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Precauciones

Analgésicos. Unos analgésicos comunes podrían aumentar las probabilidades de un segundo ataque cardiaco. Los AINE incluyen fármacos como ibuprofeno, naproxeno/Aleve y Celebrex
Steven Reinberg
Health Day News, 10 de septiembre de 2012
http://www.healthfinder.gov/news/newsstory2.aspx?Docid=668546&source=govdelivery
Traducido por Hola Doctor

Las personas que ya han sufrido un ataque cardiaco podrían enfrentarse a más probabilidades de muerte o a un ataque cardiaco posterior si toman regularmente una forma común de analgésicos, informan investigadores daneses.

Los analgésicos se conocen como antiinflamatorios no esteroides (AINE), e incluyen fármacos de venta libre como ibuprofeno (Advil, Motrin) y naproxeno (Aleve), además de fármacos recetados como Celebrex (celecoxib), anotaron los investigadores.

“Estos resultados respaldan hallazgos anteriores de que los AINE aparentemente no tienen una ventana de seguridad en el tratamiento de los pacientes con un ataque cardiaco [anterior]”, señaló la investigadora líder, la Dra. Anne-Marie Schjerning Olsen, del departamento de cardiología de la Universidad de Copenhague. “Tras un ataque cardiaco, se aconseja a todos los pacientes tener cuidado a largo plazo con los AINE”, enfatizó.

Olsen añadió que “es importante hacer llegar el mensaje a los profesionales clínicos que atienden a pacientes de enfermedad cardiovascular de que los AINE son nocivos, incluso varios años tras un ataque cardiaco”.

El informe aparece en la edición del 10 de septiembre de la revista Circulation.

Para el estudio, los investigadores recolectaron datos sobre casi 100,000 personas que habían experimentado un ataque cardiaco entre 1997 y 2009. Hallaron que 44 por ciento de estos pacientes habían surtido al menos una receta para un AINE.

En comparación con los no usuarios, las personas que tomaban los analgésicos tenían un riesgo de morir de cualquier causa en un plazo de un año de su ataque cardiaco 59 por ciento más alto, y un riesgo 63 por ciento más alto en un plazo de cinco años, hallaron los investigadores.

Además, el riesgo de sufrir otro ataque cardiaco o de morir de enfermedad cardiaca aumentaba en 30 por ciento en un plazo de un año, y en 41 por ciento tras cinco años, según el equipo danés.

Estos hallazgos fueron iguales en hombres y mujeres independientemente de la edad y los ingresos, hallaron los investigadores, y el estudio también tomó en cuenta factores como otras enfermedades o medicamentos.

Aún así, los datos provienen de lo que se conoce como un estudio observacional, así que no pueden probar que los AINE ayudaran a provocar las muertes y ataques cardiacos, solo que hubo una asociación.

Sin embargo, el uso de esos fármacos se debe limitar, y se debe reconsiderar la posibilidad de comprarlos en venta libre, concluyeron los investigadores.

“Varios estudios anteriores han mostrado que el uso regular de AINE, incluso los disponibles en venta libre, se asocia con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares”, anotó el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, quien no participó en el estudio.

“Incluso el uso a corto plazo en los pacientes tras un ataque cardiaco o con insuficiencia cardiaca se ha asociado con un exceso de riesgo”, apuntó.

Desde 2007, las directrices de la American Heart Association han advertido sobre el riesgo cardiovascular potencial de los AINE en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida y tras un ataque cardiaco, y desaconseja su uso en esos pacientes, anotó Fonarow.

“Este estudio resalta que se necesita un cuidado sustancial cuando se consideren los AINE en los pacientes tras un ataque cardiaco, independientemente del tiempo que haya pasado desde el ataque cardiaco”, señaló.

“Los pacientes con antecedentes [de ataque cardiaco] deben consultar a sus médicos antes de tomar AINE, incluso los que están disponibles en venta libre”, añadió Fonarow.

Tras un ataque cardiaco, por lo general a los pacientes se les receta aspirina, que también es un AINE. Sin embargo, “estos hallazgos no se aplican a la aspirina, que es una terapia protectora tras un ataque cardiaco”, enfatizó Fonarow.

modificado el 28 de noviembre de 2013