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Ética

Integridad de la Ciencia y de las Publicaciones

֎Cómo se habría podido evitar el escándalo de las retracciones del Lancet y el NEJM

Salud y Fármacos, 29 de octubre de 2020

Etiquetas: COVID 19, Fraude, Integridad, Publicaciones, Retracción, Fraude científico, Revisión por pares, Hidroxicloroquina, Invermectina, Solidarity, Desai, Surgisphere Corporation

Hace unos meses, la comunidad científica se sorprendió cuando The Lancet y el NEJM retractaron dos artículos sobre el COVID-19 que utilizaron la base de datos de Surgisphere Corporation. Estos artículos afectaron varios proyectos de investigación, incluyendo uno de la OMS, y tuvieron un impacto en las pautas de manejo de la enfermedad. Afortunadamente, los errores fueron descubiertos a tiempo, y la mayoría de los investigadores, gobiernos y agencias volvieron a reanudar sus proyectos y a gestionar la enfermedad como lo habían hecho antes de las publicaciones. Sin embargo, las recomendaciones de otro artículo, también retractado, sobre el uso de la invermectina en el COVID-19 sigue teniendo un impacto en el manejo de la enfermedad en América Latina. Ahora, The Scientist hace un análisis de lo ocurrido y discute como se hubiera podido evitar este fraude que ha tenido repercusiones a nivel mundial. A continuación, resumimos su análisis [1].

Sapan Desai, un cirujano vascular, fundó Surgispher Corporation en 2008 y al principio produjo textos de medicina y una revista. Surgispher saltó recientemente a la fama al anunciar su gran base de datos (más de 100.000 pacientes con COVID 19 en 671 hospitales), que se utilizó para los estudios publicados en The Lancet y el NEJM, y que ha sido fuertemente cuestionada. Ni los coautores de los artículos, ni los auditores han podido acceder a ella; y periodistas que se pusieron en contacto con hospitales que supuestamente tenían contratos y compartían datos con Surgispher Corporation dijeron que no tenían ninguna relación con esa empresa. Sin embargo, The Scientist dice que el Dr. Desai no hubiera podido tener ese impacto sin la ayuda de otros.

La carrera profesional del Dr. Desai. Cuando Desai fundó Surgispher Corporation estaba haciendo su residencia en cirugía vascular en Duke. Después trabajó en Texas y en Illinois. The Scientist habló con cinco excolegas de Desai y todos dijeron que el Dr. Desai siempre exageraba sus éxitos, tres dijeron que presentaba información imprecisa sobre sus pacientes, y a veces se atribuía cosas que habían hecho otras personas. Según estas tres personas, todo el mundo sabía que el Dr. Desai no siempre decía la verdad. El miedo a las represalias impidió que algunos denunciaran estos comportamientos, y si bien algunos se quejaron internamente, las instituciones no hicieron nada.

Hasta febrero de 2020, en Illinois, se habían presentado tres demandas por malapráctica contra el Dr Desai, incluyendo una muerte.

Los coautores. Al parecer, Surgispher se empezó a redefinir como una empresa para el análisis de datos hace un par de años, y en poco tiempo promovía una base de datos clínicos de una complejidad y magnitud sin precedentes. Los datos de Surgispher se utilizaron en tres estudios: un sobre la hidroxicloroquina y la mortalidad por COVID 19 (The Lancet), otro sobre la enfermedad cardiovascular, el tratamiento y la mortalidad por COVID -19 (NEJM) y otro sobre la ivermectina y el COVID 19 (SSRN). Estos tres artículos incluyen a seis coautores, cinco de ellos dijeron posteriormente que no habían visto la base de datos y tres habían sido advertidos de posibles problemas con la base de datos.

Expertos en gestión de medicamentos que también estaban realizando ensayos clínicos con invermectina escribieron a los autores del artículo publicado en SSRN diciendo que parecía que la base de datos de Surgispher tenía más pacientes que los reconocidos oficialmente. Uno de los autores de los tres artículos, Mehra, estuvo de acuerdo y compartió la preocupación con Desai y Patel, un pariente de Desai que también figura como coautor de los artículos.

La comunidad científica no sabe cómo tratar a los coautores de artículos fraudulentos, pero cuando las revistas piden que los autores se responsabilicen de la integridad del artículo, como hacen The Lancet y el NEJM, no hay escapatoria. Si el autor certifica la integridad de una base de datos, sin haberla visto, está traicionando a la ciencia y a la cultura de las publicaciones, equivale a estar fabricando la información. Consecuentemente, la Universidad de Utah despojó a Patel de su afiliación como profesor adjunto sin salario; y Harvard estaba investigando la situación de Mehra.

La revisión por pares no identificó los problemas con la base de datos de Surgisphere. Múltiples investigadores, estadísticos y expertos criticaron inmediatamente la metodología y los datos de los artículos publicados. Entre otras cosas, según el artículo publicado en Lancet, las muertes por Covid en Australia era superior a las registradas en el país, por lo que los autores decidieron rectificar el artículo, sin que eso afectara a las conclusiones. Sin embargo, unos días después, el NEJM expresó preocupación por la integridad de los datos incluidos en el artículo que se había publicado en su revista, y cuando Surgispher negó el acceso de los auditores a la base de datos, ambas revistas retractaron esos artículos. Algunos científicos dijeron que las revistas debieran haber sido más rápidas en reaccionar.

El editor de The Lancet dijo que el sistema de revisión por pares no está diseñado para detectar bases de datos fraudulentas y, al igual que el editor del NEJM se comprometió a mejorar los procesos de aceptación de artículos. En concreto el NEJM dijo que incluirían revisores con experiencia en grandes bases de datos. The Lancet incluirá preguntas sobre la integridad de los datos en el proceso de revisión por pares.

La rápida reacción de las agencias reguladoras a la publicación del Lancet. La agencia reguladora del Reino Unido (MHRA) tardó solo unas horas en ordenar la interrupción de un ensayo clínico con hidroxicloroquina; y tres días más tarde la OMS suspendió el brazo del ensaya Solidarity que utilizaba hidroxicloroquina. Sin embargo, cuando The Lancet expresó preocupación por la integridad de la publicación, la OMS fue más rápida en reanudar la parte de Solidarity que había interrumpido, y la MHRA fue mucho más lenta en reaccionar (el estudio se atrasó 5 semanas) y tuvo un impacto muy negativo en el ensayo.

Lo que todavía no se sabe es cómo se construyó la base de datos de Surgispher y la motivación de Desai para hacerlo. Algunos dicen que en situación de pandemia hay que acelerar el ritmo de las publicaciones, y se puede tolerar algo de fraude. Sin embargo, el efecto del fraude en las políticas públicas y en las poblaciones afectadas por estas políticas públicas puede ser devastador.

El artículo original contiene un gráfico interesante con la cronología de los hechos.

Referencia

  1. Offord C. The Surgispher Scandal: what went wrong? The Scientist, 1 de octubre de 2020 https://www.the-scientist.com/features/the-surgisphere-scandal-what-went-wrong–67955
creado el 4 de Diciembre de 2020