El envejecimiento poblacional, la alta carga de enfermedades crónicas y un modelo asistencial fragmentado favorecen el uso creciente y, con frecuencia, inadecuado de medicamentos, convirtiendo a la polifarmacia en un problema relevante de salud pública.
Según el Ministerio de Sanidad de España, cerca del 30% de las personas mayores de 65 años consume más de cinco fármacos de forma habitual. La proporción asciende al 44,7% entre las personas de 85 a 94 años y, dado que muchos de estos pacientes reciben tratamientos que no aportan beneficios clínicos claros, el número de medicamentos que consumen se superpone a la prescripción inapropiada en adultos mayores.
La polifarmacia inadecuada surge por múltiples factores, entre los que destacan:
Nicolás Velilla, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, describe este escenario como una “tormenta perfecta”, en la que cada especialista aborda una enfermedad sin integrar una visión global del paciente. Esta dinámica genera prescripciones de tratamientos que se perpetúan sin que nadie haga una reevaluación.
Las prescripciones de fármacos como los protectores gástricos o los ansiolíticos se renuevan durante años sin verificar si están justificadas Al mismo tiempo, algunos pacientes no reciben terapias de las que se podrían beneficiar, lo que evidencia un desequilibrio terapéutico.
Las consecuencias clínicas resultan significativas. La combinación de múltiples fármacos incrementa el riesgo de caídas, hemorragias y delirium, especialmente en pacientes frágiles. El Ministerio de Sanidad asocia la polimedicación inadecuada con un aumento de los ingresos hospitalarios por eventos adversos (91%), en el deterioro funcional (60%) y en las reacciones adversas (26%).
La estrategia más efectiva consiste en la “desprescripción” basada en el criterio clínico. Los equipos sanitarios deben revisar de forma periódica los tratamientos, especialmente en pacientes mayores de 75 u 80 años, y valorar si las intervenciones preventivas generan beneficios reales a corto plazo. Un control excesivo de variables como la glucemia o la presión arterial en pacientes muy frágiles puede provocar efectos adversos como hipoglucemias o caídas.
Este contexto exige un cambio de enfoque. Velilla propone adoptar la Valoración Geriátrica Integral como eje del manejo clínico. Este modelo prioriza la calidad de vida y la autonomía del paciente y supera la lógica de la atención fragmentada por órganos.
La Atención Primaria debe asumir un rol que integre las decisiones terapéuticas y ajuste los tratamientos a las condiciones reales de cada persona. Este cambio no solo mejoraría los resultados clínicos, sino que también podría generar ahorros significativos para el sistema sanitario.
Fuente Original:
Recio, P. Reclaman una valoración geriátrica integral para evitar la polimedicación de mayores sin necesidad. Navarrabiomed, 24 de marzo de 2026 https://www.65ymas.com/salud/reclaman-valoracion-geriatrica-integral-evitar-polimedicacion-mayores-sin-necesidad_80485_102.html