Una disputa sobre los derechos de transferencia de tecnología llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a posponer su Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAMI) [1] para dar paso a nuevas conversaciones informales.
En su lugar, el Consejo Ejecutivo aprobó el miércoles una solución [2], redactada por Nepal y Etiopía, para reabrir las negociaciones sobre la propiedad intelectual, específicamente en lo que respecta a la «transferencia voluntaria y mutuamente acordada de tecnología». Este cambio de procedimiento impidió la adopción del borrador de plan, retrasando el consenso final hasta que se resuelva la redacción específica sobre propiedad intelectual (PI) y derechos de fabricación.
La transferencia voluntaria y mutuamente acordada de tecnología es un acuerdo negociado y libre de coacción, mediante el cual el titular de una tecnología comparte conocimientos especializados, competencias o propiedad intelectual con otra parte, en base a términos libremente pactados, tales como licencias, iniciativas conjuntas o colaboración técnica.
Por el contrario, el derecho internacional permite que, en determinadas situaciones, como por ejemplo en casos de emergencias sanitarias, los gobiernos emitan licencias obligatorias sin el consentimiento del titular de la patente.
Brasil desencadenó el enfrentamiento al criticar el borrador, argumentando que las normas sobre transferencias «voluntarias» atraparían a las naciones en desarrollo en un ciclo de dependencia. Los delegados de Colombia e Indonesia añadieron que el plan podría despojar a los gobiernos de su facultad legal para exigir la fabricación local en virtud del derecho comercial internacional.
Suiza replicó describiendo el texto como un documento meramente «técnico», que ya había sido revisado por expertos, y advirtió contra la reapertura de un expediente que aborda una preocupación mundial urgente. Brasil respondió que las implicaciones de dicha redacción distaban mucho de ser meramente técnicas.
Para superar el estancamiento, Etiopía propuso una enmienda que limitaría estrictamente las nuevas consultas a la redacción controvertida sobre la transferencia de tecnología, en lugar de reabrir la totalidad del documento. El Consejo adoptó esta solución de compromiso, garantizando que la labor técnica más amplia permanezca intacta, al tiempo que se reabre el debate político específico antes de la celebración de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo.
Un plan para combatir la RAMI
El borrador de plan para el periodo 2026-2036 tiene como objetivo preservar la eficacia de los medicamentos reduciendo el número de muertes humanas asociadas a la resistencia bacteriana a los antimicrobianos (RAMI) en un 10% para el año 2030, tomando como referencia la línea de base de 2019. La estrategia aborda las repercusiones económicas de la resistencia, advirtiendo que, de no adoptarse medidas contundentes, los costos mundiales de los tratamientos podrían alcanzar los US$412.000 millones anuales para el año 2035.
La RAMI se produce cuando los patógenos evolucionan para resistir a los medicamentos, amenazando con revertir décadas de progreso médico al volver ineficaces los tratamientos convencionales. Los expertos en salud clasifican la resistencia a los antimicrobianos (RAMI) no meramente como un problema de salud, sino como una «amenaza significativa para la seguridad sanitaria mundial» que trasciende las fronteras nacionales.
Entre los objetivos fundamentales del plan se incluye garantizar el acceso equitativo a los antimicrobianos y a las pruebas diagnósticas, junto con una gobernanza más sólida para dar seguimiento al progreso nacional y minimizar la contaminación ambiental.
El plan promueve un enfoque «primordialmente preventivo», haciendo hincapié en el control de infecciones, la vacunación y la bioseguridad en los sectores humano, animal y ambiental, con el fin de reducir la necesidad de utilizar antimicrobianos. Asimismo, destaca el enfoque de «Una sola salud» (One Health), integrando datos agrícolas y ambientales para detectar focos críticos y orientar las medidas para prevenir la contaminación.
La brecha entre los países donantes y el Sur Global
Las naciones de altos ingresos —incluyendo el Reino Unido y Japón— instaron al consejo a adoptar el plan sin más dilación, citando las exhaustivas consultas que se han realizado durante el último año. España, en representación de la Unión Europea, acogió con especial satisfacción el «enfoque equilibrado» del texto, en la medida en que garantiza que la cooperación público-privada se mantenga bajo condiciones mutuamente acordadas, con el fin de incentivar la innovación.
Por el contrario, Indonesia y Sudáfrica se alinearon con Brasil, advirtiendo que las especificaciones sobre la transferencia de tecnología restringen el margen de maniobra de las naciones en desarrollo para adoptar políticas y fabricar insumos esenciales para la salud.
La Región de África, representada por Camerún, no se alineó explícitamente en lo que respecta a la cuestión de la transferencia de tecnología. Su declaración hizo hincapié en la necesidad de contar con «financiación estable y sostenible», dado que, de lo contrario, los planes de acción nacionales no lograrían transformarse en medidas concretas.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), un actor no estatal, instó a los Estados miembro a complementar la implementación del plan con estrategias de financiación sostenible, especialmente en contextos afectados por conflictos. MSF añadió que el plan debe ir más allá del mero seguimiento de los patrones de resistencia biológica para generar evidencia sobre dónde y por qué los pacientes no logran acceder a los tratamientos, con el fin de garantizar la equidad.
Un fallo de mercado desencadena una disputa sobre la propiedad intelectual
El mercado de los antibióticos se enfrenta a un fallo singular que ha desencadenado una disputa en torno a la propiedad intelectual [3]. Si bien los nuevos fármacos son esenciales, la normativa exige que se utilicen con moderación, lo cual rompe el vínculo entre el volumen de ventas y la generación de ingresos, desincentivando así la inversión.
La Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) se sumó al llamado en apoyo del borrador original del Plan de Acción Mundial sobre la RAMI, reiterando que los «incentivos eficaces para la investigación y el desarrollo» siguen siendo fundamentales para fomentar la pericia científica necesaria para hacer frente a las amenazas futuras.
Los países de ingresos bajos y medianos sostienen que esto restringe sus políticas para fabricar genéricos asequibles, afianzando así la inequidad y negando el acceso a herramientas que salvan vidas.
Referencias