Según un nuevo análisis, los inyectables para la pérdida de peso, como Wegovy, podrían fabricarse por tan solo US$3 al mes, lo que, a medida que expiren las patentes, podría poner el tratamiento al alcance de millones de personas en los países más pobres.
Más de 1000 millones de personas en todo el mundo son obesas [1], y las tasas están aumentando rápidamente en las naciones de bajos ingresos, a medida que estas transitan hacia dietas occidentalizadas [2] y estilos de vida más sedentarios.
En septiembre del año pasado, la Organización Mundial de la Salud designó la semaglutida —comercializada para el tratamiento de la obesidad bajo la marca Wegovy y para la diabetes bajo la marca Ozempic— como medicamento esencial [3].
Sin embargo, en aquel momento, los líderes mundiales de la salud advirtieron que los precios elevados estaban limitando el acceso a dicho fármaco.
Una nueva investigación [4], publicada como prepublicación (pre-print), sugiere que la semaglutida podría producirse a gran escala por US$3 por tratamiento mensual en su presentación inyectable.
Las formulaciones más recientes, que se administran en forma de píldora en lugar de inyección [5], podrían fabricarse por unos US$16 al mes.
Uno de los autores, el Dr. Andrew Hill, del departamento de farmacología de la Universidad de Liverpool, declaró: «Estos precios bajos facilitan el acceso mundial a un medicamento esencial».
Los investigadores también descubrieron que a partir del 21 de marzo las patentes principales de la semaglutida expirarán este año en 10 países —incluidos Brasil, China, India, Sudáfrica, Turquía, México y Canadá—, lo que allana el camino para la competencia de medicamentos genéricos.
Asimismo, identificaron otros 150 países en los que no se habían registrado patentes, incluyendo la mayor parte del continente africano. Estos 160 países albergan al 69% de las personas con diabetes tipo 2 y al 84% de quienes viven con obesidad.
Otro de los autores, el profesor François Venter, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, afirmó: «Los medicamentos para tratar el VIH, la tuberculosis, la malaria y la hepatitis están disponibles en los países de bajos y medianos ingresos a precios cercanos a su coste de producción, salvando así millones de vidas y permitiendo, al mismo tiempo, que las empresas de genéricos obtengan beneficios suficientes para garantizar un suministro sostenible. Podemos replicar esta historia de éxito médico con la semaglutida».
Los investigadores advirtieron que los tratamientos más económicos no bastarían para abordar los factores estructurales subyacentes de la obesidad —«incluyendo la inseguridad alimentaria, la pobreza, la urbanización y los entornos alimentarios comerciales»—, y señalaron que será necesario implementar políticas coordinadas y hacer una planificación adecuada de las adquisiciones para poder materializar plenamente estos beneficios.
La Dra. Nomathemba Chandiwana, directora científica de la Fundación para la Salud Desmond Tutu de Sudáfrica y especialista en obesidad —quien no participó en el estudio—, declaró: «Esto podría ser muy significativo para Sudáfrica, para muchos países africanos y, en general, para los países de bajos y medianos ingresos [PIBM], donde el costo ha constituido una de las principales barreras de acceso».
Señaló que los análisis sugieren que aproximadamente el 27% de los adultos de todo el mundo cumplen los criterios para recibir fármacos como la semaglutida y que, «lo que es aún más importante, la mayoría de ellos reside en PIBM, donde el acceso a estos medicamentos es sumamente limitado».
Chandiwana afirmó que ahora lo más importante es cómo los sistemas de salud integran estos fármacos, de manera responsable, en el marco más amplio de la atención a la obesidad y la diabetes.
La obesidad está vinculada a una gran variedad de afecciones de salud, entre las que se incluyen las enfermedades cardíacas, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer. Cada año se atribuyen 3,7 millones de muertes al exceso de peso [6].
El número de personas que viven con diabetes aumentó de 200 millones en 1990 a 830 millones en 2022 [7], y los aumentos más pronunciados ocurrieron en los países de bajos y medianos ingresos.
Los organismos reguladores aprobaron la semaglutida por primera vez en EE UU en 2017; su costo ronda los US$200 mensuales en EE UU [8] y las £120 mensuales en el Reino Unido [9]. Las patentes en Gran Bretaña, Europa continental y EE UU no vencerán hasta dentro de otros cinco años [10].
La investigación se basa en los registros de envíos de ingredientes clave correspondientes a los años 2024 y 2025, y emplea la misma metodología utilizada anteriormente para predecir con precisión los precios de medicamentos genéricos para el tratamiento del VIH, la hepatitis C y ciertos tipos de cáncer.
Sus hallazgos se suman a los de una investigación realizada en 2024 por Médicos Sin Fronteras, la cual reveló que los medicamentos para la diabetes —incluida la semaglutida— podrían fabricarse y comercializarse a un costo considerablemente inferior [11].
Referencias