“Trump ha disfrazado otro regalo corporativo como si se tratara de un beneficio para los pacientes”, declaró una organización de defensa de los pacientes. “Una verdadera reforma de los precios de los medicamentos no se parece a una página web”.
El 5 de febrero, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó una página web, con su nombre, supuestamente para ayudar a los pacientes a comprar medicamentos de venta con receta a precios más bajos.
Sin embargo, expertos, organizaciones de defensa de los consumidores y legisladores demócratas afirmaron que TrumpRx probablemente no beneficiará a los consumidores ni contribuirá al objetivo general de reducir los exorbitantes precios de los medicamentos, sino que enriquecerá aún más a las grandes farmacéuticas y, potencialmente, al hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr.
TrumpRx.gov, lanzado en colaboración con gigantes farmacéuticos, dirige a los usuarios a plataformas de venta directa al paciente, gestionadas por las empresas farmacéuticas para facilitar la compra de una selección extremadamente limitada de medicamentos. Por ejemplo, la página de TrumpRx para Farxiga enlaza a los usuarios con AstraZeneca Direct, donde los pacientes pueden pagar de su bolsillo el medicamento para la diabetes tipo 2.
Donald Trump Jr. forma parte del consejo de administración de BlinkRx, una plataforma de venta de medicamentos con receta que se beneficiará de la promoción que hace la administración Trump sobre la venta directa de medicamentos al paciente. En diciembre, según se informa [1], en una reunión organizada por BlinkRx, el hijo del presidente se reunió con altos ejecutivos de compañías farmacéuticas y los funcionarios de la administración responsables de la regulación de la industria farmacéutica.
Frank Pallone Jr. (demócrata por Nueva Jersey), el principal demócrata del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, declaró el jueves que TrumpRx “no solo amenaza la salud, la seguridad y la privacidad de los pacientes, sino que probablemente también incluye esquemas de sobornos diseñados para enriquecer al presidente Trump, su familia y sus allegados” [2].
“TrumpRx ha estado rodeado de secretismo desde el principio, porque la administración claramente no quiere que nadie sepa que probablemente no ahorrará dinero a los pacientes”, dijo Pallone. “Sin embargo, sabemos que Trump solo pone su nombre en proyectos que le aportan algún beneficio”.
La semana pasada, un grupo de senadores demócratas envió una carta al inspector general del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE UU advirtiendo que, «sin medidas de seguridad más estrictas antes de su lanzamiento oficial, TrumpRx se podría utilizar como vehículo para cometer sobornos ilegales que generen costos excesivos para el gobierno federal».
Además de redirigir a los usuarios a sitios de venta directa al paciente, TrumpRx ofrece cupones con la marca Trump para algunos medicamentos. Para obtener un cupón, los usuarios del sitio deben aceptar los siguientes términos: «Al canjear este cupón, usted (y cualquier otra persona que actúe en su nombre) acepta no solicitar el reembolso a ningún plan de seguro por los gastos de bolsillo de las recetas adquiridas con este cupón. También acepta no contabilizar el costo de las recetas para su deducible o gastos de bolsillo reales» [3].
El Washington Post informó que las compañías farmacéuticas «han acordado incluir sus medicamentos en TrumpRx.gov».
Los expertos advirtieron que los pacientes que usen TrumpRx podrían terminar pagando más por sus medicamentos que si optaran por otras alternativas disponibles.
“La oferta de TrumpRx es muy limitada, la lista de medicamentos disponibles es inferior a 50, y la mayoría son productos especializados que pocos pacientes utilizan”, declaró Rena Conti, profesora asociada de la Universidad de Boston, a ABC News. “Muchos están disponibles en versión genérica a precios aún más bajos, o ya se pueden adquirir a precios bajos o incluso muy bajos en otros lugares. Esto sugiere que conviene que los consumidores revisen su cobertura de seguro y consulten con su médico o farmacéutico habitual antes de usar este servicio”.
Peter Maybarduk, director de acceso a medicamentos de Public Citizen, ofreció una evaluación más mordaz de TrumpRx, afirmando que el presidente ha “camuflado otro regalo corporativo como una bendición para los pacientes”.
“La mayoría de los pacientes estarán mejor con su seguro que con TrumpRx. Muchos pacientes sin seguro no podrán pagar los precios aún elevados de las farmacéuticas que se canalizan a través de TrumpRx”, afirmó Maybarduk. “Pero las farmacéuticas sin duda agradecerán la promoción gratuita de sus productos por parte de TrumpRx, que se presenta bajo la falsa apariencia de transparencia en los precios. TrumpRx está diseñado para ayudar a las grandes farmacéuticas a mantener sus precios altos, pues diluye el poder de negociación de las compañías de seguros, debilitando así una forma importante de control sobre la industria farmacéutica”.
