En agosto de 2025 la FDA recomendó que se haga un monitoreo más temprano mediante resonancia magnética a los pacientes con enfermedad de Alzheimer que reciben lecanemab (Leqembi). La agencia aconsejó que se realizara una resonancia magnética entre la segunda y la tercera infusión (entre cuatro y seis semanas después del inicio del tratamiento) [1]. El objetivo de este monitoreo más temprano es identificar a las personas con anomalías en las imágenes relacionadas con la presencia de amiloide con edema (ARIA-E), una alteración que implica inflamación cerebral o acumulación de líquido [2].
Cuando los médicos diagnostican ARIA-E, deben discutir con los pacientes y sus cuidadores si se debe retrasar o suspender el tratamiento con lecanemab. Aunque a veces son asintomáticas, las ARIA-E pueden causar síntomas, como cambios en la visión, dolor de cabeza, confusión, náuseas, convulsiones y, en casos raros, la muerte.
En 2023, la FDA aprobó el lecanemab para pacientes con enfermedad de Alzheimer con deterioro cognitivo leve o en las etapas leves de la demencia. En el mejor de los casos, el fármaco puede ralentizar la progresión de la enfermedad de manera modesta, pero no revierte el deterioro cognitivo. La información para la prescripción de lecanemab incluye una advertencia de caja negra (la advertencia más contundente que puede exigir la FDA) sobre las anomalías en las imágenes relacionadas con la presencia de amiloide.
El Grupo de Investigación en Salud de Public Citizen ha designado al lecanemab como No Usar, ya que sus limitados beneficios no compensan sus graves riesgos [3]. No obstante, los médicos siguen recetando el fármaco, y algunos pacientes lo están tomando.
El lecanemab es un anticuerpo que elimina los depósitos de beta-amiloide del cerebro, una proteína que se ha asociado a la enfermedad de Alzheimer. El lecanemab fue aprobado inicialmente en 2023 para ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer en pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia.
El fármaco se administra por vía intravenosa cada dos semanas. En agosto de 2025, la FDA aprobó una formulación subcutánea (bajo la piel), Leqembi Iqlik, como tratamiento de mantenimiento. La formulación subcutánea está indicada en pacientes que hayan completado al menos 18 meses de tratamiento intravenoso [4].
Anteriormente, la información para la prescripción requería resonancias magnéticas antes de la quinta, séptima y decimocuarta infusión. Sin embargo, la vigilancia postcomercialización de la FDA identificó seis casos mortales de ARIA-E al inicio del tratamiento, antes de la quinta infusión [5].
Un análisis posterior de 101 casos graves de ARIA-E reveló que el 24% de los pacientes desarrollaron ARIA-E sintomáticas antes de la cuarta infusión [6]. Estos hallazgos llevaron a la agencia a recomendar un seguimiento adicional y más temprano mediante resonancia magnética, y a exigir que este cambio se reflejara en la información para la prescripción [7].
Referencias