los métodos tienden a subestimar la tasa de no publicación.

Una revisión reciente realizada por Schmucker et al. de 17 cohortes de estudios aprobados por los Comités de Ética de Investigación (CEIs) [1] encontró que, como promedio, el 46% fueron publicados; y entre los análisis de 22 estudios incluidos en el registro de ensayos, se encontró que, como promedio, el 54% fueron publicados. En resumen, poco menos de la mitad de los estudios (ya fueran ensayos o no) aprobados por los comités de ética habían sido publicados, y un poco más de la mitad de los ensayos pre-registrados habían sido publicados.

Algunos de los estudios revisados por Schmucker et al, eran bastante antiguos, por lo que cabe preguntarse si esos estimados siguen siendo válidos. Pues bien, el estudio reciente más relevante de Chen et al [2] encontró resultados similares: de los 4.347 ensayos clínicos registrados en ClinicalTrials.gov, 2458 (57%) habían sido publicados y 2892 (67%) se habían publicado o se había informado sobre los resultados sin publicarlos en una revista. Vale la pena resaltar que el 10% fueron reportados, pero no publicados en una revista. Chen et al encontraron que el 27% informaban de resultados en ClinicalTrials.gov, que incluye campos y apoyos para proveer este tipo de información (y es una exigencia para los ensayos realizados en EE UU). Así que la mala noticia es que la tasa de publicación no ha cambiado, pero la buena noticia es que un 10% adicional están disponibles en los registros de ensayos. PLC TrialsTracker quiere automatizar el control de las tasas de publicación y proporciona un desglose según patrocinador. Su análisis actual de 29.377 ensayos elegibles encontró una tasa de publicación 55% (es decir, el 45% no se publican).

Tal vez ¿los estudios que no se publican son estudios pequeños o no muy bien hechos? El mejor análisis de esa posibilidad encontró que las tasas variaron poco por país, por tamaño del ensayo, o por tipo de ensayo [3]. Por desgracia, el factor que mejor predice si va a ser publicado es si los resultados del estudio son “positivos” o “negativos”, lo que significa que esa mitad de los estudios que podemos acceder son una muestra sesgada. Es decir que confluyen las dos cosas, desperdicio y distorsión.

Sobre los estudios pre-clínicos y los estudios en animales sabemos mucho menos, porque es difícil encontrar registros y porque no todos son aprobados por comités de ética. Investigadores que utilizan animales que contestaron una encuesta [4] dijeron que pensaban que el 50% no se publicaban, pero hay muy poca evidencia directa.

Tanto si la tasa exacta de no publicación es 30%, 40%, o 50%, representa un derroche importante de los casi US$180.000 millones anuales que se invierten globalmente en investigación en salud y ciencias médicas. Al no publicarse, los investigadores no pueden replicar o aprender de los resultados de otros, especialmente de los fracasos, que tienen menos probabilidad de ser publicados. Los financiadores que toman decisiones sobre nuevas investigaciones no pueden tomar decisiones en base a las investigaciones previas. Los que intentar hacer resúmenes de toda la investigación existente para responder a una pregunta solo pueden acceder a una sub-muestra sesgada de lo que se ha hecho.

Aunque se ha avanzado un poco en reducir el sesgo de la no publicación de las investigaciones, todavía hay mucho que hacer para asegurar que todos los ensayos se registran y que se dan a conocer sus resultados, y hay que ampliar estos principios a todos los estudios. Un pre-requisito para alcanzar este objetivo es entender mejor las causas y las soluciones a la no publicación.

S. A pesar de que el desperdicio evitable en la investigación médica es considerable, por la no publicación y otras causas, la inversión en investigación biomédica es rentable y responde a los intereses del público. Trabajar para reducir el desperdicio y mejorar el retorno de la inversión es importante, sin embargo, no debe utilizarse para reducir el apoyo a la investigación médica, como propuso recientemente el presidente de Estados Unidos Donald Trump, y fue apropiadamente rechazado por el Congreso.

Paul Glasziou es profesor de medicina basada en la evidencia en la Universidad de Bond y médico de medicina general a tiempo parcial.

Conflicto de intereses Ninguno declarado.

Entre 1978 y 2003 Iain Chalmers ayudó a establecer la Unidad Nacional de Epidemiología Perinatal y la Colaboración Cochrane. Desde 2003 ha coordinado la contribución de la Iniciativa James Lind al desarrollo de la James Lind Alliance, la Biblioteca James Lind, Testing Treatments interactive, y REWARD.

Conflicto de intereses: IC declaró que no tenía conflictos de intereses, solo el salario de INDH que le exige promover la investigación para un mejor cuidado de la salud.

Referencias

  1. Schmucker C1, Schell LK1, Portalupi S1, et Extent of non-publication in cohorts of studies approved by research ethics committees or included in trial registries. PLoS One. 2014 Dec 23;9(12):e114023.
  2. Chen R, Desai NR, Ross JS, Zhang W, et al. Publication and reporting of clinical trial results: cross sectional analysis across academic medical centers. BMJ. 2016 Feb 17;352:i637.
  3. Ross JS, Mulvey GK, Hines EM, Nissen SE, Krumholz HM. Trial publication after registration in ClinicalTrials.Gov: a cross-sectional analysis. PLoS Med. 2009 Sep;6(9):e1000144.
  4. ter Riet G, Korevaar DA, Leenaars M, Sterk PJ, Van Noorden CJF, Bouter LM, et al. (2012) Publication Bias in Laboratory Animal Research: A Survey on Magnitude, Drivers, Consequences and Potential Solutions. PLoS ONE 7(9): e43404.
creado el 4 de Diciembre de 2020