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Salud de la Mujer y los Niños

Embarazo y medicamentos “modificadores de la enfermedad” para tratar la esclerosis múltiple: ¿cuáles son las consecuencias para el feto?

(Pregnancy and “disease-modifying” drugs for multiple sclerosis: what are the consequences for the unborn child?)
Prescrire International 2025; 34 (276): 297-302
Traducido por Salud y Fármacos, publicado en Boletín Fármacos: Prescripción, Farmacia y Utilización 2026; 29(2)

Tags: Embarazo y medicamentos, modificadores de la esclerosis múltiple, embarazo y esclerosis múltiple, alemtuzumab, biotina, natalizumab, teriflunomida, interferón beta, glatiramero, fumarato de dimetilo, moduladores de receptores de esfingosina 1-fosfato, fingolimod, anticuerpos monoclonales anti-CD20, rituximab, azatioprina, ácido micofenólico, metotrexato

  • La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central cuya evolución suele ser remitente y recurrente. Afecta más a las mujeres y se suele presentar entre los 20 y los 40 años.
  • En 2025, ¿qué se sabe sobre las consecuencias para el feto de la exposición de las embarazadas con esclerosis múltiple a los principales medicamentos modificadores de la enfermedad autorizados en Francia? Este artículo repasa los datos más importantes que hemos identificado en nuestra búsqueda bibliográfica.

La esclerosis múltiplees una enfermedad neurológica caracterizada por lesiones inflamatorias de la sustancia blanca en todo el sistema nervioso central. Estas lesiones provocan la destrucción de la vaina de mielina que envuelve los axones nerviosos (desmielinización), lo que distorsiona la transmisión de señales a través de los nervios afectados. Se desconoce su causa, pero es probable que sea inmunomediada.

La localización de las lesiones es muy variable, lo que explica la gran diversidad de manifestaciones clínicas. La esclerosis múltiple suele aparecer entre los 20 y los 40 años; afecta más a mujeres que a hombres. La forma más frecuente es la “remitente-recurrente”, caracterizada por brotes intercalados con periodos de remisión de duración variable, durante los cuales los síntomas se resuelven parcial o totalmente [1].

En general, la frecuencia de las recaídas disminuye gradualmente durante el embarazo, a partir del primer trimestre, probablemente debido a cambios inmunológicos. Posteriormente, a los tres a seis meses después del parto aumenta [2, 3].

Por lo general, se inicia un tratamiento “modificador de la enfermedad” prolongado con el objetivo de reducir la frecuencia de las recaídas y enlentecer el avance de la discapacidad. En 2025, a falta de una alternativa mejor, el fármaco modificador de la enfermedad de referencia para tratar la esclerosis múltiple remitente-recurrente es un interferón beta inyectable. Reduce el número de recaídas: en promedio, previene aproximadamente una recaída cada tres años de tratamiento [1].

Desde la década de 2010, se ha autorizado el uso de muchos fármacos para tratar este problema, y el tratamiento se inicia en una fase más temprana tras la aparición de la enfermedad [4].

Cuatro de los fármacos autorizados para la esclerosis múltiple son más peligrosos que beneficiosos, sea que la mujer esté embarazada o no, y figuran en la lista de medicamentos a evitar de Prescrire: alemtuzumab, biotina, natalizumab y teriflunomida [5, 6].

Otros medicamentos son genotóxicos, lo que plantea problemas específicos (vea “Esclerosis múltiple: cuidado con los medicamentos genotóxicos, tanto en mujeres como en hombres”).

En 2025, ¿qué se sabe sobre las consecuencias para el feto de la exposición de las embarazadas a los principales fármacos modificadores de la enfermedad que están autorizados en Francia?

Este artículo repasa los principales datos que hemos identificado en nuestra búsqueda bibliográfica (vea “Búsqueda bibliográfica y metodología”).

Entre 2010 y 2021, el número de mujeres expuestas a fármacos modificadores de la enfermedad aumentó más del triple en Francia. Un estudio publicado en 2024 utilizó el registro francés madre-hijo Épi-Mères, que contiene datos del seguro médico y de hospitalizaciones del Sistema Nacional Francés de Datos de Salud (SNDS) sobre más de 12 millones de embarazos [4].

Los autores identificaron los embarazos ocurridos entre 2010 y 2021, en mujeres con diagnóstico de esclerosis múltiple en sus registros de hospitalización o del seguro médico nacional, o que habían recibido al menos un reembolso por un medicamento autorizado como tratamiento modificador de la enfermedad. Se tomaron en cuenta los trimestres durante los cuales recibieron los tratamientos, en un periodo que abarcaba desde dos “trimestres” antes de la concepción hasta dos “trimestres” después del parto. Se consideró que los embarazos se expusieron a un fármaco si este se dispensó durante el embarazo o durante los 30 días previos a su inicio [4].

