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Entrevistas

Una entrevista con… Vas Narasimhan
Nature Reviews Drug Discovery 2016;15:10–11 DOI:doi:10.1038/nrd.2015.33
http://te7fv6dm8k.search.serialssolutions.com/?sid=sersolReport&genre=journal&SS_source=42&title=Nature+reviews.+Drug+discovery&issn=1474-1776&paramDict=en-US
Traducido por Salud y Fármacos

Novartis, en cualquier momento, tiene alrededor de 500 ensayos clínicos en curso, es un gasto enorme. Desde que tomó el cargo de director internacional de desarrollo de Novartis en 2014, Vas Narasimhan ha estado trabajando para aumentar la eficiencia y reducir el costo de estos ensayos. Le explicó a Asher Mullard sus planes para reformar la ejecución operativa del desarrollo de fármacos e integrar las tecnologías digitales en los ensayos de Novartis.

P ¿Cuáles son sus planes para el desarrollo de Novartis?

R. Cuando entré vi una organización que había tenido éxito y que tenía muy buen personal, pero que necesitaba ser re-imaginada para llegar al siguiente nivel de desarrollo de fármacos. He tratado de enfocar la organización en torno a dos grandes temas: ¿cómo podemos ofrecer nuevos medicamentos? y ¿cómo podemos repensar la ciencia de las operaciones y la forma en que realmente se desarrollan los fármacos y ejecutan los ensayos?

Por el lado de la medicina, nos fijamos en los medicamentos que estaban en la parte intermedia de su proceso de desarrollo y nos preguntamos cuales de estos proyectos podrían tener un mayor impacto en la atención de salud y proporcionar las mayores mejoras en comparación con el estándar atención? Quitamos importancia a unos 20 proyectos diferentes – de antivirales para la hepatitis, diabetes y enfermedades metabólicas – para concentrar nuestros recursos e invertir en áreas donde podemos hacer apuestas audaces. La neurociencia es una gran área donde podemos invertir, y durante el verano llegamos a tres acuerdos diferentes para construir nuestro portafolio en neurociencia. También estamos considerando medicinas regenerativas y para enfermedades hepáticas, donde creemos que podemos tener un mayor impacto.

También estoy muy entusiasmado con la ciencia operacional. Mucho de nuestro trabajo se reduce a si podemos ejecutar los ensayos clínicos de una manera rápida y eficiente. Personalmente, creo que nuestra industria no ha invertido lo suficiente en dilucidar cómo podemos transformar y repensar nuestra forma de actuar. Hemos analizado un gran volumen de datos sobre nuestro rendimiento histórico de los últimos 10 años para detectar los factores que tienen mayor impacto en los costes y la productividad en los ensayos clínicos. Hemos sacado algunas ideas interesantes sobre cómo seleccionamos los lugares (sites) en donde hacemos nuestros ensayos clínicos, la forma en que estructuramos los equipos y cómo diseñamos los protocolos para acelerar y mejorar la eficiencia de nuestros ensayos. Por ejemplo, hemos encontrado que si diseñamos los estudios teniendo en mente como se van a ejecutar, aunque sólo pensemos en los criterios de inclusión-exclusión para obtener la población diana de pacientes adecuada, podemos influir dramáticamente en la eficiencia y eficacia de su ejecución.

También quiero construir bases de datos que nos permitan ir evaluando sobre la marcha cómo se está ejecutando el ensayo, de forma que se puedan ir haciendo los cambios necesarios en los lugares donde se ejecuta el ensayo. Hacemos diseños adaptativos a gran escala: la pregunta aquí es cómo podemos, a un nivel más micro, adaptarlo para alcanzar los objetivos de reclutamiento. Usted se sorprendería del número de centros de investigación que no funcionan bien y no inscriben a ningún paciente.

Otra área que me gustaría destacar es lo mucho que podemos aprender sobre la calidad de los ensayos, de forma continua, haciendo un seguimiento muy cuidadoso y tratando de crear algoritmos predictivos que incluyan el conjunto de factores que intervienen en un ensayo y nos pueden alertar de la necesidad de hacer modificaciones para mejorar su calidad. Hemos identificado cerca de 50 factores que pueden afectar la calidad del lugar en donde se ejecutan ensayos, y son cosas muy claras, tales como la velocidad de la entrada de datos. La magia está en tratar de integrar todos estos factores y desarrollar algoritmos que puedan predecir cuáles de nuestros sitios podrían tener problemas de calidad.

El desarrollo de fármacos es fundamentalmente una actividad que tienen que ser impulsada por personas, y también creo que tenemos que invertir mucho más en desarrollar los recursos humanos y mejorar el liderazgo. Necesitamos líderes que no sólo sean grandes científicos, pero que también sepan liderar al personal.

P. Antes de este trabajo Ud. pasó la mayor parte de su carrera en Novartis trabajando en vacunas. ¿Cómo ha influido esta experiencia en su visión del desarrollo farmacéutico?