“TrumpRx también parece ser otro ejemplo de la corrupción reiterada de este presidente”, continuó. “El hijo de Trump, Donald Trump Jr., forma parte del consejo de administración de BlinkRx, una empresa clave que podría beneficiarse económicamente de TrumpRx. Tomarse en serio la asequibilidad de los medicamentos implica tomarse en serio el desafío a las grandes farmacéuticas. A pesar de toda la retórica de Trump, las grandes farmacéuticas están recibiendo muchos favores especiales de esta Casa Blanca, mientras los pacientes siguen esperando. Una verdadera reforma de los precios de los medicamentos no se parece a una página web”.
Durante su segundo mandato en la Casa Blanca, Trump ha hecho promesas extravagantes de reducir los precios de los medicamentos [4] y ha recibido a altos ejecutivos de la industria en la Casa Blanca para promocionar acuerdos ostentosos, solo para que los gigantes farmacéuticos siguieran inflando los precios. Reuters informó el mes pasado que los fabricantes de medicamentos planeaban «aumentar los precios de al menos 350 medicamentos de marca en EE UU, incluyendo vacunas contra la covid, el VRS y la culebrilla, así como el exitoso tratamiento oncológico Ibrance» en 2026 [5].
Merith Basey, directora ejecutiva de Patients for Affordable Drugs Now, declaró en un comunicado que los «acuerdos voluntarios» de la administración Trump con las compañías farmacéuticas «carecen de mecanismos claros para exigir su cumplimiento y, aun así, dejan el poder de fijar y aumentar los precios firmemente en manos de las corporaciones farmacéuticas».
«Los pacientes de nuestra comunidad pronto sabrán si pueden acceder de manera fiable a estos descuentos en el mostrador de la farmacia, que es donde, en última instancia, se pondrá a prueba el programa y donde la asequibilidad cobra mayor importancia», afirmó Basey en referencia a TrumpRx.
Referencias
Nota de Salud y Fármacos. En algunos casos, el sitio web ofrece a los pacientes un cupón que pueden utilizar para adquirir medicamentos al precio establecido en TrumpRx ya sea en línea o en farmacias comunitarias.
Los miembros demócratas del Comité Económico Conjunto del Congreso (Joint Economic Committee) publicaron un informe en el que advierten que las familias estadounidenses podrían terminar gastando miles de dólares adicionales en medicamentos recetados gracias al sitio web que el presidente Donald Trump ha presentado recientemente [1].
Tal como destaca el nuevo informe, «muchos de los medicamentos de marca listados en TrumpRx cuentan con alternativas genéricas significativamente más económicas, que no aparecen en TrumpRx. Esto significa que TrumpRx induce a las familias a pagar más a la gran industria farmacéutica cuando, en realidad, podrían obtener el mismo medicamento a un precio mucho más bajo».
«Independientemente de lo que diga el presidente, la conclusión es que TrumpRx dirige a las familias a comprar costosos medicamentos de marca cuando otros lugares ofrecen versiones genéricas por una fracción del costo» [1].
El Comité analizó las diferencias de precio de varios medicamentos que aparecen tanto en TrumpRx como en la herramienta de comparación de precios de medicamentos GoodRx, y concluyó que una familia estándar podría llegar a pagar cerca de US$2.500 adicionales al año por los medicamentos recetados si utiliza TrumpRx.
TrumpRx no incluye muchos de los medicamentos más costosos, aquellos que generan la mayor carga financiera para los empleadores, los programas gubernamentales y los pacientes. Los fármacos oncológicos suelen costar cientos de miles de dólares al año; por lo general, están cubiertos por los seguros, aunque con copagos y deducibles variables, pero resultan excesivamente caros para que la inmensa mayoría de los estadounidenses puedan adquirirlos por su cuenta.
El costo adicional para las familias estadounidenses no es la única preocupación que tienen los legisladores con respecto a TrumpRx. El mes pasado, poco antes del lanzamiento del sitio, los senadores demócratas Dick Durbin (Illinois), Elizabeth Warren (Massachusetts) y Peter Welch (Vermont) enviaron una carta a la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE UU expresando su inquietud sobre la nueva plataforma de venta directa al consumidor [2].
«Parece haber posibles conflictos de intereses involucrados en la relación entre TrumpRx y una empresa de dispensación en línea, BlinkRx, ya que el hijo del presidente, Donald Trump Jr., se incorporó a su consejo de administración en febrero de 2025», escribieron. «Además, se han planteado preocupaciones legítimas relacionadas con la prescripción inapropiada, los conflictos de intereses y la atención inadecuada que se ofrece a través de las plataformas de servicios dirigidos al consumidor, hacia las cuales TrumpRx derivaría a los pacientes».
El trío también expresó alarma ante los elevados precios, señalando que «los fabricantes farmacéuticos que, según se informa, participarán en TrumpRx han gastado miles de millones de dólares en promover los medicamentos, que se venden en las plataformas existentes, directamente al consumidor».
«Los indignantes anuncios de la industria farmacéutica dirigidos al consumidor impulsan la demanda de medicamentos específicos, lo cual dispara los gastos en salud», escribieron los senadores. «Nos preocupa que la publicidad dirigida al consumidor, incluso en relación a TrumpRx, oriente a los consumidores hacia medicamentos de venta con receta que podrían ser reembolsados por programas federales de salud, generando así la posibilidad de incurrir en un gasto innecesario o derrochador».
