Salud y Fármacos is an international non-profit organization that promotes access and the appropriate use of pharmaceuticals among the Spanish-speaking population.

ECONOMÍA Y ACCESO

Investigaciones

¿Salud mundial o riqueza global? (Global health or global wealth?)
Rahim Rezaie & Peter Singer
Nature Biotechnology 2010 (28): 907–909 doi:10.1038/nbt0910-907

Cuando las empresas biotecnológicas de los países en desarrollo abandonan la imitación para avanzar hacia la innovación ¿se vuelven menos relevantes para resolver las necesidades de salud nacionales?

A medida que las biotech de los países en desarrollo se embarcan en proyectos de innovación precisan balancear sus necesidades de inversión con su misión de responder a las prioridades sanitarias locales. Empresas de salud de economías emergentes, en particular de China, India y Brasil, han realizado importantes contribuciones a la salud local y global al producir insumos sanitarios a bajo costo. Las políticas de desarrollo de estos países incluyen llegar a tener un fuerte e innovador sector farmacéutico y biotecnológico. Las compañías de biotecnología están innovando y solucionando problemas globales de salud. Sin embargo, en estos países, el paso de la imitación hacia la innovación, que es una tendencia en gran parte estimulada por la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como por los Acuerdos de Protección de Propiedad intelectual (ADPIC)- cuestionan la trayectoria futura de este mercado.

Una cuestión central es si este movimiento hacia la innovación no significará un alejamiento de su misión de dar respuesta a las necesidades de los segmentos más pobres del mercado, tanto en el propio país como en el extranjero. En otras palabras, si las empresas biotecnológicas de mercados emergentes asumen proyectos innovadores más costosos podrían estar obligados a elegir entre la salud mundial y la riqueza mundial. De forma alternativa, ¿será posible para los emprendedores sanitarios de las economías en desarrollo consigan que sus empresas se consoliden financiera y tecnológicamente respondiendo a las necesidades de los pobres y al mismo tiempo se beneficien de trabajar con los mercados más lucrativos?

Argumentamos que los objetivos de la salud mundial y la riqueza global pueden alcanzarse de forma simultánea, pero los mecanismos empresariales disponibles para promover respuestas a las necesidades de los pobres pueden no ser suficientes.

Acceso a los mercados globales: implicaciones para la salud mundial
A través de acuerdos con multinacionales farmacéuticas, más y más empresas de países en desarrollo, como la china Wuxi PharmaTec (de Shanghai) y las Indias Advinus Therapeutics y Jubilant Organosys (ambas en Bangalore), se están integrando a cadenas internacionales de grandes empresas cuyo interés es incrementar las ganancias. Más aún, hay una creciente tendencia a potenciar la colaboración en el desarrollo de productos de salud innovadores. Por ejemplo, la empresa China Hutchison Medipharma (Shanghai) así como Shenzhen Sunway (Shenzhen) están trabajando con varias multinacionales farmacéuticas en el desarrollo de tecnologías de salud. El problema consiste en que, desde la perspectiva de la salud mundial, con el tiempo estas tendencias podrían desviar la atención de las empresas nacionales de biotecnología de los países en desarrollo hacia las demandas de los mercados globales más rentables, como lo hacen hoy las multinacionales farmacéuticas.

Este argumento presupone, sin embargo, que el objetivo de las multinacionales es estático y permanecerá centrado en los mercados de los países desarrollados. De hecho los mercados farmacéuticos emergentes han comenzado a despegar y crecen más que los de los países desarrollados. DataMonitor reporta que entre 2004 y 2008 el crecimiento medio anual de los mercados de Brasil e India registró tasas cercanas al 10% y al 21% para China, y los pronósticos de evolución hasta el 2013 son similares. Por lo tanto, las multinacionales farmacéuticas, así como las mayores biotecnológicas, comienzan a centrarse en los mercados de las economías emergentes.

