Salud y Fármacos

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Solicitudes y Retiros del Mercado

Makena. Medicamento que se convirtió en símbolo de la manipulación de precios fracasa en un ensayo clínico (Drug that became a symbol of price-gouging flops in clinical trial)
Ed Silverman
Statnews, 8 de marzo 2019
https://www.statnews.com/pharmalot/2019/03/08/amag-premature-birth-makena/
Traducido por Salud y Fármacos

La larga saga del tratamiento de Makena para prevenir los nacimientos prematuros ha dado un giro más; AMAG Pharmaceuticals (AMAG), que comercializa el medicamento, reveló que no había podido realizar un estudio confirmatorio.

El ensayo encontró que el tratamiento no era mejor que un placebo, lo que rápidamente llevó a especular que el medicamento, aprobado hace ocho años, podría ser retirado del mercado, causando que las acciones de AMAG bajaran casi un 20%.

Estos hallazgos han vuelto a catapultar a Makena a los titulares, casi una década después de que se convirtiera en uno de los primeros ejemplos de especulación de precios por parte de un fabricante de medicamentos, un episodio que también hizo que la FDA se viera envuelta en una controversia sobre el costo de un medicamento.

Aquí está la historia: en 2011, una pequeña empresa llamada K-V Pharmaceuticals logró la aprobación de Makena, un compuesto con décadas de antigüedad, y obtuvo la designación de medicamento huérfano. Esto significaba que K-V tenía siete años de exclusividad comercial y podía impedir que las farmacias que elaboran fórmulas magistrales hicieran sus propias versiones.

Sin embargo, la FDA exigió que K-V, que para obtener una aprobación acelerada utilizó datos limitados de un estudio patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud NIH), realizara un estudio confirmatorio. Mientras tanto, la compañía tuvo grandes problemas por cobrar US$1.500, cuando las fórmulas magistrales costaban de US$10 a US$20 semanales.

La medida enfureció a los médicos y defensores de los consumidores, quiénes lograron que la FDA decidiera no impedir que se hicieran fórmulas magistrales. Este alboroto fue uno de los primeros signos de resistencia a la manipulación de los precios, que luego ha sido cada vez más frecuente en la industria farmacéutica.

Normalmente, la FDA habría prohibido la venta de medicamentos más antiguos, no aprobados. Pero la administración de Obama estaba preocupada por la gran publicidad entorno a los precios de Makena, porque una agencia federal había permitido que se convirtiera en un monopolio.

Más tarde, K-V demandó a la FDA, y un juez falló a favor de la agencia, aunque posteriormente en 2014 se llegó a un acuerdo, cuyos términos no han sido revelados. Para entonces, la compañía cambió su nombre a Lumara Health, que AMAG adquirió por US$675 millones. Desde entonces, Makena se ha vendido en grandes cantidades, el año pasado generó US$322 millones en ingresos.

Ahora, sin embargo, el futuro de este polémico medicamento está en duda porque la FDA retiene la opción de retirar el registro si un estudio postcomercialización no logra verificar su beneficio clínico.

Al explicar los hallazgos del estudio confirmatorio, la Dra. Julie Krop, directora médica de AMAG, sostuvo que, dado que Makena es el “estándar de atención”, los médicos se mostraron reacios a inscribir a sus pacientes en el ensayo. Así que AMAG se dirigió a Europa del Este, donde los pacientes son “demográficamente muy diferentes”.

De cara al futuro, intentó tranquilizar a los inversionistas explicando que la compañía realizará análisis adicionales de los datos del ensayo, incluyendo análisis de subgrupos, centrándose en pacientes con alto riesgo de parto prematuro, y en el subconjunto de pacientes que se inscribieron en los EE UU.

Pero algunos analistas de Wall Street no están convencidos.

“Makena (probablemente) esté sentenciada”, escribió el analista de PiperJaffray, Christopher Raymond, en una nota para los inversionistas. “Con este fracaso, creemos que es muy probable que la FDA exija la retirada completa de toda la franquicia de Makena”.

La gestión de AMAG, añadió Raymond, “cree que la FDA no retirará el medicamento y que habrá poco impacto en los patrones de uso de los médicos porque el ensayo confirmatorio no fue realmente ‘confirmatorio’, ya que la población de pacientes (75% se habían reclutado fuera de EE UU) era muy diferente de los participantes en el ensayo con sede en EE UU, que sirvió de base para la aprobación de Makena”.

“La administración indica que (los pacientes del ensayo) eran de mucho menor riesgo que los pacientes de EE UU, y argumenta que los análisis de subgrupos post-hoc, que evaluarán a los pacientes de mayor riesgo y a los pacientes de EE UU, serán más relevantes. Nosotros vemos las cosas un poco diferentemente: este era un ensayo confirmatorio diseñado para obtener la aprobación completa y fracasó. En nuestra opinión, restar importancia a estos datos y tacharlos de irrelevantes es una exageración”.

Sin embargo, el analista de Cowen, Ken Cacciatore, opinó que “si la agencia decidiera retirar ahora el producto, los clínicos y los pacientes probablemente seguirían queriendo usarlo y, por lo tanto, se verían obligados a obtener el producto una vez más en farmacias donde realizan fórmulas magistrales, que están menos reguladas”.

Señaló que aproximadamente el 30% del mercado compra fórmulas magistrales y cree que “es poco probable que la agencia quiera que el mercado quede completamente desregulado y no tenga la opción de que los médicos y pacientes obtengan el producto a través de instalaciones aprobadas por la FDA”. Cacciatore agregó que ese retiro causaría un problema con los fabricantes de genéricos aprobados por la FDA.

La analista de Leerink, Ami Fadia, señaló que la FDA rara vez ha retirado un medicamento aprobado por la vía acelerada, aunque algunos medicamentos hayan fracasado en los estudios postcomercialización. Fadia señaló un artículo reciente del Journal of the American Medical Association que presentó ejemplos de fallas en la verificación del beneficio clínico para dos indicaciones, sin que se hiciera un cambio en el etiquetado.

Por supuesto, hay un largo proceso regulatorio involucrado y, “incluso si la aprobación de Makena finalmente se anula, … las audiencias y cualquier decisión final sobre su aprobación podrían demorarse mucho tiempo”, escribió Fadia a los inversores.

Curiosamente, un estudio publicado en 2017 en el American Journal of Obstetrics and Gynecology concluyó que Makena era ineficaz y aumentaba la tasa de diabetes gestacional. Uno de los autores del estudio, el Dr. David Nelson, jefe de obstetricia en el Hospital Parkland en Dallas, nos dijo que “no encontramos ningún beneficio del medicamento y es tranquilizador que los resultados se confirmaran en este estudio reciente”.

creado el 13 de Mayo de 2019


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