María Martínez, farmacéutica prescriptora británica, explicó al Diario Médico [1] la evolución legislativa de la prescripción y su experiencia personal en esta área. A continuación, resuminos la entrevista.
El sistema arrancó en 2003 con la prescripción suplementaria, donde el farmacéutico recetaba medicamentos siguiendo un plan acordado con el médico y en 2006 se permitió la prescripción de forma autónoma, pero dentro de su área de competencia.
A partir de septiembre de 2026, en el Reino Unido, todos los farmacéuticos recién graduados podrán prescribir desde el primer día de su ejercicio profesional. Cada año se incorporarán al sistema entre 2.500 y 3.000 nuevos farmaceutas con esta competencia. Actualmente, el 38% de los farmacéuticos británicos (más de 67.000 profesionales), pueden recetar. Las tendencias apuntan a que en 2027 esta proporción alcanzará el 45%.
Para obtener la acreditación para prescribir, el farmacéutico debe:
Martínez destacó beneficios como un acceso más rápido al sistema, la resolución directa de problemas clínicos, una mayor seguridad del paciente, una mejor eficiencia asistencial y una mayor satisfacción profesional. Sin embargo, señaló retos importantes: el tiempo y la inversión necesarios, la formación continua, la mayor responsabilidad clínica, la escasez de supervisores acreditados y la necesidad de definir límites claros para no invadir otros ámbitos profesionales. A su juicio el mayor reto es estructural.
Como ejemplo de éxito, Martínez relató el caso de Steven, un paciente de 63 años con VIH, hepatitis B, sordoceguera y ausencia de comunicación verbal. Derivado para valoración de trasplante renal, ella elaboró un protocolo individualizado que evitó el rechazo y la toxicidad por inmunosupresores. El trasplante, realizado en junio de 2018, fue un éxito y Steven pudo manejar su medicación de forma autónoma tras el alta.
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