Diabetes tipo 1
No es aceptable
Demasiados episodios hipoglucémicos graves en pacientes con diabetes tipo 1
En 2025, es mejor que los pacientes con diabetes tipo 1 eviten esta insulina de inyección semanal, dado que la insulina icodec aumenta notablemente la incidencia de episodios hipoglucémicos graves en comparación con la insulina degludec y no se ha demostrado que mejore los resultados clínicos.
Diabetes tipo 2
Nada nuevo
No se ha demostrado que represente un avance clínico tangible para tratar la diabetes tipo 2
En cuatro ensayos clínicos en pacientes con diabetes tipo 2, no se observaron diferencias tangibles en la eficacia hipoglucemiante de las inyecciones semanales de insulina icodec y las inyecciones diarias de insulinas de acción prolongada. El único factor que podría constituir una ventaja en la menor frecuencia de la dosis de la insulina icodec, pero a costa de una mayor incidencia de episodios de hipoglucemia. También se debe tener en cuenta un posible aumento del riesgo de retinopatía diabética y del riesgo de errores de frecuencia de la administración.
AWIQLI – insulina icodec solución para inyección subcutánea
Novo Nordisk
En 2025, hay varios análogos de insulina de acción prolongada disponibles en la Unión Europea —como la insulina glargina y la insulina degludec—para usar una vez al día en pacientes diabéticos [1].
¿Qué hay de nuevo?
Una insulina de acción prolongada para inyección semanal
La insulina icodec es un análogo de insulina humana de acción prolongada, diseñada para ser administrada en inyecciones subcutáneas una vez por semana [2]. Se diferencia de la insulina humana por unos pocos aminoácidos y por la adición de un ácido graso a una de las cadenas de insulina. Se ha autorizado en la Unión Europea para tratar a adultos con diabetes tipo 1 o tipo 2 [3]. ¿Representa la insulina icodec un avance terapéutico sobre las insulinas de acción prolongada que ya estaban disponibles?
¿Es eficaz?
No se evaluó su eficacia frente a las complicaciones clínicas de la diabetes
La insulina icodec no se ha evaluado en ensayos clínicos con criterios de valoración clínicos, como la incidencia de complicaciones de la diabetes. Esta insulina se evaluó en cinco ensayos clínicos aleatorizados versus un análogo de insulina de acción prolongada de administración diaria [2,4-9]. Todos fueron ensayos clínicos de “no inferioridad”, lo que significa que su objetivo principal no era demostrar si una insulina era más eficaz que la otra, basándose en el criterio principal de valoración [2].
Cambio de tratamiento cuando se estaba usando una insulina de acción prolongada para la diabetes tipo 1: en un ensayo clínico, no fue más eficaz que la insulina degludec. Para la diabetes tipo 1,la insulina icodec se evaluó en un ensayo clínico aleatorizado sin enmascaramiento que involucró a 582 pacientes que ya habían recibido un tratamiento insulínico intensivo durante al menos un año [2,8].
Se aleatorizó a los pacientes para cambiar la insulina de acción prolongada que habían estado usando por las inyecciones semanales de insulina icodec o inyecciones diarias de insulina degludec. Siguieron usando la misma insulina de acción corta que antes del ensayo clínico [2,8].
Después de 26 semanas, la reducción media en los niveles de HbA1c (el criterio principal de valoración) fue de aproximadamente 0,5 puntos porcentuales, sin diferencias estadísticamente significativas entre los grupos [2,8]. Después de 52 semanas, la HbA1c media fue 0,37 puntos porcentuales más baja que al inicio en el grupo de insulina icodec, frente a 0,54 en el grupo de insulina degludec (diferencia estadísticamente significativa, p=0,02) [8].
Para la diabetes tipo 2, beneficio clínico incierto en comparación con otras insulinas de acción prolongada. La insulina icodec se comparó con la insulina glargina o la insulina degludec en cuatro ensayos clínicos aleatorizados con 2.680 pacientes con diabetes tipo 2 [2,4-7]. Dos ensayos clínicos incluyeron a pacientes que no habían recibido una insulina de acción prolongada previamente. En los otros dos ensayos clínicos, se aleatorizó a los pacientes para cambiar la insulina de acción prolongada que habían estado usando por insulina icodec o por la insulina que se usó como control. Solo un ensayo clínico (en 588 pacientes que no habían recibido insulina previamente) fue doble ciego; los otros tres no tuvieron enmascaramiento. En los cuatro ensayos clínicos, los pacientes recibieron al menos otro medicamento hipoglucemiante además de la insulina, casi siempre metformina y, a veces, una insulina de acción corta. Los tratamientos se evaluaron 6, 12 o 18 meses después del inicio, dependiendo del ensayo clínico [2, 4-7].
