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EE UU. Conflictos de interés en los ensayos clínicos oncológicos

Salud y Fármacos
Boletín Fármacos: Ensayos Clínicos 2026; 29(1)

Tags: Conflictos de interés en ensayos clínicos oncológicos, ensayos clínicos en centros privados, ensayos clínicos para tratar el cáncer, innovación en oncología

El desarrollo de fármacos oncológicos atraviesa una transformación profunda en EE UU. El financiamiento de la investigación oncológica cambió de manera sustancial en las últimas décadas. En la década de 1990, el gobierno federal financiaba la mayoría de los ensayos. Hoy, la industria aporta la mayor parte de los recursos y define muchas prioridades.

Según una investigación de Bloomberg [1], la inscripción anual en estudios oncológicos patrocinados por la industria superó los 120.000 pacientes en el quinquenio más reciente analizado – hasta el 2022 (el doble que en la década previa), mientras que los ensayos con financiamiento federal permanecieron estables en torno a 15.000 participantes por año. Estas diferencias se irán ampliando, sobre todo si tenemos en cuenta cómo los recientes recortes presupuestarios afectaron las subvenciones del National Institute of Health y redujeron el número de estudios activos.

Los pagos a centros académicos por actividades relacionadas con ensayos clínicos también han ido en aumento. Instituciones como el Memorial Sloan Kettering Cancer Center mantienen sistemas de revisión ética y políticas de divulgación de conflictos de interés. Los médicos suelen revelar si tienen conflictos o han recibido algún tipo de financiamiento, pero no se suele informar de manera explícita sobre los ingresos institucionales derivados del reclutamiento. Paul Sabbatini reconoce la necesidad de mayor transparencia, especialmente cuando los centros con fines de lucro lideran el reclutamiento de participantes en los estudios.

En un reportaje que analiza el crecimiento acelerado de los ensayos clínicos oncológicos financiados por la industria farmacéutica, no solo en grandes centros médicos sino también en clínicas privadas, Melby y R Langreth analizan los conflictos de interés que rodean este modelo y describen el caso de Luke Nordquist, fundador y propietario de la clínica privada XCancer ubicada en Omaha, Nebraska, como ejemplo representativo de esta transformación.

Nordquist atrae a los patrocinadores de ensayos clínicos por su rapidez operativa y forma parte de los profesionales de la salud que Novartis considera estratégicos [1]. El equipo de Nordquist puede iniciar un ensayo clínico en dos semanas, mientras que los centros académicos tradicionales pueden tardar varios meses, debido a estructuras administrativas complejas y revisiones internas extensas. Esta rapidez convierte a estas clínicas en socios estratégicos para los patrocinadores.

Este modelo refleja un cambio estructural: las clínicas privadas impulsan un mercado en expansión que actualmente incluye alrededor de 2.400 ensayos clínicos oncológicos activos, frente a 400 en el año 2000.

Las compañías farmacéuticas destinan cerca de US$80.000 millones anuales a la investigación clínica en oncología. Esta expansión acelerada genera oportunidades, pero también importantes tensiones éticas.

Los ensayos clínicos ofrecen a los pacientes acceso a terapias innovadoras sin costo directo y ofrecen a las empresas la posibilidad de obtener las aprobaciones regulatorias y grandes beneficios económicos. Sin embargo, el volumen de la inversión genera incentivos financieros tan significativos que inducen a los propietarios de clínicas privadas a reclutar pacientes con rapidez. Algunas compañías pagan hasta US$250.000 por cada paciente reclutado en ensayos oncológicos complejos.

Los médicos no tienen la obligación legal de informar a los pacientes que, en contraprestación, sus centros reciben cuantiosas compensaciones económicas por cada paciente reclutado.

Numerosos académicos cuestionan el diseño de muchos protocolos de investigación. Investigadores como Ian Tannock y Bishal Gyawali advierten que algunos ensayos clínicos utilizan grupos control con tratamientos subóptimos o excluyen terapias eficaces ya disponibles. Estas prácticas se conocen como “straw man”.