De hecho, TrumpRx no beneficiará a la mayoría de los estadounidenses, ya que está diseñado para pacientes sin seguro que pagan en efectivo, en lugar de para el aproximadamente 85% de los estadounidenses que cuentan con cobertura de seguro para medicamentos recetados. Para las personas aseguradas, los beneficios farmacéuticos existentes siguen resultando más económicos, y el uso de TrumpRx podría impedir que dichos pagos se computen para los deducibles y los topes anuales de gastos de bolsillo de los seguros.
Según Sullivan y Hansen [3], los verdaderos ganadores en este acuerdo son los fabricantes de productos farmacéuticos. Hace mucho tiempo que estas empresas están ofreciendo alguna forma de acceso directo de los consumidores a los medicamentos, que a menudo se presentan como programas de ayuda al paciente, lo que les permite eludir las restricciones al acceso impuestas por las aseguradoras y los gestores de beneficios farmacéuticos. Al desviar a los pacientes del sistema de seguros hacia un mercado de pago en efectivo, los fabricantes preservan su capacidad para mantener los precios más elevados, al tiempo que proyectan una imagen de magnanimidad mediante descuentos selectivos. Se trata de una estrategia que protege sus márgenes de beneficio, a la vez que fragmenta aún más el poder de negociación colectiva que los grupos de seguros deberían proporcionar.
Más allá de las implicaciones financieras, existe una dimensión aún más inquietante: la seguridad del paciente. Cuando los ciudadanos estadounidenses, especialmente las personas mayores, surten sus recetas a través de las farmacias tradicionales, los farmacéuticos actúan como una salvaguarda fundamental: revisan los perfiles farmacológicos en busca de interacciones peligrosas, detectan terapias duplicadas y asesoran a los pacientes sobre el uso adecuado de los medicamentos. Esta labor de supervisión ha evitado innumerables errores médicos y eventos adversos, algunos de los cuales podrían haber derivado, sin duda, en daños e incluso en la muerte [3].
Sin embargo, cuando los pacientes adquieren sus medicamentos directamente de los fabricantes a través de TrumpRx, fragmentan sus historiales médicos y farmacológicos, dispersándolos en múltiples fuentes. Ningún farmacéutico individual tiene acceso a una visión completa del conjunto de medicamentos que un paciente está tomando bajo el programa TrumpRx. Una persona que compra un medicamento para la presión arterial a través de TrumpRx, otro para el colesterol en una farmacia comunitaria y un tercero para la diabetes mediante otro programa de venta directa al consumidor, genera un peligroso vacío de información. Cuando se debilita el papel del farmacéutico como defensor del paciente dentro del sistema de salud, el riesgo de sufrir interacciones farmacológicas nocivas, terapias duplicadas o errores peligrosos en la dosificación se multiplica exponencialmente [3].
En última instancia, TrumpRx no constituye un intento serio de solucionar los problemas sistémicos que obstaculizan el acceso a los medicamentos a un precio justo para todos los estadounidenses. Los ciudadanos de este país no necesitan otro sitio web gubernamental; lo que necesitamos es un gobierno dispuesto a reformar el sistema en sí mismo, mediante negociaciones de precios justas y transparentes que reconozcan el valor social de cada medicamento, una reforma sustancial del sistema de patentes y un diseño más eficiente de la cobertura de seguros que garantice que todos los estadounidenses puedan costear los medicamentos que necesitan [3].
Según los expertos, es probable que TrumpRx resulte de mayor utilidad para el gran número de estadounidenses que pagan de su propio bolsillo los medicamentos para la obesidad y la fertilidad, y cuyos seguros de salud no cubren dichos tratamientos. Por ejemplo, Gonal-F, un medicamento para la fecundación in vitro que figura en TrumpRx con un precio de entre US$168 y US$504 según la dosis, a menudo no está cubierto por los seguros. Menos de la mitad de las personas aseguradas cuentan con cobertura para este fármaco a través de su plan de beneficios farmacéuticos, mientras que poco más de una cuarta parte dispone de cobertura mediante su plan de beneficios médicos, según datos de su fabricante, EMD Serono, una división de la farmacéutica alemana Merck KGaA.
La idea de TrumpRx refleja una demanda en auge entre los estadounidenses que han perdido la confianza en los seguros y buscan formas de adquirir sus medicamentos tal como lo harían con cualquier otro producto de consumo.
Proveedores en línea como Hims & Hers han construido enormes negocios ofreciendo medicamentos genéricos económicos para afecciones comunes como la disfunción eréctil y la caída del cabello, así como versiones genéricas más baratas de populares fármacos para la pérdida de peso, producidas mediante un proceso conocido como formulación magistral. The Mark Cuban Cost Plus Drug Company, una farmacia en línea fundada por el multimillonario empresario, ha encontrado un nicho de mercado vendiendo ciertos medicamentos genéricos por los cuales se cobra un precio excesivo a los pacientes a través de sus seguros.
Referencias