El uso de medicamentos psiquiátricos ha ido aumentando desde 1988, cuando se introdujo Prozac, el primer antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). Para 2026, aproximadamente uno de cada seis estadounidenses adultos está tomando un ISRS. A medida que ha aumentado el uso de estos medicamentos, ha crecido el número de pacientes que reportan efectos secundarios, como la disminución del deseo sexual y síntomas de abstinencia debilitantes al dejar de tomarlos sin recibir el apoyo necesario por parte de sus médicos, por lo que han recurrido a las redes sociales. El New York Times ha publicado un articulo sobre iniciativas recientes para promover la desprescripción que resumimos a continuación [1].
El Sr. Kennedy argumenta que los estadounidenses abusan de los medicamentos psiquiátricos. Durante las audiencias de confirmación del año pasado sugirió que uno de los objetivos de su mandato sería reducir el uso de estos fármacos; y afirmó, sin pruebas, que los ISRS han contribuido al aumento de los tiroteos y que pueden ser más difíciles de dejar que la heroína [1]. En consecuencia, el Departamento de Salud y Servicios Humanos convocará a paneles de expertos sobre la prescripción de los ISRS, con miras a desarrollar directrices oficiales.
Grupos de psiquiatras esperan que haya cambios regulatorios significativos, incluyendo advertencias importantes sobre los síndromes de abstinencia, por lo que han adoptado una actitud proactiva y están elaborando guías. Los expertos, identifican problemas estructurales que pueden conducir a la sobreprescripción [1]:
El Dr. Joseph F. Goldberg, expresidente de la Sociedad Americana de Psicofarmacología Clínica (ASCP por su sigla en inglés American Society of Clinical Psychopharmacology), convocó a un grupo de 45 psiquiatras para acordar los principios básicos de la “desprescripción” de fármacos psiquiátricos, como se denomina a la reducción gradual y supervisada de medicamentos [1].
Las recomendaciones de los expertos adoptan un enfoque moderado, advirtiendo que podría ser peligroso para los pacientes dejar de tomar medicamentos psiquiátricos por su cuenta y que, para evitar recaídas, algunos podrían tener que tomar la medicación de forma indefinida. Los grupos de psiquiatría esperan evitar un rechazo generalizado de los tratamientos psicotrópicos [1].
Las recomendaciones de la ASCP enfatizan que [1]:
El Dr. Awais Aftab, profesor clínico asociado de psiquiatría en la Universidad Case Western Reserve acogió con beneplácito la iniciativa de la desprescripción, pero señaló que llega tarde, después de que un número creciente de pacientes haya hablado públicamente sobre las dificultades que han experimentado al dejar la medicación [1].
Grupos como la Asociación Estadounidense de Psiquiatría han manifestado públicamente su postura en contra de la desprescripción, mencionando que la medida tendrá consecuencias perjudiciales. Estos profesionales consideran que los medicamentos psiquiátricos permiten que muchas personas participen plenamente en actividades escolares, sociales y familiares [1].
El Dr. Mark Horowitz, profesor asociado de psiquiatría en la Universidad de Adelaida (Australia) y coautor de las «Guía de Maudsley para la desprescripción», considera que los nuevos lineamientos publicadas por la ASCP son débiles y llegan con mucho retraso, porque los psicotrópicos se han comercializado durante décadas sin pautas adecuadas para su retirada.
El Dr. Goldberg atribuye parte de esta responsabilidad a la industria farmacéutica, porque -en su concepto- estas empresas no tienen interés en averiguar cuál es el momento adecuado para dejar de prescribir sus productos, y por ende no consideran que sea prioritario patrocinar ensayos clínicos aleatorizados para evaluar la interrupción de psicofármacos, sobre todo si pueden revelar que su beneficios disminuyer con el tiempo.
El jefe del Departamento de psiquiatría de la Universidad de Nuevo México, Dr. Mauricio Tohen, manifestó su preocupación por la cantidad de pacientes diagnosticados con trastorno bipolar que toman combinaciones de hasta cuatro o cinco psicotrópicos, lo que impide saber con certeza cuáles son efectivos. Tohen afirmó que las guías deberían servir como un llamado a la acción, para que los médicos garanticen sistemáticamente que los pacientes no consumen más medicamentos de los necesarios [1].
Los expertos advirtieron que en ciertos casos es más complejo prescindir de la medicación psiquiátrica:
Una queja central de los grupos de pacientes sobre los síntomas de abstinencia tras la desprescripción, que pueden ser debilitantes (a menos que se haga muy lentamente), no se aborda adecuadamente en las recomendaciones emitidas por los expertos. Al respecto, el Dr. Goldberg comentó que, desde el punto de vista científico, la medida tiene sentido para los fármacos que se eliminan lentamente del organismo, motivo por el cual, exigir una reducción gradual de la dosis para todos los medicamentos, independientemente de su vida media, no se sustenta en la evidencia científica [1].
Las iniciativas que buscan fortalecer la desprescripción de psicofármacos como una práctica médica habitual esgrimen desde incentivos económicos para que los médicos reciban un reembolso por ayudar a los pacientes a dejar la medicación, hasta el desarrollo de una herramienta clínica para ayudar a los médicos a determinar si el paciente es un buen candidato para la desprescripción, y la creación de clínicas de desprescripción como el proyecto piloto que inició la Dra. Jayne Shadlyn en el Centro Médico de la Universidad de Virginia. Este plan piloto ha tenido una gran acogida entre médicos de clínicas de psiquiatría geriátrica y de adultos que derivaron allí a los pacientes que querían reducir o suspender la medicación, pero que tomaban varios fármacos psiquiátricos y experimentaban ansiedad por la abstinencia [1].
Según escribe Barry en el NY Times, la Dra. Jayne Shadlyn dijo que todos sus pacientes han logrado avanzar, aunque algunos presentan síntomas de abstinencia muy intensos y en otros casos hay “apego emocional” a la medicación; y agregó que la mayoría de las consultas psiquiátricas ambulatorias, con el breve tiempo asignado a las citas mensuales para el control de la medicación, no otorgan el tiempo ni permiten ofrecer la atención que los pacientes necesitan para dejar los regímenes psicotrópicos complejos.
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