Una nota publicada en FierceBioetch [1] afirma que el valor promedio del pago inicial en los acuerdos de licencia entre una empresa biofarmacéutica occidental y su contraparte china ha aumentado en un 230%, pasando de US$52 millones en 2022 a US$172 millones en lo que va del año, según datos proporcionados por Evaluate.
En lo que va de 2026, el valor promedio del pago inicial es un 22% superior al promedio de todo el año 2025. El crecimiento constante de los acuerdos en los últimos años demuestra que los inversores siguen viendo valor en estas operaciones, pero según Mark Lansdell de Evaluate «Ya no es un mercado de gangas».
El número total de acuerdos transfronterizos de licencia de productos biotecnológicos chinos aumentó un 120%, pasando de 42 en 2022 a 93 en 2025. En ese mismo periodo, el valor total de los pagos iniciales de dichos acuerdos se incrementó aproximadamente un 400%, pasando de US$1.100 millones en 2022 a US$5.600 millones el año pasado.
Los líderes de la biotecnología china saben que pueden exigir pagos iniciales y pagos por hitos más elevados a cambio de sus innovaciones.
Las empresas de biotecnología chinas han avanzado mucho desde principios de la década de 2000, cuando Lansdell comenzó a trabajar en el sector. En aquel entonces, China era una fuente de descubrimientos farmacológicos bajo licencia externa, y sede de organizaciones de investigación por contrato. Sin embargo, la modernización de la infraestructura de investigación de China, la retención de talento y las barreras relativamente bajas para iniciar los ensayos clínicos han permitido que el país logre grandes avances.
En el caso de los anticuerpos biespecíficos, los activos de origen chino constituyen el 48% de todos los programas en fase clínica. Según Lansdell, el 51% de los ensayos clínicos de conjugados anticuerpo-fármaco incluyen un producto proveniente de una entidad con sede en China, mientras que el 48% de los ensayos que involucran candidatos con receptores de antígenos quiméricos incluyen activos desarrollados originalmente en China.
A pesar de los conflictos geopolíticos que involucran a China, en cuestiones que van desde TikTok hasta Taiwán, la inversión internacional en el sector biotecnológico del país no ha mermado. Incluso mientras la administración Trump impulsa el crecimiento de la industria estadounidense mediante aranceles y trata de limitar el alcance de ciertas entidades con sede en China a través del Biosecure Act (Ley de Bioseguridad), el flujo de acuerdos de licencia y el valor de dichas transacciones continúan en ascenso.
Durante las últimas semanas de 2025 y principios de 2026, varias empresas biofarmacéuticas concretaron una oleada de acuerdos con compañías chinas, entre las que se incluyen AbbVie, AstraZeneca, Servier, Sanofi, Ipsen y Shionogi. En enero, AstraZeneca anunció un acuerdo de licencia histórico en el ámbito de la obesidad, mediante el cual adquirió los derechos, excluyendo el territorio chino, sobre la cartera de productos para el control de peso de CSPC Pharmaceuticals, una operación que podría alcanzar un valor de US$18.500 millones si se cumplen todos los hitos establecidos.
Si bien es posible que transcurra algún tiempo antes de que las compañías farmacéuticas chinas se incluyan entre los principales fabricantes de medicamentos a nivel mundial, Lansdell afirma que resulta miope subestimar el potencial de China para descubrir nuevos mecanismos de acción.
Un artículo publicado en Endpoints [2] indica que en 2025 hubo 450 acuerdos de licencia, comparado con 481 en 2024. El monto que se pagó por las licencias disminuyó en EE UU (202 acuerdos por un total de US$4.800 millones, cuando en 2024 había habido 246 por US$6.800 millones), en Europa se redujeron en número (de 109 pasaron a 104) pero aumentaron en valor (de US$4.000 millones a US$5.100 millones), y se dispararon en Asia y el Pacífico (de 116 a 155, y de US$3.000 millones a US$7.300 millones). Mientras en 2022, los acuerdos con China eran alrededor del 3% del total, en 2025, China había participado en el 38% de los más de 50 millones de acuerdos con Big Pharma, y recibió el 25% de los pagos por licencia que se realizaron en ese año.
Las grandes empresas farmacéuticas participaron en 133 acuerdos de licencias (151en 2024) y pagaron US$158.000 millones (comparado con US$107 millones en 2024); de esos, US$12.000 millones fueron pagos iniciales (comparado con US$7.000 en 2024). Estas empresas priorizaron las licencias de productos que ya habían alcanzado los ensayos clínicos de Fase II y Fase III, con una mediana de pago inicial por producto de US$200 millones y US$185 millones, respectivamente. Los pagos por alcanzar ciertos hitos aumentaron, sobre todo en las transacciones de productos en etapas más avanzadas de desarrollo.
En el 2025 hubo un aumento de los acuerdos que involucran a la inteligencia artificial (IA), con un total de 176 por un monto total de US$42.900 millones.
En términos de compras de empresas, en 2025, las grandes empresas participaron en 30 transacciones por un valor de US$126.000 millones (el mismo número que en 2024 pero con un valor muy inferior US$55.000 millones), los pagos iniciales fueron de US$116.000 millones (comparado con (US$45.000 millones).
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