Las necesidades de productos médicos de los países en desarrollo y de los países desarrollados coinciden en varios aspectos, pero algunas condiciones de salud como las enfermedades infecciosas y, en particular, las enfermedades tropicales huérfanas afectan de forma desproporcionada o exclusiva a los países en desarrollo. Otras, como las no transmisibles, existen en ambos, desarrollados y en desarrollo, convirtiéndose en las principales causas de discapacidad y mortalidad en todo el mundo. De hecho, en algunas instancias, están surgiendo algunas epidemias en los países de economías emergentes. Es por eso que las contribuciones que las empresas biotecnológicas basadas en países emergentes están haciendo a las multinacionales farmacéuticas son, por sí mismas, altamente relevantes para la salud mundial.

Por lo tanto, la confluencia de la integración mundial y la orientación de las empresas en las economías emergentes hacia los mercados mundiales, junto con un cambio de mentalidad y de prácticas por parte de las grandes multinacionales farmacéuticas, podrían reducir el distanciamiento de las necesidades de salud locales. Esto también mejoraría la capacidad innovadora de las industrias nacionales.

Un modelo empresarial crítico para la salud mundial
Tradicionalmente, la principal preocupación de las empresas que desarrollaban productos de salud en las economías emergentes se centraba en copiar y fabricar productos ya existentes, que habían sido descubiertos y desarrollados en otros lugares. Durante la última década, muchas empresas de estos mercados han extendido esta actividad hacia tecnologías de salud que responden al contexto mundial y han aprovechado de innovaciones en los procesos, así como de la reducción de los costos de mano de obra, para ofrecer productos de calidad a precios más asequibles. Por ejemplo, las innovaciones de procesos realizadas por Biocon India (Bangalore) y Shantha Biotechnics (Hyderabad) ayudaron a reducir el costo de la insulina y de la vacuna contra la hepatitis B en el mercado indio entre un 40% y un 95%, respectivamente.

Estas innovaciones incrementales hacen que las empresas involucradas incurran en costos considerablemente menores que si fueran a descubrir y desarrollar los productos originales de forma independiente, algo que será cada vez más necesario tras la firma de los ADPIC. Aunque seguirá habiendo una amplia gama de enfermedades, así como de modelos de negocios innovadores, no resultará suficiente para orientar el esfuerzo hacía encontrar respuestas para las enfermedades olvidadas para las que no hay tecnologías eficaces de prevención, diagnóstico o tratamiento disponibles. Los desafíos actuales requieren innovaciones radicales, donde se exploren nuevas soluciones con respecto a necesidades médicas no cubiertas. Esto implica una estrategia que incluye considerables riesgos financieros y exige tener acceso a tecnologías avanzadas y al know-how.

A pesar de las ventajas de costos que ofrecen las economías emergentes, un modelo puramente empresarial, no alcanzaría, por sí solo, a hacer frente a la enfermedades que afectan a mercados de baja rentabilidad. Hasta ahora, las empresas de salud en los países en desarrollo han servido para reducir efectivamente la proporción de población sin acceso a algunos productos médicos, pero no resultaron suficientes para eliminar las brechas en el acceso. Proponemos que una estrategia de intervenciones limitadas pero selectivas y bien orientadas por parte de los gobiernos nacionales y de la comunidad sanitaria mundial permitiría que las empresas de las economías emergentes expandan su mercado, incluyendo más de los segmentos más pobres de mercado, tanto de su país como del extranjero.

Apoyar el modelo empresarial
Los esfuerzos previos para mejorar la salud mundial han incluido la formación de una gran variedad de alianzas público-privadas, compromisos de mercado anticipados, vouchers de revisión prioritaria y consorcios para compartir patentes. Varias organizaciones clave sirven para informar, y potenciar éstas y otras iniciativas. Por ejemplo, BioVentures para la Salud Global (San Francisco, CA) involucra a las compañías biofarmacéuticas para que respondan a las necesidades mundiales de salud, en parte, poniendo de relieve las oportunidades del mercado de la salud global.

