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EE UU

EE UU. Fallas en la función de inspección y vigilancia de la FDA de medicamentos genéricos

Salud y Fármacos
Publicado en Boletín Fármacos: Agencias Reguladoras 2026; 29 (2)

Tags: calidad de genéricos, bupropión XL, Wellbutrin XL, succinato de metoprolol, Toprol XL, atorvastatina, Lipitor, seguridad de genéricos

Debbie Cenziper y Megan Rose del equipo editorial de ProPublica, con la contribución de Ashley Clarke (también de ProPublica), y Melissa Dai, Isaiah Steinberg, Aidan Johnstone, Kate McQuarrie y Sadie Leite del Laboratorio de Investigación Medill, realizaron un reportaje sobre la calidad de los medicamentos genéricos comercializados en EE UU [1], que Salud y Fármacos resume a continuación.

Años atrás, cuando fabricantes extranjeros empezaron a abastecer las farmacias estadounidenses con sus productos genéricos, la FDA promovió la confianza del público en que esos fármacos ofrecen la misma calidad, potencia, pureza y eficacia que los medicamentos de marca, pero a un menor precio. Ahora los medicamentos genéricos representan alrededor del 90% de las recetas que se emiten en EE UU, desde antibióticos hasta tratamientos contra el cáncer.

Sin embargo, la FDA no realiza pruebas rutinarias a los fármacos genéricos para detectar problemas de calidad, ni para comprobar si funcionan con la misma eficacia que los medicamentos de marca, porque depende en gran medida de los procesos de calidad y/o de los informes que hagan las empresas de India y China, que con frecuencia son las que producen los genéricos.

India produce aproximadamente la mitad de todos los genéricos que se utilizan en EE UU, y China es gran proveedor de principios activos. Cuando los fabricantes de esos países envían medicamentos a la Unión Europea están obligados a utilizar laboratorios ubicados en territorio de la UE para analizar cada lote. Este requisito no existe en EE UU.

Laboratorios independientes, universidades y el Departamento de Defensa han alertado sobre contaminantes y otros fallos de calidad en varios medicamentos genéricos, pero la FDA ha desestimado las advertencias y esporádicamente analiza una muestra de medicamentos genéricos. Por ende, los consumidores no pueden tomar decisiones informadas sobre los fabricantes en quiénes pueden confiar o los medicamentos de los que deberían desconfiar.

ProPublica analizó varias versiones genéricas de tres de los medicamentos más recetados en EE UU: bupropión, metoprolol y atorvastatina. El equipo evaluó en total 11 muestras proporcionadas por lectores, empleados de ProPublica y el laboratorio de pruebas independiente Valisure. Los análisis incluyeron:

  • Detección de impurezas como el plomo
  • Verificación de concentración del principio activo (si las dosis coincidían con las indicadas en el etiquetado).
  • Velocidad de disolución de los comprimidos (indicador clave de cómo se libera el medicamento en el organismo)
  • Comparación de los resultados de los genéricos con los de los medicamentos de marca.

Los resultados mostraron que una versión de bupropión y una de metoprolol, dispensadas al menos decenas de miles de veces solo en 2024 presentaban irregularidades que podrían comprometer su eficacia. Los comprimidos se disolvieron más lentamente que sus equivalentes de marca, lo que podría impedir que los pacientes consumieran los niveles terapéuticos adecuados para el tratamiento, y sin forma de averiguar si su medicamento podría ser el causante del problema.

Los antidepresivos (bupropión) ineficaces generan preocupación por el posible aumento del riesgo de suicidio. Los niveles irregulares de metoprolol también pueden representar un peligro por la posibilidad de no alcanzar las concentraciones terapéuticas requeridas para que tenga el efecto esperado.

Decenas de empresas recibieron la aprobación de la FDA para comercializar metoprolol y bupropión en EE UU, pero, la agencia informó a través de su programa de vigilancia de calidad que entre 2018 y 2024 solo había analizado dos muestras de metoprolol y siete de bupropión; en cada caso se tomó una muestra de un único fabricante.

Pese a que la FDA indicó en su sitio web que desde 2018 ha adoptado un enfoque de pruebas “más específico y basado en el riesgo”, seleccionando muestras de medicamentos que presentan problemas de seguridad, eficacia o calidad; y que señala que la mayoría de los medicamentos analizados cumplen con sus estándares ,ProPublica descubrió que la agencia no ha estado realizando pruebas de forma rutinaria durante años, ni a los medicamentos genéricos ni a los fármacos producidos por empresas con graves problemas de calidad y seguridad.

