Durante la última década, China ha implementado una serie de reformas regulatorias que han transformado su panorama farmacéutico (Fig. Suplementaria 1). Por ejemplo, la política de 2015 «Opiniones sobre la Reforma del Proceso de Revisión y Aprobación de Medicamentos y Dispositivos Médicos» inició la reforma del proceso de revisión y aprobación de medicamentos, reduciendo los retrasos y fomentando la innovación (Nat. Rev. Drug Discov. 17, 858–859; 2018), y la revisión de 2020 de las «Disposiciones para el Registro de Medicamentos» introdujo programas acelerados, como la revisión prioritaria, la aprobación condicional y las designaciones de terapias innovadoras (Nat. Rev. Drug Discov. 24, 492–493; 2025).
Estas reformas han transformado el ecosistema farmacéutico de China, mejorando la eficiencia de la I+D mediante ciclos de desarrollo más cortos, un mayor flujo de capital hacia la innovación biofarmacéutica y una creciente penetración de terapias desarrolladas a nivel nacional en el mercado global. Estos cambios sistémicos han transformado a China, que ha pasado de ser un fabricante de genéricos a convertirse en un centro emergente de innovación farmacéutica, donde sus resultados de investigación nacional reciben cada vez más reconocimiento internacional.
En este artículo, destacamos el crecimiento de la innovación farmacéutica en China durante la última década, así como los factores ambientales subyacentes, como la inversión y las tendencias estratégicas emergentes, incluyendo el surgimiento de la concesión de licencias de activos originarios de empresas chinas a empresas de otros países.