En los cuatro ensayos clínicos, el criterio principal de valoración fue el cambio en los niveles de HbA1c [2]. En un ensayo clínico, no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos respecto a este criterio de valoración. En los otros tres, incluyendo el que tuvo doble enmascaramiento, la reducción media de la HbA1c fue levemente superior (alrededor de 0,2 puntos porcentuales) en los grupos que recibieron insulina icodec (diferencias estadísticamente significativas). Las consecuencias clínicas de tal diferencia son muy inciertas [2, 6].
¿Cuáles son sus daños?
Mayor incidencia de episodios de hipoglucemia
Los principales efectos adversos conocidos de las insulinas son los episodios de hipoglucemia, que a veces son graves, aumento de peso y reacciones locales de hipersensibilidad [10]. La larga duración de acción de la insulina icodec complica la prevención de la hipoglucemia en ciertas situaciones de alto riesgo, como el ejercicio intenso imprevisto o el ayuno prolongado [2,11]. Como la mayoría de los ensayos clínicos no fueron enmascarados, sigue habiendo una gran incertidumbre sobre los efectos adversos del fármaco y su incidencia real.
Diabetes tipo 1: el doble de episodios de hipoglucemia graves que con la insulina degludec. En el ensayo clínico con diabéticos tipo 1, la hipoglucemia grave (es decir, que requirió la ayuda de otra persona) fue aproximadamente el doble de frecuente con la insulina icodec que con la insulina degludec: 19 por cada 100 personas-año, versus 8 por cada 100 personas-año [2]. Se observó un patrón similar con la hipoglucemia “clínicamente significativa”, definida como un nivel de glucosa en sangre por debajo de 0,54 g/l (2,97 mmol/l): 1.681 eventos de este tipo por cada 100 personas-año versus 908; y en cuanto a la hipoglucemia nocturna, 290 eventos de este tipo por cada 100 personas-año, versus 150 [2]. La proporción de pacientes que notificaron al menos 20 episodios de hipoglucemia graves o clínicamente significativos durante el ensayo clínico de 52 semanas fue de aproximadamente el doble en el grupo tratado con insulina icodec: 32% versus 15% [9].
La FDA de EE UU rechazó la solicitud de aprobación del medicamento para tratar la diabetes tipo 1, principalmente porque se consideró que el riesgo de episodios de hipoglucemia grave era demasiado alto en esos casos.
Diabetes tipo 2: también hubo más episodios de hipoglucemia en los ensayos clínicos, pero casi nunca graves. En los dos ensayos en pacientes con diabetes tipo 2 que nunca habían recibido una insulina de acción prolongada (incluyendo el ensayo clínico con doble enmascaramiento), la hipoglucemia clínicamente significativa se presentó con una frecuencia de 20 a 30 por cada 100 personas-año con la insulina icodec, versus 14 a 15 por cada 100 personas-año con las otras insulinas de acción prolongada [2].
En uno de los dos ensayos clínicos en pacientes que habían sido tratados con una insulina de acción prolongada, la hipoglucemia clínicamente significativa también ocurrió con más frecuencia con la insulina icodec: 73 por cada 100 personas-año, versus 27 [2]. Esto no sucedió en el otro ensayo clínico [2].
En estos cuatro ensayos clínicos, la hipoglucemia grave fue muy poco frecuente, con 8 episodios en 5 pacientes en los grupos tratados con insulina icodec, versus 9 episodios en 8 pacientes en los grupos control [2].
Aproximadamente el doble de reacciones en el lugar de la inyección. En el único ensayo clínico de doble ciego, se notificaron reacciones en el lugar de la inyección en el 8,5% de los pacientes en el grupo de insulina icodec, versus el 4,4% en el grupo control [2].
En el ensayo clínico de doble ciego, incidencia levemente mayor de retinopatía diabética que con la insulina degludec. En un análisis combinado de estos ensayos clínicos, que duraron de 6 a 18 meses, el riesgo de retinopatía diabética no pareció mayor en los grupos tratados con insulina icodec [2]. Sin embargo, en el ensayo clínico de doble ciego de 6 meses, se reportó retinopatía diabética en el 5% de los pacientes en el grupo de insulina icodec, versus el 2% en el grupo de insulina degludec [2]. Estos resultados, que proporcionan evidencia de mayor calidad que los obtenidos sin enmascaramiento, indican un mayor riesgo de aparición o empeoramiento de la retinopatía diabética con la insulina icodec.
