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Novedades sobre Vacunas y Tratamientos Covid

El hallazgo de ARNm en la leche materna muestra cómo se exageró la seguridad de la vacuna contra el covid

(Finding mRNA in breast milk typifies how covid vaccine safety was oversold)
Maryanne Demasi, 22 de noviembre de 2022
https://maryannedemasi.substack.com/p/finding-mrna-in-breast-milk-typifies
Traducido por Salud y Fármacos, publicado en Boletín Fármacos: Farmacovigilancia 2023; 26 (1)

Tags: lactancia, seguridad de las vacunas, CDC, politización de la pandemia, Walensky, comunicación de riesgos de vacunas, principio de precaución

El 24 de septiembre de 2021, cuando se preguntó a Rochelle Walensky, directora de los CDC, si era seguro recibir la vacuna contra el covid-19 durante la lactancia, su respuesta fue rotunda:

“No hay mal momento para vacunarse”, dijo Walensky.

“Vacúnate mientras estás pensando en tener un bebé, antes de pensar en tener un bebé, mientras estás embarazada o después de haber dado a luz a tu bebé”.

Pero el consejo de Walensky no tenía base científica. No se habían realizado estudios de seguridad.

Ha pasado más de un año desde su comentario, y un estudio publicado en JAMA encontró trazas de ARNm en la leche materna de las madres que habían recibido la vacuna covid-19 de Pfizer o Moderna.

Los investigadores especularon que las nanopartículas lipídicas que contienen ARNm, una vez inyectadas en el brazo, pasan al sistema linfático y llegan a las glándulas mamarias, donde se mezclan con la leche materna.

Sí, se trataba de un estudio pequeño, y el ARNm sólo se detectó en la leche materna extraída durante un máximo de dos días, pero los autores afirmaron: Hasta que se realicen más estudios de seguridad, se recomienda precaución con la lactancia de niños menores de 6 meses durante las primeras 48 horas tras la vacunación materna.

¿Se justifica la precaución?
Aaron Kheriaty, psiquiatra y director del Programa de Bioética y Democracia Estadounidense de la organización Ética y Política Pública (Bioethics and American Democracy Program at the Ethics and Public Policy) en Washington DC, ha criticado el planteamiento de “inyectar primero, preguntar después”.

Afirma que la insistencia de Walensky sobre la seguridad de las vacunas de ARNm en mujeres lactantes fue “completamente temeraria” en ausencia de datos adecuados sobre seguridad.

“No tenemos pruebas de que sea perjudicial, pero tampoco tenemos pruebas suficientes de que sea segura para el bebé, así que eso es lo primero que hay que decir cuando hay ausencia de pruebas”, afirma Kheriaty.

Todavía hay muchas incógnitas. No se ha demostrado que la ingesta oral de ARNm unido a nanopartículas lipídicas sea segura, y el producto pegilado (una característica de las vacunas de ARNm), cuando se ingiere, se puede absorber rápidamente a través de la mucosa intestinal.

“Los estudios de seguridad deberían haberse hecho desde el principio. Hasta que no se realicen estos estudios, no se puede, al mismo tiempo, salir y decir, no os preocupéis, esto es seguro. Tenemos que informar a la gente sobre el estado de la ciencia, debemos decirles que las pruebas no están claras”, añade.

Las autoridades de salud pública argumentaron que las mujeres embarazadas y sus bebés se enfrentarían a un mayor riesgo de daños por el covirus que por la vacuna, pero Kheriaty afirma que eran conjeturas.

“No sabíamos nada de eso. Era un riesgo teórico”. Las mujeres en edad fértil fueron excluidas de los ensayos clínicos, así que no disponíamos de esos datos.”

Las mujeres embarazadas fueron coaccionadas
Adam Urato, especialista en medicina materno-fetal del MetroWest Medical Centre de Massachusetts, afirma que las vacunas tienen un papel importante en la medicina, pero admite que muchas de sus pacientes están legítimamente preocupadas por el impacto desconocido de las vacunas covid-19 en el embarazo y la lactancia.

“Estas mujeres tienen buenas razones. Hay que escucharlas y respetar su criterio y sus decisiones”, dice Urato.

“Al fin y al cabo, estas vacunas son estructuras químicas sintéticas. Se fabrican en plantas químicas. No son sustancias ‘naturales’. Y, sinceramente, no conocemos todos los efectos de su uso durante el embarazo y la lactancia”, añade.

Urato rechaza la versión de los medios de comunicación de que cuando las mujeres embarazadas se preocupan por la seguridad de la vacuna covid-19 son “víctimas de la desinformación”

“Mis pacientes son inteligentes, tienen buenos instintos y creo que sus preocupaciones son válidas. La idea de que todas estas mujeres están mal informadas y son ‘víctimas de la desinformación’ es un insulto”, afirma.

Cuando se impusieron las vacunas obligatorias en todo el mundo, se obligó a muchas mujeres embarazadas y lactantes a vacunarse so pena de perder su trabajo, y a las que se negaban se las acusaba de ser antivacunas.

“Las mujeres embarazadas deberían poder tomar decisiones personales sobre su salud y decidir qué inyectarse en el cuerpo, sin coacciones”, afirma Urato.

En cambio, los médicos están recibiendo información para manejar las dudas ante las vacunas. En Canadá, por ejemplo, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario anima a los médicos a recetar medicación para controlar la ansiedad ante la vacuna o a recomendar psicoterapia.

El principio de precaución
Un artículo reciente del sociólogo británico Robert Dingwall nos recuerda que el principio subyacente de los médicos “primum non nocere”; el primer deber de un médico, no hacer daño.

Dingwall escribe que la seguridad no puede “presuponerse”, sino que debe demostrarse. Dice que “hacer cosas por si acaso” o porque “podrían ayudar” no es suficiente.

“Las condiciones de emergencia no justifican el abandono del principio de precaución. Si, es urgente actuar, pero los beneficios y los daños son inciertos, entonces las acciones o innovaciones deben ser temporales, provisionales y supervisadas de cerca con vistas a retirarlas o detenerlas si sus beneficios no son proporcionales a sus daños”.

Las políticas contra la pandemia habrían sido muy distintas si se hubiera aplicado correctamente el principio de precaución”.

Urato está de acuerdo. Dice que miraremos atrás con pesar por cómo trataron las autoridades de salud pública a las mujeres embarazadas.

“Los mandatos de vacunación fueron una forma realmente cruel, poco compasiva e inhumana de tratar a las mujeres embarazadas. La comunidad tiene que aprender realmente de este horrible episodio y asegurar que no volverá a ocurrir nada parecido.”

creado el 6 de Febrero de 2023