R. El desarrollo de vacunas es un mundo muy diferente, tiene una orientación de salud pública, y está lleno de intensas interacciones con una amplia gama de personas y grupos interesados. Cuando pienso en cómo me ayudará en mi nuevo trabajo, se me ocurren un par de cosas.

En primer lugar, he adquirido un fuerte sentido de cómo las personas evalúan lo que es importante para la sociedad. Los análisis de costo-efectividad han sido la norma en el campo de las vacunas durante décadas, y son el enfoque principal que se utiliza para decidir si las vacunas se aplican ampliamente a cohortes de niños y adultos. Vengo con un fuerte sentido de cómo los que pagan por las vacunas y los sistemas de salud calculan un medicamento aporta valor añadido al sistema de salud.

En segundo lugar, he aprendido mucho sobre la relación riesgo-beneficio. En las vacunas, especialmente cuando se trabaja en el desarrollo de vacunas para niños, hay un umbral muy alto de seguridad. Los reguladores tienen tolerancia casi cero sobre el riesgo de las vacunas, y hay que generar beneficios significativos para vacunar a las personas que están sanas. En el caso de los medicamentos la ecuación riesgo-beneficio es muy diferente. Creo que mi experiencia con los productos que están en un extremo me ayudará a entender cómo encontrar el equilibrio para nuestros productos en fase de desarrollo.

En tercer lugar, una gran cantidad de la ciencia operacional se deriva de que en los ensayos clínicos de vacunas se inscriben muy rápidamente decenas de miles de personas sanas, a veces en cuestión de semanas o meses. Para ello, usted tiene que ser excelente en la ejecución operativa. Creo que si puedo traer eso a otras áreas de desarrollo de productos farmacéuticos, los rendimientos serán significativos.

P ¿Qué desafíos ha enfrentado al pasar de vacunas a productos farmacéuticos?

R. He tenido que subir una empinada ruta de aprendizaje para entender la diversidad de los diferentes criterios de valoración (end-points). En las vacunas es relativamente sencillo: es o un criterio de valoración claro, como la aparición de la enfermedad, o la respuesta inmunitaria. Aquí tenemos una gran diversidad de criterios de valoración. Pero, dicho esto, los principios de farmacología clínica en el desarrollo de fármacos son generalmente similares en todos los grupos de enfermedades. También he aprendido que depender de un gran equipo, y en Novartis, trabajamos duro para construir y desarrollar los mejores científicos que podemos, para poder confiar en ellos y conocer todos los detalles.

P. En 2014 Novartis vendió la mayoría de sus vacunas a GlaxoSmithKline. ¿Su cambio a este rol en el desarrollo significa que Novartis podría estar interesado en volver a desarrollar vacunas?

R. Estos eventos no tienen ninguna relación. Nuestro objetivo es el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos. Mi cambio de debe a que buscaban a alguien que pudiera dirigir una organización y actualizar la forma de desarrollar medicamentos.

P. Usted ha liderado el uso de las tecnologías digitales para mejorar los ensayos clínicos. ¿Cómo cree Ud. que esto está funcionando?

R. Eventualmente, las tecnologías digitales transformarán la forma en que desarrollamos los fármacos. Es realmente una cuestión de cuál es la primera empresa que lo consigue. En cuanto al desarrollo, veo tres formas en que esto va a transformar nuestra forma de actuar.

La primera se limita a la búsqueda de pacientes. Sabemos que la mayoría de la gente no sabe de investigación clínica, y pocos participan en estudios clínicos. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a involucrar a pacientes.

Un segundo elemento es sobre los criterios de valoración. Muchos de los criterios de valoración que tenemos en desarrollo se basan en el juicio del médico, no son cuantificables con exactitud o dependen de los diarios de los pacientes o son reportados por los pacientes sin estar fuertemente estandarizados. Nosotros y otros estamos haciendo un gran esfuerzo en buscar tecnologías digitales, ya sean relojes o sensores, para ver cómo podemos cuantificar los criterios de valoración para que los reguladores tengan más seguridad en el impacto que nuestros medicamentos están teniendo en la enfermedad. Lo estamos ensayando en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), donde hemos puesto sensores en los inhaladores, y en condiciones como la insuficiencia cardíaca, donde estamos trabajando con sensores que registran el movimiento. Yo diría que estamos todavía en la fase exploratoria con esto. El verdadero desafío ahora será convencer a los reguladores de que son criterios de valoración validados, que pueden suplantar a los existentes. Yo esperaría verlo en los próximos 1-2 años.

En tercer lugar, en cuanto a la operacionalización, no hay duda de que nuestros procesos de recolección y procesamiento de datos llevan 20 años de retraso. Si se piensa en la cantidad de papel que fluye entre los lugares (sites) de los ensayos clínicos, y se multiplica por los miles de estudios que se están haciendo las empresas, la oportunidad de utilizar las tecnologías digitales es enorme. Nos hemos comprometido a invertir mucho más en sistemas básicos que nos permitan recoger y analizar datos de manera eficiente, y en última instancia compartir estos datos a los reguladores.

creado el 1 de Junio de 2016