Resumen
Los ARA II o sartanes, con fármacos ampliamente usados para tratar la hipertensión arterial. Aunque en general son seguros, recientemente se ha advertido sobre un efecto adverso poco frecuente: el angioedema intestinal, un cuadro que puede pasar desapercibido o confundirse con otras enfermedades. Su identificación oportuna permite la resolución mediante la simple suspensión del fármaco, evitando riesgos quirúrgicos y optimizando la seguridad del paciente.
Los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II), conocidos también como “sartanes”, son medicamentos fundamentales en el tratamiento de la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca. Este grupo incluye a losartán, candesartán, irbesartán, olmesartán, telmisartán y valsartán, disponibles tanto como fármacos individuales como en combinaciones de dosis fijas con otros medicamentos [1].
En Chile, la hipertensión arterial es un problema de salud relevante. Según la Encuesta Nacional de Salud (ENS), su prevalencia en población de 15 años y más alcanza el 27,6%. Esta cifra aumenta significativamente con la edad, llegando a un 73,3% en personas mayores de 65 años [2]. Asimismo, el losartán es el tercer medicamento más utilizado en el país, lo que refleja el amplio uso de los ARA II en la población [1, 3].
En octubre de 2024, el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) de la Agencia Europea de Medicamentos determinó la necesidad de actualizar la información de seguridad de los ARA II, debido al riesgo de angioedema intestinal. Esta decisión se basó en reportes de sospechas de reacciones adversas recopilados por el Sistema europeo EudraVigilance y en revisiones realizadas por los titulares de autorización de comercialización [4].
El angioedema intestinal (o visceral) es una forma menos común de angioedema que afecta al tracto digestivo. Se produce por un aumento en la permeabilidad capilar, lo que genera acumulación de líquido en la mucosa intestinal y se manifiesta con dolor abdominal intenso, náuseas, vómitos y diarrea. Corresponde a un evento no alérgico, por lo que no responde a los tratamientos habituales para alergias, como antihistamínicos o corticoides, [1, 5, 6, 7].
Este cuadro puede ser difícil de diagnosticar, ya que a veces simula otras condiciones graves, como abdomen agudo quirúrgico, colitis isquémica o enfermedad inflamatoria intestinal, por lo que, para su evaluación, pueden requerirse estudios como tomografía o ecografía, junto con una revisión detallada de los medicamentos del paciente. En la mayoría de los casos, los síntomas se resuelven espontáneamente entre 48 y 72 horas después de suspender el ARA II [5, 7].
Según la evaluación de la PRAC, la frecuencia de este evento varía según el fármaco y se clasifica de la siguiente manera [4]:
| Fármaco | Clasificación de frecuencia |
| Losartán, olmesartán e irbesartán | Rara (ocurre entre 1 y 10 de cada 10.000 personas |
| Valsartán y candesartán | Muy rara (ocurre en menos de 1 de cada 10.000 personas |
| Telmisartán | Frecuencia no conocida (faltan datos para establecer la incidencia precisa) |
En Chile no se han registrado reportes de casos de angioedema intestinal asociados a ARA II, entre el 01 de enero de 2013 y el 25 de mayo de 2026 [8].
A partir del análisis de esta información, el Instituto de Salud Pública considera necesario entregar recomendaciones a los profesionales de la salud y a los pacientes, sobre el riesgo de angioedema intestinal hipotensión asociado al uso de antihipertensivos de la familia de los sartanes:
El Instituto de Salud Pública recuerda a la comunidad la importancia de reportar cualquier sospecha de reacción adversa a medicamentos, a través del Sistema de Vigilancia Integrada: https://svi.ispch.gob.cl/isp/index.
Este proceso contribuye a mejorar la seguridad de los medicamentos y la calidad de atención de los pacientes.
Referencias