Durante el periodo de 11 años estudiado, los autores identificaron 20.567 embarazos en 13.747 mujeres con esclerosis múltiple. Aproximadamente la mitad de estas mujeres tuvo un solo embarazo, un tercio tuvo dos, y aproximadamente un sexto tuvo tres o más embarazos. La mediana de plazo transcurrido desde el diagnóstico de la enfermedad hasta el inicio del embarazo fue de cuatro años. La mitad de las mujeres tenían menos de 27 años [4].

Los fármacos estudiados fueron: interferón beta, glatiramero, natalizumab, fumarato de dimetilo, teriflunomida, moduladores de los receptores de la esfingosina 1-fosfato (incluyendo fingolimod), anticuerpos monoclonales anti-CD20 (incluyendo rituximab), y también azatioprina, ácido micofenólico, metotrexato y biotina [4].

Se consideró que 7.587 embarazos (37%) se expusieron a al menos uno de los fármacos estudiados.

Entre 2010 y 2021, el número anual de embarazadas expuestas a uno de los fármacos estudiados aumentó de 247 a 833 [4].

Principalmente interferón beta, glatiramero, natalizumab y fumarato de dimetilo. Los fármacos utilizados con mayor frecuencia durante el periodo de estudio fueron interferón beta, glatiramero, natalizumab y fumarato de dimetilo. El número de embarazos expuestos al interferón beta disminuyó durante este período, mientras que el número de embarazos expuestos a glatiramero, natalizumab o fumarato de dimetilo aumentó. Los embarazos se expusieron principalmente a un solo fármaco (96%), y sobre todo durante el primer trimestre (80%). Se dispensó ácido fólico a aproximadamente la mitad de las mujeres durante el periodo comprendido entre los dos meses previos a los tres meses posteriores al inicio del embarazo [4].

El tratamiento modificador de la enfermedad se suspendió durante el periodo de seis meses previo al embarazo o durante el embarazo en aproximadamente un 80% de las mujeres incluidas en este estudio. Alrededor de un 8% de las mujeres cambiaron de tratamiento durante el periodo de seis meses previo al embarazo o durante el embarazo. Los principales tratamientos que se interrumpieron fueron la azatioprina y el interferón beta; se suspendieron antes del inicio del embarazo en el 33% de los casos, o durante el primer trimestre del embarazo en el 60% de los casos.

Entre 2019 y 2021, se sustituyó un fármaco por otro en el 10% de los embarazos. Los principales fármacos sustituidos fueron fingolimod, teriflunomida, fumarato de dimetilo, natalizumab y anticuerpos monoclonales anti-CD20, generalmente antes del inicio del embarazo (77%) o durante el primer trimestre (18%). Estos fármacos se sustituyeron por acetato de glatiramero (38,3%), interferón beta (24,7%) o natalizumab (15,2%). El 79% de las mujeres reanudaron el tratamiento modificador de la enfermedad tras el parto, y la mayoría (alrededor de un 60%) utilizaron el mismo fármaco que antes del embarazo [4].

Interferón beta: sin señales de seguridad particulares a corto plazo y sin datos a largo plazo. El interferón beta es una citoquina, una proteína endógena con propiedades antivirales, antiproliferativas e inmunomoduladoras [7].

En el estudio francés, un total de 2.947 embarazos se expusieron al interferón beta [4]. El artículo publicado no especifica los desenlaces de estos embarazos.

En estudios con animales, el interferón beta no fue teratogénico. En varias especies animales se observó un efecto abortivo, pero con dosis muy elevadas (entre 100 y 300 veces superiores a las que se recomiendan generalmente para uso terapéutico) [8-12].

Un estudio de cohorte con aproximadamente 200 niños expuestos al interferón beta durante el primer trimestre del embarazo no descartó la posibilidad de que conlleve efectos nocivos [9, 10].

Un estudio publicado en 2021, basado en registros finlandeses y suecos, con un seguimiento de aproximadamente 20 años, comparó a 718 embarazadas con esclerosis múltiple tratadas con interferón beta (principalmente antes y durante el primer trimestre del embarazo) con 1.397 embarazadas con esclerosis múltiple que no tomaban fármacos modificadores de la enfermedad. Después de ajustar por las características maternas, como edad, duración del tratamiento con interferón beta y exposición a fármacos teratogénicos, el riesgo de malformaciones no pareció ser mayor en las mujeres que tomaban interferón beta que en los controles [13].