El Center for Global Research and Development (http://www.healthresearchpolicy.org ) proporciona revisiones independientes de las soluciones propuestas que tienen como objetivo acelerar la salud mundial a través de la I + D. Estas iniciativas han contado con el apoyo de fuentes públicas y filantrópicas, así como del sector privado. Sin embargo, estos mecanismos han sido hasta la fecha principalmente (aunque no exclusivamente) utilizados por las multinacionales y las empresas de biotecnología con sede en los países ricos, aunque también se pueden adaptar para satisfacer mejor las necesidades de las empresas de economías emergentes. Por ejemplo, la Drugs for Neglected Diseases Initiative (Iniciativa de Fármacos para las Enfermedades Olvidadas) de Ginebra produjo un nuevo antimalárico que combina artesunato y mefloquina con la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, y el Programa de Tecnología Apropiada en Salud (PATH) ha desarrollado una vacuna contra la meningitis con el Serum Institute de la India.

Creemos que aprovechar las capacidades de rápido crecimiento de las empresas de salud en las economías emergentes es una manera eficaz de complementar estas iniciativas en curso. En un momento en que la capacidad innovadora de las empresas de las economías emergentes está creciendo rápidamente, el acceso a las tecnologías pertinentes es cada vez más fácil. Los consorcios de patentes, como el iniciado por la empresa GlaxoSmithKline, muestran una mayor disposición de los titulares de patentes importantes para compartir los derechos de propiedad intelectual relacionados con las enfermedades de la pobreza real. De hecho, GSK ha anunciado recientemente que también publicará los resultados de investigación relacionados con un grupo de más de 13.000 compuestos prometedores contra la malaria. Otra de las iniciativas clave, que sirve para mejorar el acceso al conocimiento es la estrategia de acceso global utilizada por la Fundación Bill & Melinda Gates (Seattle, WA) y de Grandes Desafíos Canadá (http://www.grandchallenges.ca). La combinación de la capacidad innovadora de las empresas en las economías emergentes con mayor acceso al conocimiento y a las tecnologías necesarias para producir innovaciones más radicales acelerará el desarrollo de productos de salud destinados a las enfermedades de los pobres.

A continuación, se analiza brevemente tres mecanismos que podrían prestar apoyo a las empresas de biotecnología de la salud en las economías emergentes en su búsqueda de objetivos de salud global.

Legislación sobre medicamentos huérfanos en países emergentes
En los EE.UU., la legislación sobre fármacos huérfanos proporciona una serie de incentivos para el desarrollo de productos destinados a mercados poco rentables por tratarse de problemas de baja prevalencia, por lo general menos de 200.000 personas. Este concepto ha sido propuesto como un modelo que los gobiernos nacionales en las economías emergentes podrían aplicar a las enfermedades de la pobreza, donde las restricciones del mercado no surgen de la baja prevalencia de la enfermedad, sino de la disminución del poder adquisitivo de las poblaciones afectadas.

Un enfoque basado en el modelo de medicamentos huérfanos concentraría los recursos hacia las enfermedades de los pobres, ofreciendo apoyo a la I + D y reduciendo los riesgos de inversión para los empresarios a través de mecanismos tales como largos períodos de exclusividad de mercado y aceleración de los procesos de aprobación. Por otra parte, para responder a los contextos nacionales específicos, se podrían incluir nuevas medidas que aborden cuestiones como la contratación eventual y la entrega de productos relacionados con las poblaciones destinatarias.

Acelerador de Salud Global
El Global Health Accelerator (GHA) quiere aprovechar la capacidad innovadora de las empresas ubicadas en economías emergentes para impulsar el desarrollo de productos contra las enfermedades de los pobres. Por ejemplo, en el ámbito de las enfermedades tropicales desatendidas, un total de 78 empresas en las cuatro economías emergentes han comercializado 69 medicamentos, pruebas diagnósticas y vacunas, y tienen 54 más en proyecto. Aunque estas empresas son a menudo exitosas en hacer frente a las enfermedades locales, no cuentan con los recursos financieros o humanos para centrarse en mercados distantes.

