No es aceptable
En la Unión Europea, hay unacombinación a dosis fijas de bupropión + naltrexona (Mysimba) que, desde 2015, está autorizada para tratar pacientes con sobrepeso u obesidad. La naltrexona es un antagonista de los receptores opioides, yel bupropión (antes conocido como anfebutamona) es un inhibidor de la recaptación de la noradrenalina y la dopamina que se relaciona químicamente con ciertas anfetaminas.
A mediados de 2025, esta combinación se comercializaba en diferentes países europeos, pero no en Francia. Tiene una eficacia modesta para lograr la pérdida de peso, sin evidencia de que sea eficaz contra las complicaciones clínicas de la obesidad. Sus daños incluyen efectos adversos neuropsiquiátricos y cardiovasculares graves, como infarto de miocardio y crisis hipertensiva [1-3]. Esta combinación ha figurado entre los medicamentos que Prescrire recomienda evitar desde 2015 [4, 5].
En 2023, ocho años después de que el producto obtuviera el permiso de comercialización europeo, la Comisión Europea solicitó a la EMA que revisara el balance riesgo-beneficio de esta combinación, debido a:
Se añaden advertencias al RCP europeo, pero no se la retira del mercado. En 2025,se comenzó un ensayo clínico aleatorizado, de doble ciego y controlado con placebo, 10 años después de que se autorizara el producto en Europa. Los resultados del ensayo clínico se esperan a finales de 2028 y, mientras tanto, se deben enviar informes anuales a la EMA [6].
En consecuencia, el Comité de la EMA encargado de la revisión emitió un dictamen positivo y, a mediados de 2025, la Comisión Europea aprobó que la combinación de bupropión + naltrexona siguiera en el mercado. Así, 10 años después de otorgarle el permiso de comercialización, la EMA y la Comisión acordaron esperar varios años más, hasta conocer los resultados de un ensayo realizado por la farmacéutica para evaluar los efectos adversos cardiovasculares a largo plazo de esta combinación [3, 6].
Mientras tanto, se han hecho pequeñas modificaciones al resumen europeo de las características del producto (RCP) para especificar que: persisten incógnitas sobre los daños cardiovasculares del producto después de un año de tratamiento; los efectos del producto deben ser evaluados por el médico que prescribe, en diálogo con el paciente, después de un año de tratamiento y después anualmente; el producto se debe interrumpir si después de un año el paciente no ha mantenido una pérdida de al menos un 5% de su peso inicial (a). Después de un año, los pacientes solo deben continuar el tratamiento con la combinación de bupropión + naltrexona si no hay un “cambio adverso en su riesgo cardiovascular” [6].
Efectos adversos cardiovasculares mortales, que a veces se notifican durante las primeras semanas de tratamiento. La EMA evaluó los efectos adversos de esta combinación utilizando los datos de ensayos clínicos, la literatura y las notificaciones de farmacovigilancia. Se identificaron un total de 1.818 casos de trastornos cardiovasculares, de los cuales 156 fueron “eventos adversos cardiovasculares graves”, algunos de los cuales ocurrieron dentro de las seis semanas posteriores al inicio del tratamiento. Los eventos en cuestión fueron: muerte (20 casos), infarto de miocardio (35 casos), ictus (49 casos), crisis hipertensiva (36 casos) y eventos coronarios, incluyendo angina inestable (16 casos) [4].
Riesgos graves cuando se usa con opioides o medicamentos serotoninérgicos. Comola naltrexona es un antagonista de los receptores opioides, puede provocar síntomas graves de abstinencia de opioides en pacientes que los toman a largo plazo, por ejemplo, como tratamiento de sustitución de opioides en casos de adicción o como analgésicos para el dolor [1]. A finales de 2024, la EMA recomendó no utilizar naltrexona en esos casos [6].
Dado que la combinación de bupropión + naltrexona reduce la eficacia de los analgésicos opioides, la EMA también recomendó que se suspendiera tres días antes de someterse a una cirugía que requiriera tal analgesia [1,6].
También se han notificado efectos adversos graves, como convulsiones y síndrome serotoninérgico, tras el uso simultáneo de lacombinaciónde bupropión + naltrexona con fármacos que tienen un efecto serotoninérgico, como algunos opioides y la mayoría de los antidepresivos [1,6].
En la práctica, no existe justificación para esperar otros tres años hasta conocer los resultados de un ensayo clínico que evalúa los efectos cardiovasculares a largo plazo de la combinación de bupropión + naltrexona, cuando estos efectos ya son previsibles. La decisión de mantener en el mercado un producto que es más peligroso que beneficioso favorece los intereses de la empresa farmacéutica a expensas de los pacientes.
Referencias
Opinión de los Editores de Prescrire (EDITORS’ OPINION)
Prescrire International 2025; 34 (274): 238
¿Amnesia?
En la Unión Europea, hay un medicamento que contiene bupropión y naltrexona que está autorizado desde 2015 para pacientes con obesidad o sobrepeso. Se comercializa en diferentes países europeos bajo la marca Mysimba.
La denominación común internacional (DCI) que la OMS eligió originalmente para el bupropión fue “anfebutamona”, un nombre que destacaba su relación química con las anfetaminas.
Los datos de las evaluaciones que se presentaron como parte de la solicitud de permiso de comercialización de Mysimba mostraron una eficacia modesta para lograr la pérdida de peso, sin evidencia de eficacia contra las complicaciones clínicas de la obesidad. También revelaron eventos adversos cardiovasculares que concuerdan con el perfil de efectos adversos de una anfetamina, como infarto de miocardio y aumento de la presión arterial. En resumen, su autorización fue injustificada y desacertada.
En 2015, las autoridades de salud europeas se limitaron a solicitar que la farmacéutica realizara un ensayo clínico para evaluar sus efectos adversos cardiovasculares a largo plazo. En 2025, 10 años después, ¡la empresa aún no ha proporcionado ningún resultado! Tampoco se esperan pronto, ya que las autoridades de salud europeas han extendido el plazo hasta 2028. Mientras tanto, los pacientes se seguirán sometiendo a los efectos adversos graves y mortales de este producto.
Esta estrategia de “esperar y ver” revive los terribles recuerdos de mediados de la década de 2000, cuando la Agencia Francesa de Productos para la Salud propuso realizar nuevos estudios para evaluar los efectos adversos del benfluorex (Mediator) en lugar de retirarlo del mercado, basándose en el conocimiento de su farmacología y en reportes espontáneos. ¿Qué impide que la EMA actúe conforme a las lecciones aprendidas de ese desastre y anteponga los intereses de los pacientes solicitando que este supresor del apetito se retire del mercado?