Los datos de los registros para monitorear a las embarazadas con esclerosis múltiple tratadas en otros países europeos, en Brasil y en EE UU, así como los datos de los servicios de información de teratógenos y los datos de farmacovigilancia de las empresas farmacéuticas que comercializan productos basados en interferón beta aportan evidencia de baja calidad, porque se recopilaron cuando el uso de interferón beta estaba contraindicado durante el embarazo, y el tratamiento probablemente se interrumpió al detectar o confirmar el embarazo. En consecuencia, es imposible saber con exactitud cuántas mujeres se expusieron a este fármaco a lo largo del primer trimestre, y la falta de una señal notable de malformaciones y aborto espontáneo no constituye una prueba firme de que no exista un riesgo [8-11, 14, 15].

En el segundo y tercer trimestre del embarazo, los efectos adversos del interferón beta, especialmente los trastornos neuropsiquiátricos, hematológicos, tiroideos y cardiovasculares, también pueden aparecer en el feto. En general, aparte de dos pequeños estudios de cohorte, la mayoría de los datos recopilados no han mostrado un riesgo significativo de bajo peso al nacer, baja talla al nacer o parto prematuro en niños expuestos a interferón beta en el útero [8, 10, 12].

Los datos sobre las consecuencias a largo plazo de dicha exposición son aún más limitados, y en 2025 siguen existiendo muchas incógnitas. Se han observado algunos casos de retraso del desarrollo motriz y neuropsiquiátrico [8-10, 14, 16].

Glatiramero: sin señales de seguridad particulares a corto plazo y sin datos a largo plazo. El glatiramero es una mezcla de polipéptidos de secuencia aleatoria, con cierto parecido estructural a los componentes de la mielina [17]. Se identificaron un total de 1.984 embarazos expuestos al glatiramero en Francia entre 2010 y 2021 [4]. El artículo publicado no especifica los desenlaces de estos embarazos.

No se detectaron efectos teratogénicos ni fetotóxicos en estudios con dos especies de animales expuestas al glatiramero, a una dosis equivalente a 36 veces la que se recomienda generalmente para uso terapéutico [12].

En 2018, la empresa farmacéutica Teva, que comercializa el producto Copaxone, a base de glatiramero, publicó datos limitados de un registro que contenía 5.042 embarazos expuestos al glatiramero hasta 2014 [18]. No se especificaron los trimestres durante los cuales se produjo la exposición al glatiramero, ni las interrupciones temporales del tratamiento durante el embarazo. Se notificaron 174 casos de malformaciones, una tasa que no pareció superar a la de la población general. Sin embargo, dado que se desconoce el número de mujeres expuestas durante el primer trimestre del embarazo, persiste la posibilidad de que conlleve un alto riesgo de malformaciones [18].

En conjunto, los datos recopilados en diferentes registros europeos y brasileños, en los que se monitoreó a aproximadamente 250 mujeres que recibieron glatiramero (pero que en su mayoría carecían de datos relativos al periodo de exposición), no descartan la posibilidad del riesgo de malformaciones, bajo peso al nacer, baja talla al nacer o parto prematuro [8, 9].

Se desconocen las consecuencias a largo plazo para los niños expuestos [8-10, 14].

Además, la madre corre el riesgo de sufrir los efectos adversos del glatiramero, especialmente reacciones anafilácticas, que a veces se producen años después de iniciar el tratamiento [19].

Fumarato de dimetilo y fumarato de diroximel: corto historial de uso. El fumarato de dimetilo y el fumarato de diroximel son ésteres del ácido fumárico. Tras la administración oral, ambos son hidrolizados rápidamente por las esterasas para resultar en el mismo metabolito activo, el fumarato de monometilo, que a su vez se metaboliza en ácido fumárico. El ácido fumárico y sus derivados tienen efectos antiinflamatorios y afectan a la inmunidad [20].

Se identificaron un total de 733 embarazos expuestos al fumarato de dimetilo en Francia entre 2010 y 2021. El fumarato de diroximel aún no se comercializaba en Francia durante ese período [4]. El artículo publicado no especifica los desenlaces de estos embarazos.

Según datos obtenidos en ratas hembra, el fumarato de dimetilo y el fumarato de diroximel alteran el desarrollo posnatal de las crías cuando se administran en dosis inferiores a las que se recomiendan generalmente para uso terapéutico [9]. A partir de datos limitados del registro de farmacovigilancia de Biogen —la empresa que comercializa Tecfidera (fumarato de dimetilo)— relativos a 379 embarazos expuestos durante el primer trimestre, no se puede descartar el riesgo de malformaciones poco frecuentes y graves [21].

