La FDA aprobó la difenhidramina, un antihistamínico de primera generación, en 1946 para el tratamiento de las alergias y en 1982 se autorizó su venta sin receta. Desde entonces, millones de pacientes con alergias se han beneficiado de su eficacia terapéutica. Sin embargo, los beneficios de la difenhidramina se ven contrarrestados por importantes reacciones adversas neurológicas y anticolinérgicas.
Los antihistamínicos de segunda generación de venta libre son igualmente eficaces para las alergias, minimizando al mismo tiempo los efectos adversos asociados a la difenhidramina. Por lo tanto, creemos que la difenhidramina oral debería retirarse de las formulaciones para la alergia de venta libre.
Nota de Salud y Fármacos: Los antihistamínicos de primera generación como la difenhidramina bloquean los receptores H1 en el cerebro, lo que puede inducir sedación y deterioro cognitivo, especialmente en términos de memoria y atención. Estos efectos son más notables en personas mayores [1].
Referencia