¿Interacciones farmacológicas?
Mayor riesgo de hipoglucemia con otros hipoglucemiantes
Al igual que otras insulinas, la insulina icodec se descompone en péptidos y aminoácidos. Las interacciones farmacocinéticas parecen improbables [2, 10].
El uso simultáneo de insulinas con otros hipoglucemiantes —como otros antidiabéticos o el tramadol— aumenta el riesgo de hipoglucemia [10]. Por el contrario, los medicamentos que elevan los niveles de glucosa en sangre, en particular los glucocorticoides, los neurolépticos y los antiandrógenos, disminuyen los efectos de la insulina [10].
El alcohol puede aumentar o disminuir los efectos de la insulina. Los betabloqueantes enmascaran los síntomas de la hipoglucemia [10].
¿Y si la paciente está embarazada?
Poco adecuado para ajustes de dosis durante el embarazo
En estudios con animales, no se detectaron efectos teratogénicos o fetotóxicos de la insulina icodec [2]. No se dispone de datos sobre mujeres embarazadas. A menudo, hay que ajustar las dosis de insulina durante el embarazo, y por lo general los requisitos de insulina disminuyen abruptamente después del parto. Es probable que sea más difícil lograr estos ajustes de dosis cuando se usa una insulina con una duración de acción de varios días [2].
Facilidad de uso
Riesgo de errores en la frecuencia de administración
Existe un mayor riesgo de errores de medicación al cambiar de las inyecciones diarias a las semanales, particularmente al comienzo del tratamiento. Sobre todo, porque, al cambiar desde la insulina diaria, la primera dosis de insulina icodec a menudo se aumenta en un 50% adicional. En los ensayos clínicos, se notificaron errores al cambiar la insulina diaria por la insulina icodec, generalmente con la primera o la segunda dosis. Se produjeron episodios de hipoglucemia moderados durante las dos semanas siguientes [2]. Además, administrar una dosis antes del día programado aumenta el riesgo de hipoglucemia [2].
Para reducir el riesgo de errores en la frecuencia de administración, es útil anotar en la receta y en la caja qué día de la semana se deben administrar las inyecciones.
En la práctica
Es mejor evitarla en la diabetes tipo 1, y no se ha demostrado que represente un avance terapéutico para la diabetes tipo 2
Para los pacientes con diabetes tipo 1no se ha demostrado que la insulina icodec sea más eficaz que la insulina degludec, pero aumenta la incidencia de hipoglucemia grave. La pauta posológica de una vez a la semana no representa una ventaja suficiente al sopesarla con este efecto adverso, especialmente cuando los pacientes todavía reciben varias inyecciones de insulina de acción corta por día.
Para los pacientes con diabetes tipo 2 el balance riesgo-beneficio de la insulina icodec no parece más favorable que el de una insulina para inyección diaria. Si bien la insulina icodec se administra con menos frecuencia que otros análogos de la insulina, también aumenta el riesgo de padecer hipoglucemia (aunque en menor medida que en los pacientes con diabetes tipo 1) y posiblemente retinopatía, y genera el riesgo equivocarse y administrar el fármaco diariamente.
Revisión producida de manera colectiva por el equipo editorial de Prescrire: sin conflictos de interés
Búsqueda bibliográfica y metodología
Nuestra búsqueda bibliográfica se basó en el monitoreo prospectivo continuo, en la biblioteca de Prescrire, de los contenidos de las publicaciones internacionales más importantes y de los boletines que son miembro de la Sociedad Internacional de Boletines de Medicamentos (ISDB), y enla consulta sistemáticade los sitios en línea de la EMA y la FDA, hasta el 25 de marzo de 2025.
También investigamos en las bases de datos Embase (1974-semana 12 de 2025), Medline (1950-24 de marzo de 2025), la biblioteca Cochrane (CDSR 2025 número 3 y Central 2025 número 2) y Reprotox, y consultamos los sitios en línea de la organización británica NICE y el registro de ensayos clínicos ClinicalTrials.gov, hasta el 26 de marzo de 2025. Esta revisión bibliográfica se elaboró utilizando la metodología habitual de Prescrire, que incluye la verificación de la elección de los documentos y su análisis, revisión externa y múltiples controles de calidad.
En respuesta a nuestra solicitud de información, Novo Nordisk nos envió enlaces de internet para acceder a documentos administrativos y documentos publicados.
Referencias