Salud y Fármacos is an international non-profit organization that promotes access and the appropriate use of pharmaceuticals among the Spanish-speaking population.

PRESCRIPCIÓN, FARMACIA Y UTILIZACIÓN

Farmacia

¿Cuáles son los desafíos de la profesión Farmacéutica Argentina?
Juan José Prieto
Mirada Profesional, 23 de diciembre de 2013
http://tinyurl.com/lsqxr5y

Estamos llegando al fin de un nuevo año, en el que es necesario hacer un balance y fijar nuevos objetivos que engrandezcan nuestra profesión.

Estamos llegando al fin de un nuevo año, el que se ha caracterizado por grandes movimientos, luchas, crisis, conquistas y peleas por el poder, que nos obliga a hacer un balance, y a fijar nuevos objetivos que engrandezcan nuestra profesión. Aquí dejo algunas de mis impresiones, y los principales desafíos que deberíamos enfrentar los farmacéuticos argentinos en 2014.

Farmacia comercial o profesional
Desde hace más de una década existen dos modelos de farmacia, cuyas diferencias sustanciales está en que uno intenta ganar dinero a cualquier costo (farmacia comercial o shopping), y el otro considera al consumidor un paciente, en donde la prioridad es su buena salud (farmacia Profesional).

El modelo de farmacia profesional, conceptualmente indica lo contrario a un comercio. Es la oficina de un profesional universitario que ha sido especializado, en su más amplia expresión, en el uso correcto del medicamento; al que por la Constitución Provincial, en su art. 36 inc. 8, se lo define como un bien social que integra el derecho a la salud, contemplando la participación de profesionales competentes en su proceso de producción y comercialización, a los fines de asegurar su seguridad, eficacia y disponibilidad.

En oposición a este modelo se impone el de “farmacia-shopping”, el que, esencialmente, realiza de esta actividad simples actos mercantilistas, considerando al medicamento como un bien de mercado, comparándolo con una cartera, zapatos, celulares, golosinas, etc., todo con el objetivo de procurar un resultado económico satisfactorio.

Nuestra dirigencia farmacéutica, con la cual coincido, lucha por el modelo de farmacia profesional, por los fundamentos del mismo; además, el hecho de incorporar a nuestras farmacias otros rubros ajenos al manejo del medicamento implica alejarnos de lo que, por varios años, fuimos preparados: ser un profesional de la salud, especialista en el medicamento, que presta un servicio de utilidad pública.

Es más que evidente que al ingresar al modelo shopping se despersonaliza el servicio que nuestra oficina presta, dando como resultado que la figura del profesional se vea desdibujada, perdiendo la credibilidad que en otras épocas tuvo.

Para lograr una farmacia profesional de excelencia se debe apuntalar la actualización profesional que nos permita desarrollar una Atención Farmacéutica de calidad y rentada (trabajar para que nos reconozcan la consulta diaria de nuestros pacientes, viciada de consejos saludables y que hacemos completamente gratuita).

Convenios con la seguridad social.
Por definición un convenio es un acuerdo, entre dos o más grupos sociales o instituciones, por el que ambas partes aceptan una serie de condiciones, derechos y obligaciones; es decir, que un convenio debe de ser equitativo en todas las aristas, y por el compromiso asumido se cumplirá en todos sus términos.

La realidad indica que los farmacéuticos somos los que financiamos las políticas de medicamentos de la seguridad social, los que cotidianamente canalizamos el fármaco al paciente que lo necesita, y por otro lado, la misma Industria Farmacéutica que no cumple con los acuerdos firmados encauza los mismos fuera del canal legal poniendo en riesgo la salud de la comunidad (es de público conocimiento todos los problemas que nos trajo esta metodología de trabajo).

En el mundo las farmacias tienen convenios con la seguridad social, y en general, salvo muy pocos países, son muy rentables. Argentina es un caso muy especial, porque nuestras prestaciones no se pagan con dinero en efectivo, sino con Notas de crédito recuperables con la adquisición de nuevos medicamentos en la droguería de compra habitual; no se respetan los plazos de pago (cobramos entre los 60 a 120 días, en un contexto inflacionario), y por si esto fuera poco las exageradas bonificaciones, más la inmensa presión fiscal están llevando a las farmacias al borde de la quiebra.

Como conclusión deberíamos preguntarnos, ¿es viable la farmacia con los actuales convenios con la seguridad social? Todos coincidimos en que la situación “es insostenible” y reclamamos modificar las reglas impuestas, por lo que la respuesta, evidentemente, es no.

Todas las obras sociales, y en especial el PAMI, se convirtieron para la farmacia en un mal necesario. Es decir, uno de los mayores desafíos pasa por lograr que los dirigentes farmacéuticos, sumado a nuestro real compromiso (para tener una mayor unidad gremial), logremos, entre todos, condiciones que hagan realmente viable a la Farmacia.

Las farmacias descuentistas.
Es bien sabido que nada ocurre por casualidad, una situación lleva a la otra, cada una de las partes hace su aporte, unos más otros menos, lo que si no amerita discusión que el presente que vivimos es la consecuencia de nuestras acciones pasadas.

