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ENSAYOS CLÍNICOS

Breves

El Parlamento Europeo aprueba la ley de transparencia de los ensayos clínicos
Salud y Fármacos

Las compañías farmacéuticas y los investigadores académicos tendrán que publicar los resultados de todos los ensayos clínicos europeos en una base de datos accesible al público, y tendrán 12 meses de tiempo para hacerlo desde la conclusión del ensayo clínico. El proyecto fue aprobado el 2 de abril con 594 votos a favor, 17 en contra y 13 abstenciones; y la ley entrará en vigor a mediados del 2016 (http://www.europarl.europa.eu/news/en/news-room/content/20140331IPR41186/html/Clinical-trials-clearer-rules-better-protection-for-patients)

Se estima que los resultados de la mitad de los ensayos clínicos nunca llegan a publicarse. Académicos, médicos y organizaciones como Cochrane Collaboration han luchado durante años para que los resultados de los ensayos clínicos sean accesibles al público. Según estos grupos, no se puede tener una visión clara de la efectividad y seguridad de los medicamentos cuando solo se tiene acceso a parte de los resultados de los ensayos clínicos. El autor del proyecto de ley que se acaba de aprobar, Glenis Willmott, dijo que el hecho de que los ensayos clínicos tengan que repetirse innecesariamente es “malo para la ciencia e impide que el público pueda confiar en la investigación médica” [1]. En realidad, esta falta de transparencia y la publicación selectiva de los resultados de los ensayos representa un derroche de recursos y un riesgo para los pacientes que consumen los medicamentos [1, 2]. Cada año, los medicamentos causan la muerte o efectos adversos graves a millones de personas [2].

Un estudio demostró que los ensayos clínicos con resultados positivos que se entregaron a la FDA para la aprobación de antidepresivos, tenían doce veces más probabilidades publicarse con datos parecidos al análisis realizado la FDA que los ensayos clínicos con resultados negativos. Y muchos de los informes que se publican no dan a conocer toda la información [2].

El año pasado, la agencia independiente alemana que es responsable de estudiar la calidad y eficiencia de los tratamientos médicos, Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG), comparó lo que decían las publicaciones de 101 ensayos clínicos de tratamientos para enfermedades crónicas con lo que decían los documentos que se entregan a las agencias reguladoras (CSRs). Estos CSRs contienen todos los datos de los ensayos clínicos, y pueden constar de cientos o miles de páginas. Este estudio documentó que los artículos informan sobre menos del 25% de los resultados que se evalúan en el ensayo clínico y que el 70% omitieron información sobre las muertes [2].

Las agencias reguladoras han sido cómplices del secretismo, pero la EMA empezó a cambiar en el 2010, cuando el Ombudsman de Europa declaró culpable a la agencia por no compartir con el grupo Cochrane de los países nórdicos los CSRs de los medicamentos contra la obesidad. El Ombudsman dijo que el acceso público a la información permite que los ciudadanos monitoreen como las instituciones públicas cumplen con las tareas que se le han encomendado, y clarificó que la EMA no solo debía entregar la información que le había sido solicitada, sino que debería tomar la iniciativa en publicar ese tipo de datos [2].

Desde entonces, generalmente en respuesta a solicitudes de diferentes grupos, EMA ha publicado millones de páginas, incluyendo CSRs y datos anónimos de pacientes individuales [2]. Sin embargo, sus acciones no han sido bien recibidas por todos; AbbVie Inc y InterMune interpusieron un juicio legal por considerar que la EMA iba a exponer sus “secretos comerciales”, lo que podría beneficiar a sus competidores [1]. El juicio de AbbVie hace referencia a su medicamento para la artritis reumatoide, adalimumab (Humira), y el de InterMune a pirfenidone (Esbriet), que se utiliza en el tratamiento de la fibrosis pulmonar idiopática. Adalimumab fue el medicamento de más grandes ventas en el 2012, con US$9.300 millones en ventas, aunque Prescrire considera que aporta poco a los tratamientos existentes. La pirfenidona ha sido aprobada en Europa y Canadá pero no en EE UU porque la FDA determinó que no presenta ventajas sobre el placebo. Más de 6.000 profesionales han solicitado a estos laboratorios que retiren el juicio, que se espera que termine en el 2015, pues argumentan que los peligros de los medicamentos no son secretos comerciales y el secretismo de las compañías permite que estas maximicen sus beneficios al disimular/ocultar los efectos adversos de sus productos [2].

