Los problemas de la función sexual en lasmujeres ya sean permanentes o transitorios, aumentan con la edad y el deterioro de la salud. En todo el mundo, alrededor de un 40% de las mujeres presenta disfunción sexual, principalmente relacionada con disminución del deseo sexual, disminución de la excitación o dificultad para alcanzar el orgasmo. Estos trastornos perjudican la calidad de vida. El dolor, ya sea durante las relaciones sexuales o no, también puede afectar la actividad sexual [1-4].
En las mujeres, ¿cuáles son los principales medicamentos que conllevan un riesgo de disfunción sexual?
Estos son los datos principales recopilados a través de nuestra búsqueda bibliográfica. Sin embargo, algunos estudios excluyen a mujeres que no mantienen actividad sexual, lo que limita los datos disponibles, especialmente sobre las mujeres a las que estos problemas les impiden entablar relaciones sexuales [1].
Muchos psicotrópicos están vinculados a la aparición de la disfunción sexual. La mayoría de los antidepresivos conllevan un riesgo de disminución del deseo sexual (que a veces persiste después de interrumpir el tratamiento), sequedad vaginal y priapismo clitoriano. También se han reportado alteraciones del deseo sexual y anorgasmia con los neurolépticos. En cambio, se ha notificado pérdida del control del comportamiento sexual con neurolépticos “atípicos” (aripiprazol, risperidona, olanzapina o quetiapina), antiepilépticos y fármacos similares a las anfetaminas (bupropión, metilfenidato), a veces en niños [5].
El desequilibrio hormonal o la insuficiencia de hormonas sexuales relacionada con el uso de anticonceptivos o antiestrógenos conllevan un riesgo de disminución del deseo sexual y de sequedad vaginal. Es probable que las hormonas tiroideas, así como los fármacos que pueden causar disfunción tiroidea, también reduzcan el deseo sexual [5].
Los antiparkinsonianos (amantadina, apomorfina, levodopa, ropinirol, etc.) conllevan un riesgo de trastornos del control de los impulsos, incluyendo la pérdida de control del comportamiento sexual. También pueden causar o agravar la sequedad vaginal [5].
Los hipotensores (inhibidores de la ECA, betabloqueantes, diuréticos, etc.) también pueden reducir el deseo sexual [5].
Otros fármacos implicados en la aparición de la disfunción sexual incluyen, en particular: inmunosupresores, incluyendo a los inhibidores del FNT alfa, como el certolizumab pegol; los inhibidores del CGRP que se utilizan para tratar la migraña, como el erenumab y el galcanezumab; el litio; el donepezilo; y los medicamentos que provocan o agravan la depresión, como los retinoides o la vareniclina [5].
Referencias