Según el Financial Times [1], las grandes farmacéuticas que trasladaron sus ingresos al extranjero ahorraron, como mínimo, US$5.000 millones en impuestos. Varias farmacéuticas pagaron más a gobiernos extranjeros que al Tesoro de EE UU, a pesar de que constituye el mayor mercado farmacéutico del mundo.
Por ejemplo, Eli Lilly, en su informe anual publicado en febrero, dice que pagó US$6.600 millones en impuestos sobre la renta en Irlanda en 2025, el doble de los US$3.300 millones que pagó en EE UU. El mismo año, Merck pagó US$2.100 millones en impuestos en Suiza, en comparación con US$1.600 millones en EE UU.
Las nuevas normas contables, que se aplican a los informes anuales de las empresas a partir del ejercicio que finaliza en diciembre de 2025, exigen que las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa revelen más información sobre los lugares donde pagan impuestos, lo que incluye desglosar el monto abonado en un año determinado en aquellos países donde tienen las mayores cargas fiscales. Si su tasa impositiva global cae por debajo del 21%, el impuesto de sociedades que impone EE UU, las empresas deben revelar qué países contribuyeron a reducir significativamente su factura fiscal y en qué medida.
Estas revelaciones marcan una nueva fase en un debate político que se ha prolongado durante décadas, sobre si las empresas multinacionales pagan la parte justa de impuestos que les corresponde. Las compañías farmacéuticas han sido objeto de escrutinio por ubicar sus actividades de manufactura o su propiedad intelectual en jurisdicciones con impuestos más bajos, como Irlanda.
Fact Coalition, un grupo con sede en Washington que defiende la transparencia fiscal, analizó las revelaciones de 40 de las mayores empresas y calculó que en 2025, tomadas en conjunto, ahorraron más de US$11.000 millones al registrar sus beneficios en jurisdicciones con impuestos más bajos. La coalición señaló que aproximadamente la mitad de esos ahorros eran atribuibles a tan solo 10 empresas del sector farmacéutico y biotecnológico. Se trata de Eli Lilly, Merck, Pfizer, AbbVie, Johnson & Johnson, Biogen, Bristol Myers Squibb, Gilead, Regeneron y Thermo Fisher Scientific. Las revelaciones excluyen los territorios que se sitúan por debajo de un determinado umbral y, por consiguiente, subestiman el ahorro total.
Pfizer pagó US$1.000 millones en impuestos en Irlanda en 2025, en comparación con los US$2.700 millones abonados al Tesoro de los EE.UU. El año pasado, una investigación del Congreso sobre la situación fiscal de la empresa reveló que, en 2019, Pfizer redujo a cero su cifra de beneficios imponibles en EE UU al registrar la totalidad de sus ingresos en el extranjero. Pfizer declaró que este análisis «no es preciso» y afirmó que, en los últimos cinco años, ha pagado US$15.700 millones en impuestos sobre la renta en EE. UU.
AbbVie redujo en US$1.600 millones su factura fiscal federal en EE UU, beneficiándose de ahorros fiscales vinculados a sus operaciones en Puerto Rico.
Los ingresos registrados por Johnson & Johnson en Irlanda y Suiza recortaron US$808 millones, o 2 puntos porcentuales, de su tasa impositiva corporativa en EE UU el año pasado, lo que resultó en una tasa efectiva del 17,7%.
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