Hace varios años atrás, y aún en la actualidad, las vidrieras muestran descuentos de hasta un 20 o 25% que dejan al negocio con una rentabilidad mínima. Muchas farmacias lo implementan como estrategia de venta, pero la pregunta clave es ¿hasta qué punto se puede sostener? Los clientes de nuestras farmacias, rara vez se inclinarían a comprar dos cajas de analgésicos porque su precio es conveniente; alguna vez se preguntaron ¿cómo quedamos ante los ojos de nuestros pacientes con estas acciones netamente mercantilistas?, o peor aún rompemos, por unos pesos, nuestros vínculos y ética entre colegas.

La conclusión es que esta estrategia debería estar en extinción, en principio para lograr una mayor unidad entre profesionales y en segundo término porque el margen de ganancia se reduce significativamente, y ante la realidad que vive la farmacia no parece muy acertado transitar por este camino.

Medicamentos solo en farmacias.
En lo que respecta a este punto se logró la sanción de la Ley Nacional Nº 26.567, promulgada el 17/12/2009, y su posterior reglamentación a través de la reciente Resolución Nº 1632/2013, del Ministerio de Salud de la Nación; con esta legislación se pretende profundizar el modelo de farmacia profesional que beneficia, puntualmente, al paciente.

A mi criterio, estas medidas o decisiones traducidas en ley, y su correspondiente reglamentación, representa un quiebre en favor de la salud de la población y de la función sanitaria de la farmacia como efector de salud. Está más que demostrado que una farmacia profesional le da al paciente un sin número de beneficios (seguridad y garantías de lo que consume; consejo profesional; servicios de control de presión arterial; vacunación -la farmacia argentina vacuna a un millón de afiliados al PAMI por año, más los de IOMA y otras obras sociales-, etc.; atención farmacéutica para la prevención de enfermedades, y la derivación oportuna al médico; seguimiento de la adherencia a los tratamientos, etc.; control personalizado en el caso de pacientes complejos (oncológicos, diabéticos, HIV); realización o conducción de campañas sanitarias, etc.

Es evidente que estos logros son esenciales, sin embargo hay que destacar que esta es una norma ejemplar que todavía está lejos de estar en plenitud, cuya real aplicación en toda la Argentina permitirá transparentar el mercado de medicamentos, dando mayores garantías al consumidor y/o paciente.

Trazabilidad de medicamentos.
El Sistema Nacional de Trazabilidad anunciado por cadena nacional, en abril de 2011, por la actual Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, se lo puede definir como un instrumento creado para controlar y verificar todas las transacciones relacionadas al medicamento, desde su creación hasta que llega a las manos del paciente (laboratorios, droguerías, distribuidoras, farmacias, establecimientos asistenciales y paciente), con la intención de examinar y eliminar todas las anomalías o vicios posibles dentro de un circuito legal de provisión de fármacos, lo que le dará al paciente mayores garantías, en cuanto a la calidad y seguridad de las terapias a las que esté expuesto.

Es decir, la esencia del mismo no merece discusión, incluso producirá una revalorización de nuestro rol profesional, llevando indiscutiblemente todos los fármacos a la Farmacia; lo que si debe revisarse es el modo en que se irá implementando (actualización tecnológica y edilicia de las Farmacias, aumento de la carga administrativa que implicará generar fuentes de trabajo que en las condiciones actuales la inmensa mayoría no está en condiciones de soportar, transformándose en otro de los motivos por los cuales el actual sistema de la Seguridad Social debe ser modificado).

Mayor unidad entre los sectores farmacéuticos del país.
La historia de la humanidad demuestra que cuando todos trabajamos en armonía y con la mayor unidad es cuando se logran resultados en nuestro favor, sin embargo en el sector farmacéutico deberíamos fortalecer nuestra potente red que nos hará más prósperos colectivamente porque “la unión hace la fuerza”. Desde épocas pasadas nos dividieron y ahora nos reinan; pero todo debe comenzar desde las cabezas, es lamentable ver como los egos hacen que algunos de nuestros dirigentes se pelean por el poder, cosa que no está mal, siempre y cuando sea con hechos y con ideas, no con agravios o intentando instalar rumores que a quienes trabajamos en oficinas comunitarias, hospitales, etc., no nos suman.

En definitiva, pretendemos de nuestros líderes que muestren gestión y dirección a través de acciones concretas; a su vez, el resto debemos sumarnos a nuestros dirigentes y apoyarlos en unidad, es decir, para la situación actual que atravesamos no sirven los cortes en forma individual, no son efectivos, y menos aún lo serán cuando alguna Farmacia siga atendiendo. Con estas actitudes individualistas los afiliados a la Seguridad Social terminan por no registrar los problemas de este sistema perverso.

Existen otras problemáticas en las que habrá que trabajar (farmacéuticos de hospital, de la industria y otras especialidades.; concentración empresarial; farmacias sindicales, etc.), pero una se destaca sobre el resto, y es en lograr nuestra verdadera unidad gremial, de allí en más todo es posible.

creado el 3 de Diciembre de 2014