Nada nuevo
En los adultos, las infecciones por el virus respiratorio sincitial (VRS) pueden descompensar una afección preexistente o provocar dificultad respiratoria aguda que requiera apoyo respiratorio. En casos muy raros, pueden ser mortales. Los factores de riesgo para padecer la enfermedad grave son, en particular: edad avanzada, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma e inmunodepresión. Según un estudio retrospectivo de adultos hospitalizados con diagnóstico de infección por VRS entre 2012 y 2021, alrededor de un 8% tenía entre 50 y 59 años, y el 83% tenía 60 años o más [1].
En un ensayo clínico controlado con placebo en adultos de 60 años o más, la vacuna RSVPreF3 /AS01E (Arexvy – GlaxoSmithKline Biologicals) redujo la incidencia de infección de las vías respiratorias bajas asociada al VRS en aproximadamente un 83%: el 0,05% de los pacientes en el grupo de la vacuna tuvieron una infección de este tipo, frente al 0,3% en el grupo placebo. Sin embargo, este ensayo clínico no se diseñó para demostrar su eficacia para prevenir la enfermedad grave [1].
Ahora, esta vacuna también está autorizada en la Unión Europea para adultos de 50 a 59 años con riesgo de padecer una infección grave por el VRS [2].
Los datos de las evaluaciones de la vacuna para este problema provienen de un estudio que comparó la respuesta inmune de 389 adultos de 50 a 59 años con la de adultos de 60 años o más. Debido a la falta de datos clínicos, es imposible saber si la vacuna redujo o no la incidencia de la enfermedad grave relacionada con el VRS [2].
Los efectos adversos conocidos de la vacuna RSVPreF3/AS01E son principalmente los que comparten todas las vacunas: reacciones locales en el lugar de inyección y reacciones sistémicas. Se ha notificado un mayor riesgo de fibrilación auricular y de síndrome de Guillain-Barré (vea también “Vacunas contra el VRS: síndrome de Guillain-Barré”). En el ensayo clínico descrito anteriormente no se descubrieron efectos adversos de la vacuna previamente desconocidos. Se notificaron eventos adversos locales en el 75% de los participantes de 50 a 59 años, frente al 62% en los de 60 años o más, y eventos adversos sistémicos en el 57% frente al 43% [1-3].
Revisión de la literatura hasta el 12 de junio 2025