En 2022, según evidencia de baja calidad procedente de un estudio epidemiológico realizado en EE UU, que incluyó a aproximadamente 1.000 pacientes, la administración simultánea de una vacuna contra la covid-19 de ARNm y una vacuna antigripal pareció aumentar levemente el riesgo de efectos adversos locales y sistémicos durante la semana posterior, en comparación con administrar únicamente la vacuna contra la covid-19.
Sin embargo, en 2021, un ensayo clínico comparativo aleatorizado realizado en el Reino Unido, que incluyó a 700 pacientes que habían recibido la vacuna antigripal o un placebo junto con la vacuna contra la covid-19, no mostró diferencias en la incidencia de reacciones sistémicas tales como fiebre, escalofríos, artralgia y mialgia, fatiga, cefalea, malestar general o trastornos gastrointestinales durante los siete días posteriores a la administración de las vacunas [1].
En 2024, los resultados de otro ensayo clínico comparativo aleatorizado coincidieron con los hallazgos del estudio epidemiológico. Este ensayo clínico se llevó a cabo en EE UU entre 2021 y 2023 e incluyó a 335 adultos y niños de 5 años o más. Tras la aleatorización, los participantes recibieron simultáneamente tozinamerán o elasomerán (o sus adaptaciones posteriores) y o bien una dosis de vacuna antigripal (seguida de una dosis de solución salina entre 8 y 15 días después) o una dosis de solución salina (seguida de la vacuna antigripal entre 8 y 15 días después).
El personal que administró las inyecciones sabía si estaba administrando la vacuna o un placebo. Las inyecciones intramusculares de la vacuna contra la covid-19 de ARNm se aplicaron en un brazo y, en el otro brazo, la vacuna antigripal o la solución salina utilizada como placebo. Durante la semana posterior a las inyecciones, las reacciones locales en el sitio de aplicación y las reacciones sistémicas (fiebre, escalofríos, mialgia, artralgia, cefalea, fatiga, náuseas, vómitos y diarrea) parecieron ser ligeramente más frecuentes cuando ambas vacunas se administraron de manera concomitante, pero no se observó un aumento de reacciones graves [2].
Tampoco se identificó ninguna señal de seguridad relevante tras la administración simultánea de una vacuna contra la covid-19 de ARNm y una vacuna antigripal en los datos procedentes de dos sistemas de vigilancia epidemiológica estadounidenses: el Sistema para Reportar Eventos Adversos a las Vacunas (Vaccine Adverse Event Reporting System o VAERS) y el Enlace de Datos sobre Seguridad de las Vacunas (Vaccine Safety Datalink o VSD) [2].
Referencias