El escándalo del Tamiflu [3] del 2009 y los resultados de los juicios legales en EE UU han obligado a la industria farmacéutica a ser un poco más abierta. Sin embargo, hay compañías que temen que la publicación de los informes de los ensayos clínicos (clinical study reports o CSRs), tal como dice la nueva ley, comprometa la confidencialidad de los pacientes y exponga sus secretos de propiedad intelectual [1].

Los que realizan investigación con muestras inferiores a 100 pacientes, generalmente los que buscan tratamientos para enfermedades raras, temen no poder garantizar la confidencialidad de los participantes en el ensayo. Otros dicen que los CSRs se escriben para conseguir los permisos de comercialización y piensan que alguien podría robarlos y presentarlos como propios a agencias reguladoras de otros países violando sus derechos de propiedad intelectual [1].

Johnson & Johnson ha puesto toda la información sobre sus ensayos clínicos a disposición de la Universidad de Yale, para que ellos decidan la información que debe ponerse a disposición del público; y GSK está publicando sus CSRs en su página web. Roche también ha cambiado su política y desde hace un año permite que los investigadores accedan a los CSRs [1].

La industria espera que esta mayor transparencia aumente la confianza de la población en la industria y se traduzca en una mayor participación de pacientes en los ensayos clínicos. Algunos lamentan que la ley no se pueda aplicar retrospectivamente, pues no mejora el acceso a la información sobre los medicamentos que ya están en el mercado.

Trayectoria y otros aspectos de la nueva ley
Esta nueva ley europea reemplaza a 2001/20/EC, para ser aprobada sufrió varias enmiendas y su versión final representa una mejora significativa del primer borrador, sobre todo en lo que respecta a la transparencia [4]. A continuación resumimos la información que un grupo de organismos observadores escribió en un comunicado al respecto [5].

La nueva regulación permitirá:

  1. Que el patrocinador de los ensayos clínicos presente un solo dossier que a través de un portal de Internet (EU portal) será accesible a todos los países miembros donde el patrocinador quiera realizar el ensayo. La evaluación científica del protocolo se hará conjuntamente por todos los países involucrados, y será dirigida por uno de los países miembros. Esto facilitará la realización de los estudios multicentricos.
  2. Distinguir entre los ensayos clínicos que representan mayor riesgo para los participantes. Excluye a los ensayos clínicos que no incluyen una intervención, y crea una categoría para los ensayos clínicos que incluyen una intervención de poco riesgo “low intervention clinical trials.”
  3. Establecer mayor transparencia en la información sobre ensayos clínicos y sus resultados.

El Comité de Ambiente y Salud Pública (ENVI) del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo han mantenido la protección de los participantes en los ensayos clínicos al restaurar el papel de los Comités de Ética, y al clarificar que hay que respetar la opinión de los comités de ética (el comité de ética de cualquiera de los estados miembros puede rechazar la realización de un ensayo clínico si uno de sus comités de ética manifiesta objeciones al protocolo). Sin embargo también han aceptado otras enmiendas que erosionan esas protecciones:

– Han aceptado el término de aprobación tácita, para asegurar que se cumple con los tiempos establecidos para la realización del ensayo;
– Eliminaron la propuesta de la Comisión que abría la posibilidad de que cada estado miembro estableciera un mecanismo de indemnización; y
– Acordaron que los ensayos clínicos con productos comercializados pero que buscan su aprobación para indicaciones no aprobadas se clasifiquen como “low intervention trials” cuando la literatura científica existente muestre que su utilización fuera de etiqueta es segura y eficaz.

Desafortunadamente la ENVI y el Consejo también se han equivocado al no exigir que:

– Sean los investigadores – y no los patrocinadores de los estudios- los que informen sobre los efectos adversos graves, tanto si son esperados como si no, a las autoridades; lo que facilita que los patrocinadores puedan seguir ocultando información sobre los efectos adversos; y
– Los ensayos clínicos comparados utilicen el tratamiento estándar como grupo control para poder medir si el producto nuevo ofrece ventajas.

