Entre 2023 y 2025, la base de datos de escasez de la OMS informó un total de 209 casos de escasez de insulina en diez países
Esta visión general integral destaca que la escasez y el desabastecimiento de insulina son un problema global que afecta a diferentes regiones geográficas y grupos de ingresos, se trata de problemas generalizados y, en muchas regiones, constituyen un desafío crónico. Una revisión de la cobertura de la prensa general en cuatro idiomas, que abarca todas las regiones del mundo, revela temas sorprendentemente consistentes: interrupciones recurrentes del suministro, deficiencias en la fabricación, crisis de financiación y asequibilidad, y transparencia limitada. El objetivo de este informe es proporcionar una visión general completa del problema de la escasez y el desabastecimiento de insulina, utilizando la prensa general, la revisión de las bases de datos de la OMS y de los gobiernos, así como consultas a los tres principales fabricantes de insulina.
Conclusión y camino a seguir
Esta visión general integral destaca que la escasez y el desabastecimiento de insulina son un problema global que afecta a diferentes regiones geográficas y niveles de ingresos, se trata de problemas generalizados y, en muchas regiones, son un desafío crónico. La revisión de la cobertura de la prensa general en cuatro idiomas, que abarca todas las regiones del mundo, revela temas sorprendentemente consistentes: interrupciones recurrentes del suministro, deficiencias en la fabricación, crisis de financiación y asequibilidad, y transparencia limitada.
Estas noticias de los medios de comunicación coinciden con más de 200 alertas enviadas por entidades reguladoras a la OMS, que confirman la fragilidad sistémica y continua en la disponibilidad de insulina en todo el mundo. Una clara ilustración de la realidad de la escasez de insulina es cómo todos los países de los continentes de América del Norte y del Sur se han visto afectados por la escasez y el desabastecimiento de insulina, independientemente de su Producto Interno Bruto, la demanda nacional y la presencia de capacidades locales de fabricación de insulina.
Se ha documentado que la escasez de medicamentos aumenta el riesgo de confiar en los mercados informales o en las ventas en línea, donde pueden circular productos de calidad inferior y falsificados, un patrón que la OMS señala como más probable donde el acceso es limitado o hay interrupciones en las cadenas de suministro. Las recientes alertas de la OMS sobre semaglutida falsificada ilustran cómo la escasez y el aumento de la demanda de tratamientos para la diabetes pueden generar oportunidades para los falsificadores, ya que se han detectado estos productos en las cadenas de suministro oficiales, y algunos incluso contenían insulina en lugar del principio activo esperado.
Para abordar los riesgos actuales y futuros, es esencial coordinar la planificación, el acceso en tiempo real a la información sobre el suministro y los planes de distribución equitativa. No se debe permitir que la influencia continua de las decisiones comerciales de las empresas farmacéuticas, incluyendo las interrupciones en la producción y la priorización de la fabricación de medicamentos más rentables, como los GLP1, contribuya a la escasez de insulina.
Dado que tres corporaciones siguen controlando la gran mayoría del suministro mundial de insulina, el dominio del mercado debe ir acompañado de la responsabilidad de fabricar el producto, garantizar la continuidad del suministro, la obligación de prevenir la escasez evitable y una comunicación clara y oportuna sobre cualquier interrupción en la producción y retirada de productos.