Pharmaceutical Reform Alliance (PRA) acaba de publicar un informe en el que analiza cómo las compañías farmacéuticas manipulan las patentes para retrasar o bloquear la competencia de medicamentos genéricos y biosimilares de menor costo [1]. Al impedir que lleguen al mercado alternativas más asequibles, estas prácticas inflan los precios e impiden que las familias estadounidenses puedan acceder a medicamentos esenciales.
Mientras el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones (HELP) del Senado de EE UU celebra una audiencia sobre la reducción de los costos de los medicamentos recetados, es fundamental tener presentes algunas cuestiones clave: el papel que desempeñan las grandes farmacéuticas en la crisis de asequibilidad en EE UU, las estrategias que utilizan para burlar el sistema de patentes y cómo impulsan y mantienen los precios de los medicamentos elevados.
El informe destaca las tres tácticas principales que las grandes farmacéuticas utilizan para evitar la competencia y mantener los medicamentos asequibles fuera del alcance de las familias estadounidenses: los acuerdos de pago por retraso (Pay-for-Delay), las “marañas de patentes” (Patent Thickets) y la estrategia de perpetuación de patentes (Evergreening).
A pesar de que los estadounidenses hacen todo lo correcto, siguen teniéndose que enfrentar a los precios exorbitantes de los medicamentos de venta con receta. Los legisladores deben analizar cómo las estrategias de manipulación de patentes que utilizan las grandes farmacéuticas alimentan la crisis de asequibilidad de los medicamentos, algo que cuesta a los estadounidenses miles de millones de dólares a la vez que les restringe el acceso a sus medicamentos esenciales.
«Cuando se trata de las prácticas anticompetitivas que elevan los costos de los medicamentos de venta con receta, las grandes farmacéuticas siempre están en el centro», afirmó el portavoz de PRA y excongresista J.D. Hayworth (republicano por Arizona). «No se debe permitir que las grandes farmacéuticas utilicen sus monopolios de medicamentos para bloquear la competencia de los fabricantes de genéricos y biosimilares, privando así a los estadounidenses de opciones asequibles. Es hora de aprobar reformas de sentido común para el sistema de patentes de EE UU, y de exigir responsabilidades a las grandes farmacéuticas, para que todos los estadounidenses puedan acceder a los medicamentos vitales que necesitan, a precios que puedan pagar».
Referencias