Las benzodiazepinas, a veces llamadas “benzos”, son un tipo de medicamentos sedantes e hipnóticos (puede ver una lista de las formulaciones orales de estos fármacos en el cuadro). La FDA aprobó estos medicamentos para tratar —según el fármaco específico— problemas como la abstinencia alcohólica, los trastornos de ansiedad, el insomnio primario y las convulsiones.
En 2023, aproximadamente 24 millones de estadounidenses declararon consumir benzodiazepinas.
Las etiquetas de las benzodiazepinas incluyen advertencias de caja negra (las advertencias más firmes que puede exigir la FDA), en las que se resaltan sus graves riesgos como el abuso, la adicción y la sobredosis, que pueden ser mortales, especialmente si estos fármacos se consumen junto con alcohol, opioides o sustancias ilícitas [1]. Las advertencias de caja negra también incluyen el riesgo de dependencia física, un estado en el que se toman estos medicamentos de forma repetida y se experimentan síntomas de abstinencia desagradables si se dejan de tomar.
Debido a estos riesgos, el Grupo de Investigación en Salud de Public Citizen ha designado desde hace tiempo a todas las benzodiazepinas como No Usar para el insomnio, la ansiedad o cualquier otro uso, excepto el alprazolam (Xanax, Xanax XR y genéricos), que hemos designado como “No Usar salvo para el trastorno de pánico”, y el clonazepam (Klonopin y genéricos), que la FDA ha aprobado solo para ciertos tipos de convulsiones y para el trastorno de pánico [2].
Desafortunadamente, muchos pacientes toman benzodiazepinas durante períodos prolongados para tratar enfermedades que se pueden controlar con tratamientos menos riesgosos. La deprescripción segura de las benzodiazepinas puede resultar difícil, ya que las reducciones rápidas de la dosis pueden provocar reacciones de abstinencia agudas y potencialmente mortales, como calambres abdominales, agresividad, agitación, ansiedad o ataques de pánico, dolor torácico, confusión, depresión o disforia (malestar o insatisfacción), dolor de cabeza, insomnio o hipersomnia, irritabilidad, dolor o espasmos musculares, náuseas o vómitos, pérdida de memoria o disminución de la concentración y taquicardia. Además, la reducción gradual de la dosis de benzodiazepinas se puede complicar por reacciones de rebote (reaparición de los signos y síntomas para los que las benzodiazepinas se recetaron originalmente).
Una nueva guía de práctica clínica que financió la FDA ofrece estrategias útiles basadas en la evidencia y el consenso para que los médicos decidan si la reducción gradual de las benzodiazepinas puede ser adecuada para los pacientes y, en caso afirmativo, cómo hacerlo [3]. La guía fue un esfuerzo conjunto de la Sociedad Estadounidense de Medicina para las Adicciones (ASAM o American Society of Addiction Medicine) y otras nueve asociaciones médicas y profesionales de EE UU; se publicó en línea en junio de 2025, en la revista Journal of General Internal Medicine.
| Nombre del fármaco | Marca(s) |
| alprazolam | Xanax, Xanax XR |
| clordiazepóxido | Librium |
| clordiazepóxido y amitriptilina† | Solo genérico |
| clordiazepóxido y clidinio† | Librax |
| clobazam | Sympazan |
| clonazepam | Klonopin |
| clorazepato | Tranxene |
| diazepam | Valium |
| estazolam | Solo genérico |
| flurazepam | Solo genérico |
| lorazepam | Ativan, Loreev XR |
| midazolam | Solo genérico |
| oxazepam | Solo genérico |
| quazepam | Doral |
| temazepam | Restoril |
| triazolam | Halcion |
Recomendaciones clave [5]
La guía se aplica a adultos que han estado tomando benzodiazepinas de forma regular y pueden correr el riesgo de desarrollar dependencia física. No se aplica a pacientes que toman estos fármacos cuando están en fase terminal o reciben cuidados paliativos.
Aunque muchos pacientes que han estado tomando benzodiazepinas, durante menos de cuatro semanas, pueden suspenderlas sin necesidad de reducir la dosis gradualmente, algunos pueden experimentar reacciones de abstinencia significativas, según la guía. Del mismo modo, algunos pacientes que han estado tomando dosis bajas de estos fármacos durante seis semanas pueden no ser físicamente dependientes de ellos.
Sin embargo, los pacientes que han estado tomando benzodiazepinas al menos cuatro días a la semana, durante tres meses o más, corren un alto riesgo de desarrollar dependencia física. Por lo tanto, en el caso de pacientes en alto riesgo de desarrollar reacciones de abstinencia, las benzodiazepinas se deben reducir gradualmente, en lugar de suspenderlas de forma repentina.
En general, la guía recomienda encarecidamente que los médicos consideren reducciones de dosis del 5% al 10% para la reducción inicial de las benzodiazepinas, sin aumentar el ritmo de reducción en más del 25% cada dos semanas.
Para los pacientes con alto riesgo de desarrollar dependencia física (como aquellos que han estado tomando dosis elevadas de benzodiazepinas durante más de un año), la guía recomienda un programa de reducción gradual más lento. Específicamente, solo se puede considerar una reducción de la dosis del 5% para la reducción inicial, y del 5% al 10%, cada seis u ocho semanas (o incluso más lentamente, según sea necesario) para reducciones posteriores.
La guía hace hincapié en que los médicos deben desarrollar planes de reducción gradual personalizados para cada paciente mediante la toma de decisiones compartida. Recomienda encarecidamente que los médicos evalúen la respuesta de cada paciente a cada reducción de la dosis de benzodiazepinas y ajusten su programa de reducción gradual como corresponda.
La guía también recomienda que los médicos incorporen intervenciones psicosociales complementarias (como la terapia cognitivo-conductual y el apoyo entre pares) cuando sea necesario, para apoyar a los pacientes durante el proceso de reducción gradual. En general, los médicos deben evitar reintroducir las benzodiazepinas; en su lugar, deben considerar la posibilidad de recetar medicamentos que no sean benzodiazepinas, a los pacientes que no toleran las reacciones de abstinencia de este tipo de fármacos. En general, en pacientes que han estado tomando dosis altas de estos fármacos durante mucho tiempo, puede llevar meses o años eliminar completamente las benzodiazepinas.
Es de especial importancia que los médicos informen a los pacientes que sufren reacciones de abstinencia prolongadas, sobre la causa de sus síntomas, y les aseguren que es probable que estos desaparezcan con el tiempo, a medida que su cerebro se adapte a la falta de benzodiazepinas. Cabe destacar que los médicos deben utilizar estrategias de reducción de daños, como proporcionar medicamentos para revertir la sobredosis de opioides (incluyendo la naloxona [Narcan, Rextovy, Rivive y genéricos]) a los pacientes que toman opioides de forma concomitante o que corren el riesgo de sufrir una sobredosis de opioides.
¿Qué hacer?
Debido a sus graves riesgos, es mejor no empezar a tomar benzodiazepinas, excepto alprazolam (para ataques de pánico) y clonazepam (para ataques de pánico o convulsiones) si no hay otra opción de tratamiento eficaz. Si actualmente está tomando una benzodiazepina de forma regular, intente elaborar un programa con su médico para reducir gradualmente la dosis de forma segura.
Referencias