En un estudio basado en un registro alemán de mujeres con esclerosis múltiple, publicado en 2024, 11 (2,8%) de las 395 embarazadas expuestas a fumarato de dimetilo (93% de las cuales interrumpieron el tratamiento durante el primer trimestre del embarazo) padecieron una infección grave, frente a 8 (1%) de las 837 embarazadas que no se expusieron al tratamiento modificador de la enfermedad (p=0,03) [14].

En 2025, aún no se habían esclarecido las consecuencias a largo plazo para los niños expuestos a estos fármacos en el útero. Cabe esperar que sus efectos inmunosupresores aumenten el riesgo de infecciones graves en la madre y el hijo [20].

Rituximab y otros anticuerpos monoclonales anti-CD20: inmunosupresión. El rituximab, el ocrelizumab y el ofatumumab son anticuerpos monoclonales inmunosupresores dirigidos contra el antígeno CD20 presente en la superficie de los linfocitos B que provocan la muerte de estas células, ya sean normales o malignas. El CD20 también se expresa en una pequeña fracción de células T activadas. Los anticuerpos monoclonales tienen la estructura de una inmunoglobulina y afectan al sistema inmunitario en distintos grados, dependiendo en particular de su tamaño (moléculas IgG completas frente a fragmentos Fab) y de la estructura de sus cadenas polipeptídicas (hasta qué punto se parecen a las inmunoglobulinas humanas) [22]. Las inmunoglobulinas atraviesan la placenta [11]. Se sabe poco de sus efectos sobre el feto [22].

Se identificaron un total de 74 embarazos expuestos a rituximab u ocrelizumab en Francia entre 2010 y 2021, incluyendo 57 durante el período de 2019 a 2021 [4]. El artículo publicado no especifica los desenlaces de estos embarazos.

No se detectaron efectos teratogénicos en hembras de mono expuestas a rituximab, ocrelizumab u ofatumumab [8-10, 23]. Los datos de unas pocas docenas de embarazadas expuestas al rituximab durante el primer trimestre no revelaron señales de seguridad, pero no bastan para descartar un riesgo de malformaciones graves, aunque poco frecuentes [8-10, 23]. Los datos de aproximadamente 500 mujeres expuestas al ocrelizumab en el primer trimestre no revelaron señales de seguridad ni descartaron el riesgo de malformaciones graves, pero poco frecuentes [24].

Los efectos adversos de los anticuerpos anti-CD20 pueden afectar al feto y al recién nacido, en particular la inmunosupresión provocada por la linfocitopenia B, que persiste después del nacimiento [23]. En un estudio basado en un registro alemán de mujeres con esclerosis múltiple, publicado en 2024, una mayor proporción de los 158 niños nacidos de mujeres expuestas a un anticuerpo anti-CD20 durante el embarazo tenían una baja talla al nacer que entre los 802 niños nacidos vivos que no se expusieron a un fármaco para la esclerosis múltiple (p=0,04). En las madres tratadas también se inició el tratamiento antibiótico con mayor frecuencia durante el embarazo, probablemente debido a infecciones inducidas por la inmunosupresión (p<0,001) [14].

En lactantes expuestos a rituximab en el útero se ha observado linfocitopenia B hasta seis meses después del nacimiento. El efecto inmunosupresor persiste durante unos dos años tras la última exposición. También se han observado casos de linfocitopenia B con el ocrelizumab [25]. El monitoreo de los recuentos de linfocitos en sangre después del nacimiento está justificado en niños expuestos en el útero [8-10, 22, 23]. Las vacunaciones basadas en patógenos vivos atenuados se deben posponer hasta que se hayan normalizado los recuentos de linfocitos en sangre [22].

El ocrelizumab y el ofatumumab tienen un historial de uso demasiado corto para determinar sus efectos durante el embarazo. Dado que su mecanismo de acción es similar al del rituximab, se recomienda ejercer la misma prudencia, sobre todo teniendo en cuenta su larga semivida en el organismo materno [22]. Cabe esperar que sus efectos inmunosupresores aumenten el riesgo de infecciones graves en la madre y el niño.

Fingolimod, ozanimod, ponesimod, siponimod: teratogénicos y embriotóxicos. Los moduladores de los receptores de la esfingosina 1-fosfato, como el fingolimod, el ozanimod, el ponesimod y el siponimod, son inmunosupresores, todos son teratogénicos en varias especies animales, y son fetotóxicos. Conllevan un riesgo de muerte embrionaria. El receptor de la esfingosina 1-fosfato desempeña un papel en la angiogénesis durante la formación del embrión [8-11, 24].

