Según informa Reuters [1], en respuesta a las políticas de la Casa Blanca, las compañías farmacéuticas están retrasando el lanzamiento de algunos medicamentos nuevos en Europa. Esto para evitar que si EE UU adopta la política de precios de Nación más Favorecida (que permite negociar los precios de los medicamentos en base a lo que se paga en otros países de rentas parecidas) los precios europeos provoquen una caída en los precios en el mercado estadounidense, valorado en US$700.000 millones.
GlobalData, una empresa que se dedica a estudiar el mercado, afirma que el número de lanzamientos de medicamentos en los mercados de la Unión Europea durante los diez meses posteriores a la orden ejecutiva de Trump (mayo de 2025) cayó cerca de un 35%, en comparación con los diez meses inmediatamente previos. El retraso en los lanzamientos en Europa, donde los precios son más bajos, podría contribuir a asegurar que se mantengan los precios más elevados en EE UU durante un periodo más prolongado.
Los gobiernos europeos negocian los precios que pagan sus respectivos sistemas nacionales de salud, logrando así mantener los costos bajo control. En cambio, en EE UU, las empresas farmacéuticas negocian los precios con las compañías aseguradoras, los gestores de beneficios farmacéuticos y otros intermediarios, ofreciendo además reembolsos y descuentos sobre los precios de lista.
Lionel Collet, director de la autoridad sanitaria francesa HAS, afirmó que cada vez es más frecuente que los fabricantes de medicamentos pospongan las decisiones relacionadas con la vía francesa de acceso temprano, la cual permite que los pacientes reciban ciertos fármacos antes de su aprobación formal. Las solicitudes de acceso temprano han caído drásticamente durante el último año.
Los precios en Francia y Alemania tienden a influir en el monto en que otros países europeos fijan sus propios precios. Sin embargo, ahora, todas las empresas están pendientes de la política estadounidense y de sus consecuencias para Europa, comentó Collet.
La farmacéutica estadounidense Insmed anunció en febrero que había pospuesto el lanzamiento en Alemania de su antiinflamatorio Brinsupri debido a la incertidumbre generada por los planes de fijación de precios en EE UU.
El fármaco obtuvo la aprobación europea en noviembre, pero aún no se ha comercializado en la región. Tras recibir la aprobación de la FDA en agosto, la empresa lo comenzó a comercializar de inmediato. Más del 90% de los medicamentos aprobados en 2025 se lanzaron primero en EE UU, y la mayoría de ellos sigue sin estar disponible en otros lugares.
Europa destina alrededor del 1% de su PIB a productos farmacéuticos, en comparación con el 2% en EE UU y el 1,8% en China.
Durante el último año, los ejecutivos de las empresas farmacéuticas suizas, Roche y Novartis, así como de la británica AstraZeneca, han criticado la política europea sobre los precios de los medicamentos y los incentivos a la innovación, reclamando un mayor gasto en este ámbito.
Algunas compañías incluso han retirado sus medicamentos de los mercados europeos. La empresa californiana Amgen retiró su fármaco para el colesterol, Repatha, de Dinamarca, aludiendo a cuestiones de precios y un “entorno cambiante”, aunque sin citar directamente la cláusula de la Nación Más Favorecida. Por su parte, Indivior retiró los fármacos contra la adicción Subutex y Suboxone de Suecia y de otros mercados, también sin hacer referencia directa a la política de precios de EE UU.
La incertidumbre en torno a los precios de referencia y a la aplicación de la normativa en EE UU está complicando la situación de las empresas frente a sus inversores.
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