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Integridad de la Ciencia

Cochrane señala el riesgo de conflictos de intereses con los estudios de GLP-1

Tres nuevas revisiones Cochrane avalan la eficacia de los agonistas del GLP-1 para la obesidad, pero señalan que la falta de estudios independientes plantea incertidumbres sobre sus resultados.

Los informes, firmados por investigadores del Centro Cochrane Iberoamericano y la Red Cochrane Iberoamericana, responden a un encargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la elaboración de futuras guías sobre el uso de estos medicamentos para tratar la obesidad.

Los investigadores señalan que en todas las revisiones la tirzepatida, la semaglutida y la liraglutida produjeron una pérdida de peso significativa en comparación con el placebo al cabo de uno o dos años, y es probable que estos efectos se mantengan mientras continúa el tratamiento.

Tres GLP-1
Así, la inyección semanal que dio lugar a una reducción del peso de aproximadamente el 16% tras 12 a 18 meses [1]. La evidencia de 8 ensayos controlados aleatorizados con 6.361 participantes también apunta a que estos efectos podrían mantenerse durante 3,5 años, aunque los datos de seguridad a largo plazo fueron limitados.

En el caso de la semaglutida, que también se administra una vez a la semana, redujo el peso corporal alrededor de un 11% después de 24 a 68 semanas, con efectos probablemente mantenidos hasta 2 años, según los datos de 18 ensayos controlados aleatorizados (27.949 participantes) [2].

Este medicamento aumentó la probabilidad de lograr al menos un 5% de pérdida de peso corporal, pero se asoció con mayores tasas de efectos secundarios de tipo digestivo leves o moderados.

La inyección diaria con liraglutida dio lugar a una reducción de peso medio más modesta de alrededor el 4% o 5%, según 24 ensayos (9.937 participantes), pero aun así aumentó la proporción de personas que lograron una pérdida de peso significativa en comparación con el placebo. Las pruebas de efectos a más largo plazo, más allá de los 2 años, fueron más escasas [3].

Los investigadores hallaron poca o ninguna diferencia entre estos medicamentos y el placebo en cuanto a los episodios cardiovasculares graves, la calidad de vida o la mortalidad.

Sin embargo, los eventos adversos, en concreto las náuseas y los síntomas digestivos, fueron más frecuentes en quienes recibieron los agonistas del GLP-1, y algunas personas interrumpieron el tratamiento debido a los efectos secundarios.

“Estos medicamentos tienen el potencial de producir una pérdida de peso considerable, especialmente en el primer año”, afirma Juan Franco, primer autor de una de las revisiones e investigador de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, Alemania, vinculado a la Red Cochrane Iberoamericana. “Es un momento emocionante tras décadas de intentos fallidos por encontrar tratamientos eficaces para quienes tienen obesidad”.

Sin estudios independientes
La mayoría de los estudios incluidos fueron financiados por la industria farmacéutica, que participó en gran medida en la planificación, la ejecución, el análisis y el informe de los resultados. Los autores de Cochrane señalan que este hecho plantea incertidumbres sobre los posibles conflictos de intereses y la necesidad de investigación independiente.

Los autores también destacan que el uso más extendido de estos medicamentos debe considerar determinantes sociales y comerciales de la salud, incluido el acceso, la asequibilidad y la cobertura. El coste más elevado de semaglutida y tirzepatida han limitado el acceso a estos tratamientos, mientras que la expiración de la patente de la liraglutida ha permitido que estén disponibles versiones genéricas más asequibles. La patente de la semaglutida también vence en 2026.

Los estudios incluidos en las tres revisiones se llevaron a cabo principalmente en países de medianos y altos ingresos, y apenas contaron con la representación de regiones como África, Centroamérica y el Sudeste Asiático. Teniendo en cuenta la diversidad en la composición corporal, la alimentación y las conductas de salud entre las poblaciones, los autores señalan la importancia de evaluar cómo funcionan estos medicamentos en poblaciones diversas.

“Necesitamos más datos sobre los efectos a largo plazo y otros desenlaces relacionados con la salud cardiovascular, especialmente en personas con menor riesgo”, afirma Eva Madrid, autora principal de las revisiones e investigadora del Centro Cochrane Iberoamericano y de la Universidad de Valparaíso en Chile. “La recuperación del peso tras interrumpir el tratamiento podría afectar la sostenibilidad a largo plazo de los beneficios observados. Se necesitan más estudios independientes con una perspectiva de salud pública”.

Referencias

  1. Franco JVA, Guo Y, Varela LB, Aqra Z, Alhalahla M, Medina Rodriguez M, Salvador Oscco EL, Patiño Araujo B, Banda S, Escobar Liquitay CM, Bracchiglione J, Meza N, Madrid E. Tirzepatide for adults living with obesity. Cochrane Database of Systematic Reviews 2025, Issue 10. Art. No.: CD016018. DOI: 10.1002/14651858.CD016018. Accedida el 12 de febrero de 2026.
  2. Bracchiglione J, Meza N, Franco JVA, Escobar Liquitay CM, Novik A V, Ocara Vargas M, Lazcano G, Poloni D, Rinaldi Langlotz F, Roqué-Figuls M, Munoz SR, Madrid E. Semaglutide for adults living with obesity. Cochrane Database of Systematic Reviews 2025, Issue 10. Art. No.: CD015092. DOI: 10.1002/14651858.CD015092.pub2. Accedida el 12 de febrero de 2026.
  3. Meza N, Bracchiglione J, Escobar Liquitay CM, Madrid E, Varela LB, Guo Y, Urrutia G, Er S, Tiller S, Shokraee K, Alvarez Busco F, Solà I, Ocara Vargas M, Novik A V, Poloni D, Franco JVA. Liraglutide for adults living with obesity. Cochrane Database of Systematic Reviews 2025, Issue 10. Art. No.: CD016017. DOI: 10.1002/14651858.CD016017. Accedida el 12 de febrero de 2026.
creado el 27 de Marzo de 2026