En marzo de 2025, la Agencia Francesa de Productos para la Salud (ANSM) notificó el caso de una paciente de aproximadamente 20 años que presentó osteoporosis grave mientras era tratada con eslicarbazepina (Zebinix). Había tomado este antiepiléptico desde 2018 hasta 2020, y posteriormente lo reanudó a partir de 2022 a una dosis de 800 mg al día. A partir de septiembre de 2023, sufrió varias fracturas como consecuencia de ataques epilépticos y, en enero de 2024, se le diagnosticó osteoporosis severa. Se sugirió considerar la participación de la eslicarbazepina. No se identificó ningún otro causante de la osteoporosis [1].
La eslicarbazepina es similar a la carbamazepina (Tegretol u otras marcas) y la oxcarbazepina (Trileptal u otras marcas). A principios de 2025, la base de datos de farmacovigilancia de Francia contenía 11 notificaciones de casos de osteopatía metabólica con carbamazepina y 5 con oxcarbazepina [1].
Los pacientes con epilepsia corren el riesgo de sufrir fracturas como consecuencia de las caídas y las lesiones asociadas a las crisis, los trastornos neurológicos subyacentes y los efectos de ciertos fármacos antiepilépticos que, además de alterar el estado de alerta, conllevan un riesgo de osteopatía metabólica. La osteopatía metabólica se asocia principalmente a los antiepilépticos inductores de enzimas, que aceleran el metabolismo de la vitamina D. La sedación provocada por los antiepilépticos puede provocar una reducción de la actividad física, que también es un factor de riesgo para la osteoporosis [2].
En la práctica, cuando los pacientes reciben tratamiento con uno o varios antiepilépticos inductores de enzimas, se debe prestar especial atención a los factores de riesgo de fragilidad ósea, para poder aplicar medidas preventivas adecuadas. Se debe considerar la prevención farmacológica, especialmente tras una primera fractura. Puede ser necesario indicar una suplementación adecuada de vitamina D, sobre todo si la exposición a la luz solar es insuficiente [3].
Referencias