Bermúdez escribió un artículo [1] sobre los componentes farmacéuticos que contaminan el ambiente, lo resumimos a continuación.
Las plantas de fabricación de fármacos, los hospitales y el consumo doméstico de medicamentos generan residuos farmacéuticos y otros principios activos que llegan al ecosistema y son detectados en ríos, aguas subterráneas e incluso en el agua ¨potable¨ porque algunos de esos residuos persisten pese a la aplicación de tratamientos de depuración. Entre los residuos farmacéuticos comúnmente detectados en las inspecciones medioambientales se encuentran antibióticos, antiinflamatorios, hormonas y antidepresivos [1].
La presencia de restos de medicamentos en aguas residuales sigue impactando los ecosistemas y la salud pública a un ritmo mucho más acelerado que las soluciones que se implementan para contener los daños para la salud y el medio ambiente, por lo que crece la preocupación entre la comunidad científica y las autoridades regulatorias dedicadas a estos temas, dadas las limitaciones tecnológicas actuales y el aumento en el consumo de medicamentos [2, 3].
El agua residual que genera la industria farmacéutica es preocupante porque las plantas de producción de medicamentos, además de solventes químicos, metales pesados y otros contaminantes industriales, utilizan altas concentraciones de compuestos farmacológicamente activos (aunque, los fármacos diseñados para actuar sobre procesos fisiológicos específicos aumentan su posible nocivo impacto ambiental, incluso en concentraciones mínimas) [1].
Estos compuestos farmacéuticos residuales activos y sus efectos acumulativos afectan los ecosistemas por tiempo prolongado de diversas formas: alteran el comportamiento reproductivo de especies acuáticas, afectan a los microorganismos esenciales para la homeostasis del medio ambiente y favorecen el desarrollo de la resistencia antimicrobiana, que propicia la aparición de microorganismos cada vez más resistentes a los antibióticos disponibles [1].
Los procesos convencionales utilizados en las plantas depuradoras para tratar las aguas residuales no siempre logran eliminar completamente los contaminantes producidos, por lo que investigadores en estos temas están explorando métodos con otras tecnologías (oxidación avanzada, membranas de filtración, humedales artificiales, tratamientos electroquímicos y radiación electrónica) para hacer frente a esta limitante de los procesos de descontaminación [1].
Adicionalmente, el aumento del consumo de medicamentos, el envejecimiento poblacional y la expansión de la producción farmacéutica aumentan la producción de contaminantes a nivel global, con el agravante de que muchos países tienen regulaciones débiles o carecen de reglamentación específica sobre los niveles máximos permitidos de compuestos farmacéuticos en aguas residuales industriales [1].
Los organismos ambientales en Europa y Asia han empezado a exigir mayores controles sobre las emisiones de productos químicos y la gestión de los residuos farmacéuticos industriales por lo que el fortalecimiento regulatorio sobre el sector farmacéutico podría intensificarse próximamente, a la par que se convierte en un factor estratégico para la competitividad de la industria a favor de la sostenibilidad del medio ambiente [1].
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