Las compañías farmacéuticas invirtieron grandes sumas de dinero a finales del año pasado para ejercer presión sobre el gobierno federal en relación con los medicamentos para la pérdida de peso. Empresas como Novo Nordisk, fabricante de Ozempic y Wegovy, y Eli Lilly, fabricante de Mounjaro, llegaron públicamente a acuerdos con la administración Trump para reducir el precio de sus medicamentos para la pérdida de peso. Sin embargo, tras bastidores, continuaron pagando a cabilderos para que intercedieran en temas relacionados con “la fijación de precios de los análogos de la GLP-1” y “la cobertura de los medicamentos contra la obesidad por parte de Medicare”.
Según Notus [1], un portavoz de Novo Nordisk declaró que la empresa destinó US$2,12 millones a actividades de cabildeo durante el cuarto trimestre de 2025 y US$1,24 millones durante el mismo periodo en 2024.
Eli Lilly gastó US$2,2 millones en actividades de cabildeo a nivel federal durante el cuarto trimestre de 2025, cifra que representa un aumento respecto a los US$1,9 millones invertidos durante el mismo periodo de 2024 [1]. Boehringer Ingelheim, que tiene varios GLP-1 en fase de ensayos clínicos, también ejerció presión sobre la fijación de precios para dichos productos e invirtió US$580.000 en cabildeo durante el cuarto trimestre de 2025. Así mismo, Johnson & Johnson realizó actividades de cabildeo en torno a los tratamientos contra la obesidad, a pesar de no contar con ningún fármaco GLP-1 en su cartera de productos [1].
Otros grupos, además de las compañías farmacéuticas, también ejercieron presión en torno a los fármacos GLP-1 a finales de 2025.
WW International, anteriormente conocida como Weight Watchers, ejerció presión para lograr que las aseguradoras cubrieran los GLP-1 y los servicios de salud correspondientes. Esta corporación ofrece medicamentos para la pérdida de peso a través de internet.
La Asociación Nacional de Farmacéuticos Comunitarios (NCPA), que representa a los farmacéuticos independientes, destinó US$230.000 a ejercer presión sobre temas que incluían la cobertura de los análogos de la GLP-1 por los programas Medicare y Medicaid. El objetivo de la NCPA era garantizar un reembolso adecuado para las farmacias que dispensan medicamentos GLP-1, porque la adquisición y el almacenamiento de estos fármacos resulta costoso para las farmacias independientes debido a los requisitos de la cadena de frío [1]
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