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Novedades sobre la Covid

Correos electrónicos internos de los NIH revelan planes para responder a pandemias años antes de la covid. Cuando surgió la covid en 2020, muchas de las figuras clave de la salud global asumieron las funciones para las que se habían estado preparando durante años

(NIH internal emails reveal pandemic planning years before Covid. By the time Covid emerged in 2020, many of the global health power players moved seamlessly into roles they had spent years preparing for)
Maryanne Demasi
Blog de Maryanne Demasi, 23 de junio de 2026
https://blog.maryannedemasi.com/
Traducido por Salud y Fármacos, publicado en Boletín Fármacos: Políticas 2026; 29 (3)

Tags: plan para responder a pandemias, lideres mundiales se preparan para pandemia, respuesta a emergencias globales de salud

Una serie de correos electrónicos internos de los Institutos Nacionales de Salud (en inglés NIH) de EE UU revela que habían estado diseñando planes estratégicos durante años para responder a futuras pandemias, con la participación de gobiernos, fundaciones, organizaciones internacionales y compañías farmacéuticas.

Los documentos, que datan de al menos 2016, muestran que el Dr. Francis Collins, director de los NIH entre 2009 y 2021, fue una figura clave en estos esfuerzos.

En ese cargo, supervisó la asignación del considerable presupuesto de investigación de la agencia, que ascendía a decenas de miles de millones de dólares anuales.

Los correos electrónicos revelan que Collins trabajó estrechamente con la Fundación Gates, el Wellcome Trust, el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, la Academia Africana de Ciencias y las principales compañías farmacéuticas para fortalecer la infraestructura de investigación, la preparación regulatoria y la coordinación internacional mucho antes de que apareciera la covid-19.

Frente el público, la respuesta a la covid-19 se presentó como una crisis inesperada. Los gobiernos parecían estar tomando decisiones difíciles en medio de una profunda incertidumbre.

Pero estos correos electrónicos cuentan una historia diferente.

Muchas de las mismas organizaciones que posteriormente moldearon la respuesta a la covid-19 ya habían invertido años en desarrollar su capacidad, influencia y poder institucional bajo el liderazgo de Collins.

Miles de millones de dólares circularon a través de esta extensa red. Se forjaron carreras profesionales en torno a ella, la reputación dependía de ella y los intereses políticos y financieros se volcaron en que tuviera éxito.

Para cuando llegó la covid-19, gran parte de la estructura ya estaba establecida.

Para establecer la infraestructura
La planificación cobró impulso tras el brote de ébola de 2014-2016, que puso de manifiesto las deficiencias en la preparación global. El desarrollo de las vacunas fue demasiado lento, los ensayos clínicos difíciles de organizar y la financiación estaba fragmentada.

Según los correos electrónicos, la respuesta consistió en desarrollar capacidad permanente de antemano, en lugar de reaccionar a posteriori.

Un resultado importante fue el lanzamiento de la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (en inglés Coalition for Epidemic Preparedness Innovations CEPI) en 2017 en el Foro Económico Mundial, que acoge una reunión anual de las élites globalistas en Davos, Suiza.

CEPI se centró en vacunas contra enfermedades infecciosas emergentes y se convirtió en una pieza clave de la planificación ante pandemias, junto con los NIH y las principales fundaciones.

Durante la covid-19, CEPI se convirtió en uno de los principales financiadores del desarrollo de vacunas, invirtiendo cientos de millones de dólares en diversas plataformas que, con el tiempo, dieron lugar a vacunas de empresas como Moderna.

Los documentos internos muestran que se prestó especial atención a ampliar la capacidad de investigación en África, una región criticada desde hace tiempo por la debilidad de la supervisión regulatoria y por su insuficiente vigilancia de la adherencia a las normas durante los ensayos clínicos.

En 2017, Collins presidió una reunión del Foro Económico Mundial sobre la creación de una empresa de investigación biomédica sostenible en el África subsahariana.

Altos cargos de Wellcome Trust y otros socios respondieron a la convocatoria para impulsar los planes de nuevas inversiones importantes, incluyendo la propuesta de establecer un fondo de US$10.000 millones para la ciencia, la tecnología y la innovación en África.

Collins parecía empeñado en evitar cualquier confusión sobre quién estaba al mando. Tras una teleconferencia con el Foro Económico Mundial, escribió a sus colegas de los NIH:

“En la última llamada hubo cierta confusión sobre quién lideraba (NIH o el Foro Económico Mundial). Creo que esta vez debería ser yo. ¿Están de acuerdo?”.

En el 2018, los altos ejecutivos de la industria farmacéutica ya estaban debatiendo inversiones a largo plazo en infraestructura diseñada para perdurar mucho más allá de cualquier brote puntual.

Un proyecto se centró en SMART Vaccines, una herramienta de apoyo a la toma de decisiones diseñada para ayudar a los gobiernos y financiadores a priorizar sistemáticamente los candidatos a vacunas y orientar las decisiones de inversión ante futuros brotes.

Los talleres del proyecto reunieron a las figuras más destacadas de las instituciones de salud globales, agencias gubernamentales, fundaciones filantrópicas, fabricantes de vacunas y organizaciones internacionales.

El lenguaje de la iniciativa hacía hincapié en “establecer consenso” y en las “alianzas público-privadas” para que las principales organizaciones y partes interesadas trabajaran de forma coordinada, muchas de ellas desempeñarían posteriormente un papel influyente durante la covid-19.

En 2019, los elementos esenciales de la preparación moderna ante pandemias ya estaban implementados.

Surge la covid-19
Cuando surgió la covid-19 a principios de 2020, muchas de estas organizaciones asumieron directamente las funciones para las que se habían estado preparando durante años.

El CEPI dirigió una parte importante de la financiación de las vacunas. La Fundación Gates apoyó los esfuerzos de financiación y distribución. El Banco Mundial movilizó recursos. La OMS coordinó las guías internacionales, y así sucesivamente.

Como consecuencia, se confinó a la gente, se ordenó a la población que usara mascarillas y se les pidió que esperaran las vacunas.

En octubre de 2020, tres epidemiólogos, Jay Bhattacharya, Sunetra Gupta y Martin Kulldorff, redactaron la Declaración de Great Barrington, argumentando en contra de los confinamientos generalizados y a favor de protecciones más específicas para las poblaciones vulnerables.

La declaración desafió el modelo centralizado y jerárquico que Collins y su red habían estado construyendo durante años.

Collins respondió aprovechando la autoridad del NIH para marginar a los científicos disidentes y exigió una «refutación rápida y contundente» de la declaración y sus autores.

En conjunto, estos correos electrónicos demuestran que la covid-19 no fue el comienzo de la historia. Fue el momento en que se pusieron en marcha años de planificación, inversión y desarrollo institucional.

Ese sistema influyó en la asignación de recursos, las políticas implementadas y la gestión de la disidencia.

Años después, seguimos sufriendo las consecuencias imprevistas de esas decisiones.

creado el 28 de Agosto de 2026