Registros recientes de la FDA muestran que la agencia ha recibido miles de quejas sobre versiones genéricas de bupropión y metoprolol. Algunos informes describían convulsiones, paro cardíaco, náuseas y persistencia de los síntomas de los pacientes.

La FDA goza de reputación global como uno de los organismos reguladores de medicamentos más estrictos, pero es pasiva en cuanto al análisis de muestras de medicamentos.

La FDA informó haber realizado menos de 650 pruebas en el marco de su programa de vigilancia de la calidad desde 2018, a pesar de que cada año se surten miles de millones de recetas de pastillas, tabletas y viales de medicamentos genéricos. Según datos de la FDA, aproximadamente el 94% de estas pruebas fueron satisfactorias. En 2024 la agencia informó los resultados de poco más de 50 análisis.

El subdirector de la oficina de la agencia en India comentó que en 2009 su equipo estaba inspeccionando instalaciones en todos los rincones del país, reportando regularmente fábricas sin procedimientos para monitorear la potencia, la calidad o la pureza de los medicamentos, y algunas fábricas ni siquiera eran inspeccionadas. En 2024, la FDA inspeccionó un tercio de las casi 600 plantas de fabricación de la India, según datos de la agencia.

Un exfuncionario del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA comentó un caso que le quitó el sueño durante mucho tiempo. Hace casi 20 años recibió una llamada de una mujer desconsolada que le contó que su esposo había cambiado a una versión genérica de bupropión que, según ella, no era efectiva. Él se suicidó.

Janet Woodcock, ex directora de seguridad de medicamentos de la FDA declaró que la agencia no contaba con los recursos para realizar más pruebas, y que las deficiencias generalizadas en la calidad de los genéricos no eran de especial preocupación.

Algunos médicos y otras personas opinaron que la FDA decidió no realizar pruebas rutinarias porque podrían socavar la confianza del público en los genéricos, y generar dudas sobre la forma en que la FDA supervisa a la industria.

Un camión cargado con más de US$2 millones en medicamentos de venta con receta llega al hospital de la Universidad de Kentucky. Sin falta, el equipo de técnicos de la farmacia del químico Robert Lodder lo recibe, y mientras otros empleados del hospital preparan los inyectables estériles para su uso, los técnicos de Lodder extraen muestras y las llevan rápidamente a un pequeño laboratorio dentro de la farmacia donde analizan la composición química de cada medicamento mediante espectrofotómetría.

Frecuentemente hay irregularidades. Si el medicamento se fabrica correctamente, Lodder y su equipo obtendrían una imagen similar para cada lote. Desde 2020, Lodder ha analizado cientos de miles de muestras, correspondientes a unos 350 medicamentos diferentes. Alrededor del 10% de estos fármacos no superaron la evaluación inicial y fueron retirados del suministro del hospital para su posterior estudio. Algunos fueron aprobados tras una segunda revisión, pero 20 medicamentos le preocuparon tanto que informó del problema a la FDA, e instó al hospital a cambiar de proveedor.

Cuando Lodder era estudiante de posgrado en la Universidad de Indiana en la década de 1980 había personas que morían tras la manipulación de analgésicos de venta libre a los que se les añadía cianuro, lo que impulsó a Lodder a estudiar la composición de medicamentos similares. En el caso de los inyectables estériles, que pueden ser particularmente peligrosos si se contaminan, Lodder quería analizar todos los viales.

En 2023, Lodder viajó a Washington D.C. para hablar sobre su programa de análisis con funcionarios de la FDA y la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca. Les había entregado un archivo de datos que identificaba los medicamentos que no habían superado su análisis inicial, incluyendo quimioterápicos para tratar la leucemia y el cáncer de mama. Lodder esperaba que la FDA investigara a fondo sus hallazgos, pero, según cuenta, los funcionarios solo hicieron unas pocas preguntas.