La plataforma GHA busca proporcionar a los empresarios de salud de las economías emergentes un conjunto de servicios que incluyen los mercados internacionales y la evaluación legal, la identificación de socios para la comercialización y de canales de distribución, y la facilitación del acceso al financiamiento. Además, debería incluir un premio para reconocer la capacidad innovadora del Sur contra las enfermedades de la pobreza.

Los fondos globales de salud dirigidos a las economías emergentes
El Programa PATH-asistida para el Avance de la Tecnología Comercial-Infantil y Salud Reproductiva (PACT-CRH) ha transferido una serie de tecnologías de salud a empresas indias y ha prestado US$7 millones a 11 empresas. En julio, la Wellcome Trust (Londres, Reino Unido) también se asoció con el Departamento de Biotecnología de la India (Nueva Delhi) para lanzar R&D for Affordable Healthcare Initiative, un programa de £45 millones (US$71,5 millones) para apoyar la transferencia de tecnología y su desarrollo por parte del sector público y privado en la India (http://www.wellcome.ac.uk/News/Media-office/Press-releases/2010/WTX060350.htm).

En otra iniciativa, Charles A. Gardner del Foro Mundial sobre Investigaciones Sanitarias, motivado por los 28 años de su experiencia con el programa en los EE.UU., ha propuesto la concesión de subvenciones directas a la innovación de las pequeñas y medianas empresas en los países en desarrollo Small Business Innovation Research (SBIR). Por otra parte, David Stevens y sus colegas del Instituto R4D han presentado una "moneda local garantizada: Bono de Desarrollo Programa de Préstamos.” (http://www.resultsfordevelopment.org).

En los Estados Unidos y otros países desarrollados, el capital riesgo (VC) ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de las industrias de biotecnología. En la actualidad existe también un fondo con sede en Nueva York-el Acumen Fund, que tiene un enfoque de capital riesgo-como a la financiación de los retos mundiales de salud. Además, los fondos de capital de riesgo que invierten en tecnologías de la salud han surgido en los países emergentes por sí mismos. Estos incluyen Ventureast de Andhra Pradesh, Corporación de Desarrollo Industrial de Biotecnología Venture Fund (Hyderabad, India), Bioveda China Fund (Shanghai, China), y Bioventures (Ciudad del Cabo, Sudáfrica). Estos fondos han tenido que encontrar el equilibrio entre proporcionar beneficios sociales y asegurar la rentabilidad financiera de las inversiones, y existe la posibilidad de aprender de estas experiencias para promover la salud mundial.

Conclusiones
No hay una disyuntiva inevitable entre la salud mundial y la riqueza mundial. Ambos objetivos pueden alcanzarse en forma simultánea. Pero esto requerirá una acción concertada por parte de la comunidad sanitaria mundial, incluidos los gobiernos de los países con economías emergentes y los donantes internacionales, para optimizar el potencial de las empresas innovadoras de economías emergentes. La oportunidad para la acción no permanecerá abierta por mucho tiempo. La comunidad de salud global necesita adaptar mejor las estrategias existentes (CPP, AMC, las patentes mancomunadas y los vales de revisión prioritaria) para involucrar y apoyar a las empresas de economías emergentes. Mecanismos tales como la legislación de drogas huérfanas-como en las economías emergentes, el Fondo Mundial de la Salud y el Acelerador de nuevos fondos, podrían aumentar la creciente capacidad de estas empresas. Si lo hacen, la comunidad sanitaria mundial podrá aprovechar esta ventana de oportunidad y asegurar que la capacidad de innovación se desarrolle no sólo en los países industrializados sino también en las economías emergentes, de modo que las necesidades sanitarias de los pobres pueden ser tomadas más plenamente en cuenta.

modificado el 28 de noviembre de 2013