Salud y Fármacos is an international non-profit organization that promotes access and the appropriate use of pharmaceuticals among the Spanish-speaking population.

Integridad de la Ciencia

Evaluación del impacto de las intervenciones en salud

Salud y Fármacos
Boletín Fármacos: Ética y Derecho 2026; 29 (1)

Tags: efectos de intervenciones sanitarias, conflictos de interés, decisiones informadas en salud, medicina basada en la evidencia

En su último artículo, Oxman, Chalmers y Glasziou, evalúan los persistentes desafíos que hay que enfrentar para promover la toma de decisiones informadas en salud [1].

Los investigadores analizan las intervenciones clínicas y las políticas sanitarias que acaban siendo perjudiciales porque no se fundamentan en una base sólida de evidencia; y afirman que las decisiones informadas incrementan la probabilidad de que los beneficios de una intervención superen sus efectos no deseados. Por esta razón, sostienen que todas las políticas y prácticas sanitarias deben apoyarse en la mejor evidencia disponible sobre sus efectos.

Los autores destacan que las personas toman decisiones según los efectos que esperan de la terapia seleccionada, y señalan que disponer de información confiable sobre la probabilidad de obtener esos efectos deseados es esencial para tomar decisiones informadas, aunque, por sí sola, dicha información no basta.

Otras dificultades que impiden el uso de evaluaciones sobre los efectos de las intervenciones sanitarias al sustentar políticas y prácticas incluyen:

  • Consideración inadecuada de los efectos nocivos de las intervenciones
  • Evaluaciones sesgadas de los efectos de las intervenciones
  • Conflictos de intereses
  • Informes sesgados de las investigaciones
  • Informes deficientes de las investigaciones
  • Revisiones deficientes
  • Revisión por pares ineficaz e ineficiente
  • Falta de actualización de las revisiones
  • Duplicación innecesaria de esfuerzos
  • Información errónea
  • Acceso limitado a información fiable sobre los efectos de las políticas y prácticas
  • Brechas entre las recomendaciones basadas en la evidencia y la práctica profesional
  • Formulación de políticas con información insuficiente
  • Falta de participación de los pacientes y del público en la toma de decisiones

El artículo aborda las intervenciones en salud de forma amplia, desde decisiones individuales como los tratamientos farmacológicos o las dietas, hasta las políticas orientadas a la salud poblacional. El artículo también describe la trayectoria histórica de los autores, quienes, en la década de 1970, comenzaron a cuestionar la autoridad y la opinión de expertos que no contaban con evidencia sólida, lo que impulsó esfuerzos colaborativos para mejorar la evaluación de las intervenciones en salud. La comunidad científica reconoce estos problemas. Aunque en las últimas cinco décadas ha habido avances significativos hacia decisiones sanitarias mejor informadas, sigue habiendo limitaciones.

A pesar de que desde la década de 1980 ha habido un crecimiento exponencial de las revisiones sistemáticas, numerosos estudios continúan sin aplicar métodos rigurosos. Además, la comunidad científica duplica esfuerzos innecesariamente. Las barreras de comunicación y los costos restringen el acceso a revisiones de calidad. Consecuentemente, muchas de las decisiones en salud siguen careciendo de un respaldo sistemático, actualizado y confiable.

Según los autores, el problema central es la dependencia acrítica de opiniones mal fundamentadas. En particular, el análisis señala que las autoridades seleccionan la evidencia de forma sesgada y/o que no son explícitas cuando presentan la base científica verificable de sus afirmaciones.

En un contexto político marcado por el aumento del autoritarismo y la desinformación, los autores advierten que este problema adquiere una relevancia creciente, no solo en el ámbito sanitario, sino también en todas las decisiones que influyen sobre la salud individual y colectiva, e invitan a la colaboración y la acción colectiva para abordar desafíos tan complejos como las pandemias, las desigualdades masivas, la resistencia a los antimicrobianos, el uso insostenible de los recursos y el cambio climático (ver cuadro 1).

Finalmente, los autores cierran citando a Chalmers: «las buenas intenciones y las teorías plausibles son insuficientes para seleccionar políticas y prácticas que protejan, promuevan y restablezcan la salud. La humildad y la incertidumbre son condiciones previas para realizar evaluaciones imparciales de los efectos de las prescripciones y prohibiciones que dictan los responsables políticos y los profesionales». «Los intereses del público se atenderán de forma más responsable y ética cuando la investigación diseñada para reducir la probabilidad de ser engañados por sesgos y la influencia del azar se convierta en un elemento esperado de la práctica profesional y de la formulación de políticas, y no se considere un complemento opcional» [2].

Fuente Original:

  1. Oxman A, Chalmers I, Glasziou P. Promoting informed health choices: the long and winding road. Journal of the Royal Society of Medicine; 2025, Vol. 118(11) 358–372 DOI: 10.1177/01410768251384317
  2. Chalmers I. Trying to do more good than harm in policy and practice: the role of rigorous, transparent, up-to-date evaluations. Ann Am Acad Political Soc Sci 2003; 589(1): 22–40. DOI: 10.1177/ 0002716203254762.
creado el 27 de Marzo de 2026