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ECONOMÍA y ACCESO

Precios

Cuando en la cura se gasta más que en la enfermedad
El Nuevo Diario, 24 de junio de 2014
http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/323121-cura-se-gasta-mas-que-enfermedad

Ejecutivos de compañías farmacéuticas, analistas de inversión, médicos y académicos acudieron en masa a Chicago entre el 30 de mayo y el 3 de junio para la mayor conferencia sobre cáncer del año. Los tratamientos para el cáncer representan más de 30% de la investigación en primera etapa de las empresas farmacéuticas y están siendo revolucionados.

Esto pudiera parecer una buena noticia. Para el doctor Steve Miller, sin embargo, la conferencia también fue alarmante. “Estamos muy preocupados por muchos de los diferentes productos que fueron presentados este fin de semana”, dice.

Su causa de preocupación es el precio. Miller es el director médico de Express Scripts, el mayor administrador de beneficios farmacológicos de EE UU, contratado por aseguradoras y empleadores para controlar los costos de medicamentos para los pacientes que cubren.

En EE UU, un medicamento para melanoma de Bristol-Myers Squibb cuesta casi US$120.000 durante el curso del tratamiento. No son solo los tratamientos contra el cáncer los que preocupan: Un medicamento de US$84.000 para la hepatitis C, vendido por Gilead, otra empresa estadounidense, ha causado indignación entre políticos y aseguradoras.

En contra
El 28 de mayo, el medicamento inspiró a una coalición que incluye a médicos y sindicalistas a lanzar una campaña contra los precios “insostenibles y abusivos”. Para las compañías farmacéuticas, esto despierta a un espectro horrible: EE UU podría, finalmente, empezar a actuar como el resto del mundo.

Los países europeos desde hace tiempo han escudriñado los precios de los medicamentos, una práctica que se ha intensificado últimamente. Alemania, por ejemplo, tiene una nueva manera de juzgar los costos y beneficios de las medicinas.

Los sistemas de salud nacionales usan su influencia para obtener grandes descuentos. Los precios de los medicamentos contra el cáncer son entre 20 y 40% más bajos en los países europeos que en EE UU, según IMS Health, una firma de datos y consultoría.

Los mercados emergentes ofrecen un respiro limitado. El gasto en medicamentos está aumentando ahí, pero muchos gobiernos se quejan de los precios de las compañías. India ha rechazado solicitudes de patentes de medicamentos o las ha debilitado para que empresas locales puedan producir copias más baratas.

Paraíso de precios
En comparación, EE UU ha sido un paraíso para el fabricante de medicamentos. No tiene un servicio de salud universal nacional. Para la mayoría de los estadounidenses que tienen seguro privado, las compañías farmacéuticas negocian separadamente con varios administradores de beneficios y aseguradoras.

El gobierno paga los medicamentos para los ancianos y los pobres, pero incluso la sugerencia de que pudiera considerar el costo de un tratamiento provoca histeria acerca de un racionamiento. Las reformas de salud del presidente Barack Obama, crearon un grupo para comparar los beneficios de los medicamentos, pero tiene explícitamente prohibido aplicar un estándar de efectividad de costo, como se hace en Gran Bretaña.

Dado todo esto, así como el tamaño de EE UU, poco sorprende que el país sea un imán para los fabricantes de medicamentos. Su gasto de US$328,000 millones en 2012 fue más de un tercio de las ventas de medicamentos mundiales y más del doble del gasto de Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido combinados, para una población de aproximadamente el mismo tamaño.

John Castellani de Phrma, un gigantesco cabildero farmacéutico, argumenta que los precios estadounidenses subsidian la innovación que beneficia a los pacientes en otras partes. En realidad, Gilead está negociando precios más bajos para su medicamento para la hepatitis C, Sovaldi, en países pobres. Al permitir esos precios, supone Gilead, obtendrá más altos en EE UU.

Nuevos, más caros
Compensación. Sin embargo, quienes pagan la factura están cada vez más inquietos. Aunque los medicamentos para algunas enfermedades están perdiendo sus patentes y por tanto volviéndose más baratos, los costosos nuevos tratamientos para otros incrementarán en gran medida la cantidad gastada en esas enfermedades.

Sovaldi es un “momento crítico”, dice Miller. Hasta la fecha, los medicamentos más extremadamente costosos han sido para grupos pequeños de pacientes, como aquellos con una rara enfermedad genética. En comparación, se estima que 3,2 millones de estadounidenses tienen hepatitis C. Si a cada uno se le diera Sovaldi a los precios actuales, el costo excedería los US$250.000 millones.

“Decir que Sovaldi tiene un valor bajo, no es muy preciso”, refunfuña Gregg Alton, ejecutivo de Gilead. Después de 12 semanas, señala, los pacientes están esencialmente curados. Evitarán el sufrimiento y los costos de la hepatitis C, como los trasplantes de hígado.

Efectividad baja costo
Brian Solow de Optum Rx, una administradora de beneficios propiedad de United Health, la mayor aseguradora de EE UU, responde que un nuevo medicamento para el alzheimer también transformaría el tratamiento; pero, como unos cinco millones de estadounidenses tienen la enfermedad, es dudoso que las aseguradoras pudieran permitirse un precio alto.

El alboroto en torno a Sovaldi sugiere que los medicamentos a partir de ahora enfrentarán un estándar más alto. Si las aseguradoras se muestran renuentes a pagar por medicamentos altamente efectivos, probablemente rechazarán los mediocres, como los fármacos para el cáncer que extienden la vida solo unas semanas.

Las administradoras de beneficios y las aseguradoras ya están probando nuevas formas de guiar a los estadounidenses hacia medicamentos más baratos. Express Scripts está alentando a médicos y pacientes, “cuando es clínicamente apropiado”, a esperar un año hasta que rivales de Sovaldi salgan al mercado.

United Health está pagando a algunos médicos un precio tope para el tratamiento del cáncer, para desalentarlos de prescribir medicamentos que aporten poco beneficio. Wellpoint, otra aseguradora, empezará en breve a pagar bonificaciones a los médicos que prescriban medicamentos para el cáncer recomendados por la aseguradora.

Urgen cambios
Esas acciones son menores comparadas con los controles de costos vistos en Europa. Sin embargo, el mercado de EE UU es tan vital para los fabricantes de medicamentos que incluso una insinuación de cambio provoca el pánico.

US$328.000 millones gastó EE UU en programas de medicamentos en 2012.
30% de las investigaciones farmacéuticas se dirigen a tratamientos de cáncer.

creado el 12 de Septiembre de 2017