Los efectos observados con el ozanimod fueron malformaciones de los vasos sanguíneos, ectopia testicular, anomalías esqueléticas y retraso de la osificación; los efectos observados con el fingolimod, el ponesimod y el siponimod fueron malformaciones esqueléticas, anomalías viscerales y defectos del sistema cardiovascular [11, 12].

Se observaron anomalías conductuales en animales expuestos en el útero al ozanimod en dosis que no eran tóxicas para la madre [12].

Se identificaron 425 embarazos expuestos al fingolimod en Francia entre 2010 y 2021. El fingolimod se continuó en 169 embarazos, sin interrupciones ni cambios de tratamiento. El artículo publicado no especifica los desenlaces de estos embarazos expuestos [4]. Cuando se hizo el estudio, el ozanimod, el ponesimod y el siponimod todavía no estaban comercializados.

El fingolimod conlleva un riesgo de defectos cardíacos congénitos (defectos del tabique auricular y ventricular, tetralogía de Fallot); se han notificado anomalías renales y musculoesqueléticas en niños expuestos en el útero. Además, el riesgo de malformaciones duplica el que se observó en la población general [11,26]. En un estudio basado en un registro alemán de mujeres con esclerosis múltiple, publicado en 2024, el riesgo de bajo peso al nacer y baja talla al nacer fue mayor en los hijos de las 147 mujeres expuestas a un modulador de los receptores de la esfingosina 1-fosfato que en los 802 niños no expuestos [14].

Aún no se han esclarecido las consecuencias a largo plazo para los niños expuestos a estos fármacos en el útero. Cabe esperar que sus efectos inmunosupresores aumenten el riesgo de infecciones graves en la madre y el niño [11, 27].

En la práctica, los datos sobre la exposición a tratamientos modificadores de la enfermedad para la esclerosis múltiple durante el embarazo son limitados, y persiste una gran incertidumbre sobre las consecuencias, incluidas las consecuencias a largo plazo, para los niños expuestos en el útero. Algunos principios activos son más peligrosos que beneficiosos, ya sea que la mujer esté embarazada o no, y otros son genotóxicos.

Cuando una mujer con esclerosis múltiple está planeando un embarazo o se encuentra en una etapa inicial del embarazo, puede ser beneficioso hablar con ella sobre la continuación o no el tratamiento, dependiendo de la gravedad de la enfermedad y del riesgo de recaídas, tomando en cuenta el hecho de que la enfermedad mejora espontáneamente durante el embarazo.

Revisión producida colectivamente por el Equipo Editorial de Prescrire: sin conflictos de interés
Revisión de la literatura y metodología
Nuestra búsqueda se basó en el escrutinio prospectivo continuo de la literatura en la biblioteca de Prescrire; en la consulta sistemática de los recursos Briggs Drugs in Pregnancy and Lactation 12th ed., Martindale The Complete Drug Reference y UpToDate; en las búsquedas en las bases de datos Reprotox, Shepard’s Catalog of Teratogenic Agents y Teris; y en la consulta de los sitios en línea de las organizaciones Agilio, AHRQ, ANSM, BMJ Best Practice, Cngof, CRAT, EMA, FDA, HAS, NICE y RCOG, hasta el 5 de mayo de 2025. También investigamos en las siguientes bases de datos hasta el 6 de mayo de 2025: Embase (1996-semana 18 de 2025), Medline (1946-semana 4 de abril de 2025) y la Biblioteca Cochrane (CDSR 2025 Número 3). Recopilamos los datos obtenidos de estas fuentes para estimar, en particular, cuántas embarazadas en los estudios identificados se expusieron a cada fármaco en cada trimestre del embarazo, y después se les dio seguimiento. Esta revisión se preparó utilizando la metodología habitual de Prescrire, que incluye la verificación de las fuentes y de su análisis, la revisión externa y múltiples controles de calidad.

Referencias

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  2. Chofflon M et al. “Sclérose en plaques et grossesse” Rev Med Suisse 2009; 5 (201): 936-940.
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  5. Prescrire Editorial Staff “Towards better patient care: drugs to avoid in 2025” Prescrire Int 2025; 34 (267): 52-55 (full version: 11 pages), available for download at english.prescrire.org.
  6. Prescrire Rédaction “Médicaments plus dangereux qu’utiles dans la sclérose en plaques: des risques supplémentaires en cas de grossesse” Rev Prescrire 2025; 45 (502): 592-593.
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creado el 18 de Mayo de 2026