Christopher Sweeney reconoce que las empresas buscan maximizar la probabilidad de demostrar que su producto aporta un gran beneficio clínico, cuando arriesgan inversiones de gran magnitud. Vinay Prasad, actual director médico y científico de la FDA ha criticado públicamente los ensayos oncológicos que, en su opinión, priorizan los intereses comerciales sobre los beneficios clínicos que puedan ser significativos para los pacientes.

Un análisis periodístico señaló que menos de la mitad de los fármacos oncológicos aprobados desde el año 2000 han demostrado prolongar la supervivencia global. Algunos estudios solo añaden semanas de vida, a menudo con toxicidades que deterioran la calidad de vida de los participantes.

En el caso de Pluvicto, un medicamento para tratar el cáncer de próstata, el ensayo pivotal mostró una mediana de supervivencia de aproximadamente cuatro meses, en comparación con el grupo control; sin embargo, hubo importantes críticas que cuestionaron la elección del comparador, ya que los pacientes del brazo control no recibieron quimioterapia adicional. La empresa defendió el diseño con el argumento de que reflejaba la práctica clínica habitual y protegía la seguridad de los pacientes.

La clínica XCancer pasó de tener tres empleados a más de 60, y combina la práctica asistencial con la unidad de investigación, y verifica si sus pacientes son elegibles para algún ensayo clínico. El único médico tratante sigue siendo Luke Nordquist.

Aproximadamente el 30% de los pacientes participa en ensayos clínicos, cifra que cuatriplica el promedio nacional (cercano al 7%). Los fondos provenientes de la industria han superado los US$22 millones en siete años.

Nordquist dedica tiempo a explicar la investigación a cada paciente y sostiene que los ensayos generan beneficios para todos: acceso a nuevas terapias, resultados rápidos para la industria, ingresos para la clínica e innovación terapeutica para la sociedad.

La historia de Dan Odorisio, un paciente con cáncer de próstata metastásico ilustra la complejidad de estas decisiones. Tras recibir varias terapias estándar, el paciente recibió Pluvicto y posteriormente ingresó en dos ensayos con fármacos experimentales de AstraZeneca. Sus niveles de antígeno prostático específico aumentaron durante los tratamientos, lo que indicó progresión de la enfermedad. Odorisio expresó sus dudas sobre el tiempo invertido en intervenciones que no controlaron su cáncer y posteriormente falleció.

El sistema de supervisión depende en gran medida de la autorregulación.
La FDA exige la declaración de ciertos conflictos financieros, como las participaciones accionarias en empresas patrocinadoras, pero la información sobre los pagos por paciente se reporta en bases de datos separadas y con retraso. Los comités de ética en investigación deciden si comunican a los participantes la naturaleza y el origen de la financiación. Esta estructura limita la visibilidad en tiempo real de los incentivos económicos que podrían influir en decisiones clínicas.

Paralelamente, las compañías exploran sitios internacionales con menores costos y amplían las redes descentralizadas. Nordquist colabora con clínicas comunitarias en varios estados a cambio de un porcentaje de los ingresos de dichas clínicas, y promueve plataformas para conectar pacientes con estudios abiertos. Nordquist interpreta este modelo como una forma de democratizar el acceso a terapias innovadoras en regiones donde no hay centros académicos realizando ensayos.

La expansión acelerada de los ensayos clínicos oncológicos combina eficiencia operativa, innovación terapéutica y fuertes incentivos financieros. Este entorno exige reglas claras de transparencia, diseños metodológicos rigurosos y una comunicación honesta con los pacientes.

La investigación clínica en cáncer necesita equilibrar la urgencia por innovar con la obligación ética de proteger a los participantes y de generar beneficios clínicos reales y significativos para los pacientes.

Fuente Original:

  1. C Melby y R Langreth. Cancer Doctors are making a fortune off Drug.Trial participants. Bloomberg, 16 de diciembre de 2025. https://www.bloomberg.com/features/2025-cancer-drug-trials-money/
creado el 17 de Marzo de 2026