La industria farmacéutica, considerada desde hace mucho tiempo uno de los grupos de presión más poderosos de Washington, está gastando más que nunca para influir en las decisiones que se toman en la capital de la nación. La Asociación de Investigación y Fabricantes Farmacéuticos de Estados Unidos (Pharmaceutical Research and Manufactures of America o PhRMA), que representa a los fabricantes de medicamentos de marca, gastó casi US$38 millones en cabildeo el año pasado; esta cifra representa un aumento del 22% con respecto a 2024 y constituye el total anual más alto jamás registrado [1].
Nueve de los 13 fabricantes de medicamentos con sede en EE UU que figuran en la lista Fortune 500, incluyendo a Bristol-Myers Squibb, Eli Lilly, Johnson & Johnson, Merck & Co. y Zoetis, reportaron los niveles de gasto más elevados en al menos una década. Bristol-Myers Squibb registró el mayor incremento en su gasto anual, invirtiendo US$10 millones este año, lo que supone un aumento del 91% en comparación con 2024.
El panorama general: Esta inversión récord en actividades de cabildeo refleja la magnitud de las disrupciones que se están produciendo bajo la actual administración. Trump ha trastocado los mecanismos tradicionales de influencia, exigiendo que los fabricantes de medicamentos negocien acuerdos directamente con la Casa Blanca para reducir los precios a cambio de exenciones arancelarias. Hasta la fecha, 16 fabricantes de medicamentos han negociado este tipo de acuerdos. El Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha reformado radicalmente la política nacional de vacunación, eliminando ciertas inyecciones del calendario de vacunación infantil y diluyendo las recomendaciones para la vacuna contra la covid-19.
Las firmas destacadas: Los fabricantes de medicamentos han optado por favorecer a firmas de cabildeo de carácter boutique, dotadas de habilidades y contactos únicos; entre las más destacadas se encuentran Tarplin, Downs & Young y Todd Strategy Group. Tarplin, Downs & Young fue cofundada por Linda Tarplin, exfuncionaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) durante la presidencia de George H. W. Bush, así como por Raissa Downs y Jennifer Young, ambas exfuncionarias del HHS bajo la presidencia de George W. Bush. Por su parte, Dan Todd, exasesor jurídico principal en materia de salud para el bloque republicano en el Comité de Finanzas del Senado dirige Todd Strategy Group.
Esta preferencia ha convertido a estas pequeñas firmas en objetivos codiciados por los compradores. En septiembre, FGS Global adquirió Tarplin, Downs & Young; y el verano pasado, Monument Advocacy adquirió Horizon Government Affairs, una firma boutique especializada en el sector salud y dirigida por Joel White, quien anteriormente trabajó en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes.
Amanda nos informa de una excepción: No todos los actores del sector están incrementando sus gastos. La Biotechnology Innovation Organization (BIO), que representa a los fabricantes de medicamentos, gastó US$5,6 millones en K Street el año pasado; se trata de la cifra más baja en casi dos décadas y forma parte de un declive plurianual en el gasto del grupo en cabildeo, el cual ha experimentado múltiples reestructuraciones en los últimos años.
Referencias