Un número cada vez mayor de grandes compañías farmacéuticas ubicadas en el hemisferio norte están abandonando el campo de la I+D para tratar enfermedades infecciosas para dedicarse a áreas más lucrativas, en particular el cáncer, la obesidad, la diabetes, las enfermedades autoinmunes y las enfermedades raras (pero muy rentables). Esta tendencia no es nueva —ha sido constante durante las últimas dos décadas—, pero se está acelerando.
El director de I+D de Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (Drugs for Neglected Diseases Initiative o DNDI). una organización de investigación sin ánimo de lucro que se creó hace 20 años en respuesta a la insuficiente inversión de la industria farmacéutica en el desarrollo de antiinfecciosos, escribió una nota en Statnews [1] en la que describe como los intereses de la industria han ido cambiando y lo que esto significa para el desarrollo de antiinfecciosos.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas se ven afectadas por enfermedades tropicales desatendidas cada año, por lo que necesitan mejores medicamentos y mayor innovación médica.
Según el autor [1], DNDI ha trabajado con socios públicos y privados, y las grandes empresas farmacéuticas han tenido un papel importante pues han compartido sus bibliotecas de compuestos y su experiencia. Por ejemplo, DNDI trabajó con Sanofi para producir un medicamento capaz de tratar la enfermedad del sueño, y con Medicines for Malaria Venture y Novartis desarrollaron el primer tratamiento contra la malaria para recién nacidos.
Sin embargo, el contexto está cambiando y esto puede afectar negativamente el desarrollo de terapias para enfermedades infecciosas. Entre los cambios que describe el articulo destacan los siguientes:
Lo que ya es una brecha de innovación podría convertirse en un abismo de innovación. El modelo de innovación para las enfermedades infecciosas desatendidas tiene que evolucionar. Ya están surgiendo nuevos actores. Ahora, los líderes académicos en el descubrimiento y desarrollo de fármacos destacan en áreas que antes estaban reservadas a las grandes compañías farmacéuticas. Algunos países (Brasil, India, China, Sudáfrica y Tailandia) están invirtiendo el I+D para enfermedades desatendidas que son endémicas, pero tardarán en poder abordar todas las enfermedades infecciosas desatendidas.
Se requieren políticas y financiamiento público par abordar el problema. Es crucial que el debate involucre a todas las partes interesadas: gobiernos, compañías farmacéuticas, universidades, financiadores y comunidades afectadas
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