Salud y Fármacos is an international non-profit organization that promotes access and the appropriate use of pharmaceuticals among the Spanish-speaking population.

Economía y Acceso

Tratados de Libre Comercio, Propiedad Intelectual y Patentes

No comercie con nuestra salud (Don’t trade away our health)
Joseph Stiglitz
New York Times, 30 de enero de 2015
http://www.nytimes.com/2015/01/31/opinion/dont-trade-away-our-health.html?_r=0
Traducido por Salud y Fármacos

Un grupo secreto se reunió esta semana a puerta cerrada en Nueva York. Lo que decidieron puede aumentar el precio de los medicamentos para usted y para cientos de millones de personas en todo el mundo.

Representantes de los EE UU y otros 11 países del Pacífico se reunieron para decidir el futuro de sus relaciones comerciales en el llamado Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Empresas poderosas parecen haber tenido la oportunidad de influir en los términos de la negociación, aun cuando se ha impedido que muchos funcionarios gubernamentales de los países de la Asociación tuvieran acceso completo a los mismos.

Entre los temas que los negociadores han considerado se encuentran algunas de las disposiciones más polémicas del TPP – las relativas a los derechos de propiedad intelectual. Y no estamos hablando sólo de descargas de música y DVD piratas. Estas normas podrían ayudar a las grandes empresas farmacéuticas a mantener o aumentar sus ganancias monopólicas a través de la venta de medicamentos de marca.

El secretismo que ha rodeado las negociaciones del TPP las ha convertido en exasperantemente opacas y difíciles de discutir. Pero podemos hacernos una buena idea de lo que está pasando en base a los documentos de las reuniones anteriores que fueron filtrados por WikiLeaks (las reuniones comenzaron en 2010), por lo que sabemos de la influencia estadounidense en otros acuerdos comerciales, y lo que otros y yo hemos aprendido al hablar con los negociadores.

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos negocia los acuerdos comerciales supuestamente en nombre del pueblo estadounidense. Históricamente, sin embargo, la Oficina del Representante de Comercio se ha alineado con los intereses corporativos. Si las grandes compañías farmacéuticas tienen influencia – como los documentos filtrados indican – el TPP podría impedir que los medicamentos genéricos más baratos llegaran al mercado. Las ganancias de las grandes farmacéuticas se elevarían, a expensas de la salud de los pacientes y de los presupuestos de los consumidores y los gobiernos.

La oficina del representante comercial puede utilizar el TPP de dos formas para mantener o aumentar los precios de los medicamentos y las ganancias de la industria.

La primera es restringir la competencia de los genéricos. Es axiomático que más competencia significa precios más bajos. Cuando las empresas tienen que competir por los clientes, terminan reduciendo sus precios. Cuando caduca la patente, cualquier empresa puede entrar en el mercado con una versión genérica del medicamento. Las diferencias de precio entre los medicamentos de marca y los genéricos superan lo que la mente puede imaginar y los presupuestos pueden tolerar. Sólo la disponibilidad de medicamentos genéricos hace que bajen los precios: por ejemplo en la India, un país que favorece los genéricos, Gilead Sciences, que produce un fármaco efectivo contra la hepatitis-C, anunció recientemente que vendería el medicamento a un poco más del 1% de los 84.000 dólares que cuesta aquí [EE UU].

Por eso, desde que EE UU abrió su mercado interno a los genéricos en 1984, estos han pasado de representar del 19% de las recetas al 86%, y según algunos cálculos han ahorrado al gobierno, los consumidores y los empresarios de los EE UU algo más de US$100.000 millones al año. Las compañías farmacéuticas pueden beneficiarse enormemente si el TPP limita la venta de medicamentos genéricos.

La segunda estrategia es socavar la capacidad de los gobiernos para regular los precios de los medicamentos. Mayor competencia no es la única forma de mantener bajos los precios de los bienes y servicios esenciales. Los gobiernos también pueden limitar los precios de forma directa, a través de mecanismos legales, o conteniendo los precios al negarse a reembolsar al paciente los medicamentos “caros” – alentando así a las empresas a reducir sus precios a los niveles aprobados. Estos enfoques regulatorios son especialmente importantes en los mercados donde la competencia es limitada, como ocurre en el mercado de los medicamentos. Si el representante de Comercio de Estados Unidos se sale con la suya, el TPP limitará la capacidad de los países socios para controlar los precios. Y las compañías farmacéuticas seguramente esperan que el “estándar” que están contribuyendo a establecer en este acuerdo se extienda a nivel mundial – por ejemplo, al convertirse en el punto de partida para las negociaciones, sobre los mismos temas, de los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea.

Los estadounidenses podrían estar poco preocupados por la perspectiva de un aumento de los precios de los medicamentos en el resto del mundo. Después de todo, los EE UU permiten que las compañías farmacéuticas cobren lo que quieran. Pero eso no quiere decir que no se pueda desear que las cosas algún día cambien. Una vez más, el TPP nos ha acorralado: los acuerdos comerciales, y en particular las disposiciones individuales que contienen, son típicamente mucho más difíciles de alterar o derogar que las leyes nacionales.

No podemos estar seguros de cuáles de estas estrategias fueron aprobadas durante las negociaciones de esta semana. Lo que está claro es que la orientación general de la sección de propiedad intelectual del TPP es que haya menos competencia y precios más altos para los medicamentos. Los efectos irán más allá de los 12 países del TPP. Las barreras a los genéricos en los países del Pacífico ejercerán presión sobre los productores de dichos medicamentos en otros países, como la India.

Por supuesto, las compañías farmacéuticas afirman que necesitan cobrar precios más altos para financiar la investigación y desarrollo de medicamentos nuevos. Esto simplemente no es así. Por un lado, las compañías farmacéuticas gastan más en marketing y publicidad que en la génesis de nuevas ideas. Cuando los derechos de propiedad intelectual son excesivamente restrictivos se retrasa la innovación porque es más difícil que los científicos puedan construir sobre los resultados de la investigación de otros y porque se eliminan las vías de intercambio de ideas, lo que es fundamental para la innovación. En estos momentos, la mayor parte de las innovaciones importantes salen de nuestras universidades y centros de investigación, como los Institutos Nacionales de Salud, y están financiadas por el gobierno y las fundaciones.

Los esfuerzos por elevar los precios de los medicamentos en el TPP nos llevan por el camino equivocado. Todo el mundo puede acabar pagando un precio en la forma de peor salud y muertes innecesarias.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, profesor de Columbia y ex presidente del Consejo de Asesores Económicos, es el autor de “El precio de la desigualdad”.

Nota del Editor:En este enlace puede ver [en ingles] una presentacion que el Professor Stiglitz
hizo el 28 de enero de 2015, en New York City, durante un desayuno-reunión con los negociadores del acuerdo que organizó la industria estadounidense de genéricos. La presentación se centra en el capítulo de propiedad intelectual del TPP.
https://www.youtube.com/watch?v=NX3-ogcwFQ0&feature=youtu.be

creado el 18 de Septiembre de 2015