Lodder recordó haberles propuesto el lanzamiento de un programa de pruebas a gran escala y publicar los resultados, lo que obligaría a los fabricantes con problemas a realizar mejoras. Sugirió que los centros médicos académicos se encargaran de analizar los medicamentos, recopilar sus datos e informar los resultados a la FDA y al público. Su propio programa de pruebas costó menos del 0,01% del presupuesto de medicamentos de la farmacia del hospital. La FDA no respondió a las preguntas de ProPublica sobre la propuesta de Lodder.

Por otra parte, el coronel Vic Suárez, comandante de la cadena de suministro global del Ejército escuchaba que los médicos militares estaban preocupados porque algunos de los medicamentos genéricos que recetaban, sobre todo los procedentes de India y China, no funcionaban como debían.

En 2019, Suárez recordó que al menos un médico estaba particularmente preocupado por el tacrolimus, un inmunosupresor que utilizan los pacientes trasplantados para prevenir el rechazo. Suárez comenzó a abogar por pruebas adicionales de lacalidad de los medicamentos, y propuso la idea a los altos mandos. En 2023, el Departamento de Defensa decidió investigar los medicamentos genéricos de uso frecuente por parte de los militares y veteranos estadounidenses.

Suárez esperaba explorar una colaboración con la FDA, una iniciativa que Bloomberg ya había informado. En junio de ese año, él y un grupo de oficiales se reunieron con los líderes del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos y, según una transcripción obtenida por ProPublica, los funcionarios de la FDA rechazaron el plan. Cuestionaron el tipo de pruebas que el Departamento de Defensa planeaba realizar y el laboratorio independiente que las llevaría a cabo. Uno de ellos afirmó que las preocupaciones del Departamento de Defensa sobre la calidad de los medicamentos podrían dañar la confianza pública.

El Departamento de Defensa está utilizando el laboratorio independiente Valisure para analizar más de 40 medicamentos que las autoridades consideran esenciales en el sistema de salud militar, lo que representa aproximadamente 2000 versiones de estos fármacos. La gran mayoría son genéricos. Los primeros resultados muestran que entre el 10% y el 15% de los fármacos analizados conllevan un alto riesgo (niveles elevados de contaminantes, concentración incorrecta o disolución diferente a la de las versiones genéricas o de marca de mejor calidad).

Las pruebas encargadas por ProPublica al laboratorio independiente Valisure identificaron posibles problemas de calidad del tacrolimus fabricado por Intas, que mostró una velocidad de disolución hasta tres veces superior a la del medicamento de marca, una diferencia que, según los expertos consultados, podría favorecer una absorción excesivamente rápida y aumentar el riesgo de efectos adversos como temblores, cefalea e insuficiencia renal.

Aunque la FDA reconoció en 2023 que este producto podría no tener el mismo efecto terapéutico que la versión de referencia, mantuvo la posibilidad de prescribirlo. Intas sostuvo que su medicamento es seguro, eficaz y bioequivalente al producto de marca, además de reiterar su compromiso con la calidad y la seguridad del paciente.

Las preocupaciones sobre la calidad de los genéricos no son nuevas. Años antes, el farmacólogo Joe Graedon promovió la evaluación independiente de una versión genérica de bupropión comercializada por Teva. Las pruebas mostraron diferencias en la velocidad de disolución respecto al medicamento de marca, mientras algunos pacientes reportaban empeoramiento de síntomas, ansiedad y otros efectos adversos. Tras años de controversia, la FDA concluyó en 2012 que ese producto no era equivalente al medicamento original y la compañía lo retiró del mercado estadounidense. Sin embargo, desde entonces la agencia ha realizado pruebas limitadas de bupropión, incluso cuando algunos fabricantes enfrentaron problemas de calidad documentados.

Las pruebas realizadas por ProPublica a metoprolol encontraron que una versión genérica comercializada por Teva se disolvía tres veces más lentamente que el medicamento de marca durante un período de seis horas. Para el cardiólogo Harry Lever, quien ha advertido sobre este problema durante años, la escasa frecuencia de las pruebas regulatorias debilita la vigilancia de la calidad de los medicamentos y aumenta el riesgo de que los pacientes consuman productos defectuosos.

Fuente Original:

  1. D. Cenziper y M. Rose. How the FDA relies on trust over testing for 90% of prescriptions. Propublica, https://levittownnow.com/2026/02/01/how-the-fda-relies-on-trust-over-testing-for-90-of-prescriptions/
modificado el 9 de junio de 2026