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Precios y Acceso

Cómo la transparencia de los costos de los ensayos clínicos mejorará la formulación de políticas (How transparency of the costs of clinical trials will improve policy making)
James Love
Knowledge Ecology International (KEI), 22 de mayo de 2019
https://www.keionline.org/30814
Traducido por Salud y Fármacos

Quizás el tema más difícil en las negociaciones de la 72ª Asamblea Mundial de la Salud fue una resolución de transparencia de la OMS que propone exigir la divulgación pública de los costos de cada ensayo clínico para el desarrollo de medicamentos, vacunas, terapias con células y genes, y pruebas de diagnóstico.

La discusión de la industria contra la transparencia de los costos de la I + D solía comenzar con el argumento de que era imposible distribuir los costos entre varios productos o servicios. Sin embargo, la resolución se centra en los costos de los ensayos clínicos, que siempre se pueden asignar a productos o servicios específicos.

La siguiente línea de ataque de la industria es que los costos no incluirían los fracasos, pero esta es una propuesta para informar sobre la divulgación de costos para todos los ensayos, independientemente de los resultados, y los riesgos de fracaso pueden estimarse y se estiman a partir de datos observables sobre los ensayos. Los datos sobre el riesgo de los ensayos en realidad no son tan controvertidos. Por ejemplo, no se ha criticado la estimación de Joseph DiMasi para 2016 de que la probabilidad de aprobación de los medicamentos que ingresan a la Fase I sea de 0,118 (aunque sus datos no transparentes de costos sí fueron criticados).

Los puntos de discusión de las compañías farmacéuticas contra la transparencia en los costos de los ensayos clínicos son que los gobiernos sacarán conclusiones erróneas de los datos, y posteriormente usarán políticas simples de precios, basados en ganancias sobre los costos, que crearán incentivos para gastar excesivamente en I + D (aumentando los gastos siempre que sea posible), para recompensar en exceso a las empresas ineficientes y recompensar a la baja las innovaciones más importantes. Estos son problemas reales, pero también son resultados poco probables de la transparencia, dada la sofisticación de los análisis por parte de diversos interesados y expertos.

Los siguientes son ejemplos de cómo un gobierno podría querer utilizar la información de los costos de los ensayos clínicos.

Ensayos comparativos. Supongamos que un gobierno o varios gobiernos que colaboran entre sí desean financiar ensayos independientes de efectividad comparativa de un medicamento, o requieren que los productores de medicamentos realicen los ensayos, como condición para su aprobación o para su reembolso. Saber lo que cuesta realizar las pruebas será importante para presupuestar los gastos o evaluar la carga para la empresa.

Incentivos para la producción de antimicrobianos. Alemania, Reino Unido, Suecia, EE UU y muchos otros países están explorando varios incentivos para recompensar las inversiones exitosas en nuevos antibióticos, que desvinculan los precios y los volúmenes de ventas de los incentivos. Estos mecanismos incluyen grandes recompensas al salir al mercado. Entonces, ¿qué tan grandes deben ser las recompensas de salida al mercado? Tener datos sobre los costos de los ensayos con los antibióticos (y combinarlos con datos sobre los riesgos de los ensayos) ayudará a determinar qué tan grande tendrá que ser la recompensa de salida al mercado para inducir inversiones en ensayos.

Ensayos pediátricos. Varios países industrializados otorgan extensiones de patentes como incentivo para invertir en ensayos clínicos en poblaciones pediátricas. Estas extensiones de patentes pueden ser muy costosas para los pacientes (como se exploró en un artículo reciente de JAMA: doi: 10.1001 / jamainternmed.2018.3933). Si los gobiernos saben lo que las compañías están gastando en los ensayos clínicos que son recompensados con extensiones de patentes, cuando los costos de la extensión para el sistema de salud son significativamente más altos que los costos de los ensayos pueden (y deberían) considerar otras opciones para financiar los ensayos (tenga en cuenta que las extensiones de patentes a menudo están disponibles independientemente de los resultados de los ensayos).

Precios de tratamientos para enfermedades raras. Con frecuencia se toleran precios extraordinariamente altos para los tratamientos de enfermedades raras porque se supone que para recuperar las inversiones en I + D se requieren precios excepcionalmente altos. A veces, estas inversiones son solo el costo de los ensayos, la investigación inicial de los productos o servicios se realizó en instituciones de investigación financiadas por el gobierno, como universidades. Los ensayos para enfermedades raras a menudo son pequeños y también se benefician de créditos fiscales y otros subsidios. Si los gobiernos tuvieran una mejor perspectiva del costo de realizar estos ensayos para las compañías, podrían desafiar de manera más efectiva los precios súper altos, particularmente después de que una compañía haya reportado ingresos significativos por un tratamiento de alto precio. Por ejemplo, los países podrían decidir que después de ganar una cierta cantidad de dinero, en todo el mundo, el precio tendría que reducirse, ya que la justificación de precios súper altos siempre se basó en la suposición de que los costos de I + D son altos y la población de pacientes para cubrir esos costos es pequeña.

Terapias celulares y genéticas. Las nuevas terapias celulares y genéticas, como los tratamientos CAR T Kymriah y Yescarta o la terapia génica Luxturna, son terapias nuevas, y los gobiernos están tratando de encontrar una metodología para fijar sus precios. Estos productos no son medicamentos, y los ensayos clínicos a menudo son bastante pequeños. La aprobación de Kymriah en EE UU involucró a 63 pacientes. Novartis afirmó haber gastado US$1.000 millones en esta tecnología (con licencia de la Universidad de Pennsylvania), pero el Dr. Carl June, el inventor, calculó los costos de los ensayos CAR T en aproximadamente US$150.000 por paciente, por lo que el costo del ensayo sería inferior a los US$10 millones. La seguridad y eficacia de Luxturna, un tratamiento de US$850.000 que se desarrolló con subsidios de NIH, se estableció en un programa de desarrollo clínico con un total de 41 pacientes. Conocer los costos reales de los ensayos CAR T y de la terapia génica permitiría que los gobiernos cuestionaran de manera más efectiva los precios excepcionalmente altos. En una conferencia sobre el futuro de las terapias celulares celebrada la semana pasada, los oradores sugirieron que algunos de los nuevos tratamientos serían aprobados después de ensayos clínicos con tan solo 10 pacientes. Saber más sobre los costos de estos ensayos es muy importante para los gobiernos que tratan de abaratar los precios de los tratamientos para poblaciones muy pequeñas y para nuevas tecnologías.

Análisis Bayh-Dole 35 USC 209. La Ley Bayh-Dole de EE UU 35 USC 209 (a), prohíbe el uso de licencias exclusivas para invenciones financiadas por el gobierno federal, a menos que se pueda demostrar que la exclusividad es “un incentivo razonable y necesario para obtener el capital de inversión y cubrir los gastos necesarios para llevar la invención a la aplicación práctica”. Y cuando se permite la exclusividad, la Ley exige que “el alcance de la exclusividad propuesta no sea superior a lo razonablemente necesario para incentivar la inversión en llevar la invención a la aplicación práctica”. Conocer los costos de los ensayos es necesario para que agencias como los Institutos Nacionales de Salud NIH y la Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) cumplan con la ley de buena fe y se aseguren de que el público esté protegido de los derechos de monopolio que son innecesarios o demasiado amplios.

creado el 24 de Febrero de 2021