En referencia a la transparencia de la información, la Comisión Europea había propuesto que solo se publicara un resumen de los resultados de los ensayos clínicos en un periodo de un año desde la conclusión del ensayo clínico, es decir lo que dice la regulación en EE UU. Pero además de eso la ENVI y el Consejo adoptaron otras medidas importantes:

– Los CSRs tendrán que hacerse públicos en el periodo de 30 días a partir de recibir la autorización para comercializar un producto o de que el patrocinador retire la solicitud de comercialización; y de no cumplir con este requisito los países podrán aplicar medidas disuasorias. Sin embargo, esta nueva ley tiene, según Health Action International Europa, varias limitantes, por ejemplo la nueva directriz solo obliga a que se publique la información de los ensayos clínicos que forman parte de las solicitudes de comercialización y permite que solo se publique un resumen de los ensayos clínicos que se incluyan en dichas solicitudes; es decir no obliga a publicar los resultados de todos los ensayos clínicos. Otra limitante, es que esta directriz no garantiza el acceso a los datos originales (raw data);
– Las razones para parar temporalmente o definitivamente la realización de un ensayo clínico y los documentos regulatorios sobre la aprobación de la comercialización no podrán considerarse secretos comerciales; y
– Clarifica el papel de la EMA como responsable de mantener la base europea de datos sobre los ensayos clínicos.

En los próximos meses, EMA lanzará una consulta pública para reglamentar esta nueva directriz. Uno de los aspectos importantes será determinar el tipo de información de los CSRs que se pueda considerar secreto comercial y no pueda ponerse a disposición del público; y como la EMA debe consultar a los patrocinadores de los productos sobre la información que va a hacer pública.

Directriz sobre secretos comerciales (propuesta)
Por otra parte, la propuesta de establecer una Directriz sobre Secretos Comerciales defiende los intereses de la industria y causa preocupación. Mientras la nueva regulación de ensayos clínicos promete mayor transparencia, el 28 de noviembre de 2013, la Comisión Europea publicó la propuesta de Directriz de Secretos Comerciales. Los europeos cedieron a la presión de los negociadores norteamericanos durante las conversaciones sobre el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que incluye una definición muy amplia de lo que se consideran “secretos comerciales”; estimula el uso de procesos legales y mantiene la confidencialidad de los “secretos comerciales” durante y después del juicio (Nota del Editor: esto preocupa porque mucho de lo que se sabe sobre el comportamiento de la industria proviene de la información que se divulga durante los procesos legales); y establece multas importantes. La industria farmacéutica europea inmediatamente expresó su satisfacción con la nueva propuesta. Es por lo tanto importante monitorear cómo evoluciona esta propuesta y unir fuerzas para que los ensayos clínicos con medicamentos y dispositivos médicos sean excluidos de la misma.

Nota: En la línea de la opinión del Defensor del Pueblo de Europa y de las acciones de la EMA, la directriz que se acaba de aprobar dice explícitamente que los datos procedentes de los ensayos clínicos no pueden considerarse “confidenciales desde el punto de vista comercial”, pero no obliga a que todos los estados miembros acepten esta cláusula.

Referencias

  1. Plumridge H. Proposed law would require more drug-trial transparency. WSJ, 21 de marzo de 2014.
  2. Barbara Mintzes. Europe faces up to big pharma over clinical data. The Scientist, 11 de marzo de 2014. http://www.newscientist.com/article/dn25196-europe-faces-up-to-big-pharma-over-clinical-data.html
  3. Ben Goldacre. Lo que la saga Tamiflu nos cuenta sobre los ensayos clínicos y la industria farmacéutica (What the Tamiflu saga tells us about drug trials and big pharma), The Guardian, 10 de abril de 2014. http://www.theguardian.com/business/2014/apr/10/tamiflu-saga-drug-trials-big-pharma Traducido por Salud y Fármacos y publicado en este mismo número.
  4. La primera propuesta incluía premisas que llevaban a la desregulación de los ensayos clínicos con humanos, erosionando sus protecciones. Para mayor información puede leer el análisis “New Proposal for a Regulation of Clinical Trials –Joint Analysis” 5 de febrero de 2013. http://www.aim-mutual.org/fileadmin/Communication/position_papers/clinical_trials_aim_mief_isdb_wemos_position_04.02.pdf
  5. Association Internationale de la Mutualité (AIM), Health Action International (HAI) Europe, International Society of Drug Bulletins (ISDB), Medicines in Europe Forum (MiEF), Nordic Cochrane Collaboration, TransAtlantic Consumer Dialogue (TACD), WEMOS. EU Regulation on clinical trials: close to the finish line. Marzo 2014. http://www.aim-mutual.org/communication/news-list/?tx_ttnews[tt_news]=314
creado el 25 de Junio de 2014