Resumen
Introducción. Los ensayos clínicos aleatorizados de fase III suelen respaldar la aprobación de los nuevos fármacos anticancerígenos por parte de la FDA, pero la calidad de los datos de los ensayos y su relevancia clínica varían. Evaluamos el riesgo de sesgo y el beneficio clínico de los medicamentos según los resultados de los ensayos clínicos aleatorizados de fase III que respaldan las aprobaciones otorgadas por la FDA a los nuevos fármacos anticancerígenos.
Materiales y métodos. Estudio transversal de los ensayos clínicos pivotales, aleatorizados y de Fase III que respaldan las aprobaciones iniciales de la FDA de los fármacos anticancerígenos (1 de enero de 2018 – 15 de mayo de 2025). El riesgo de sesgo se evaluó mediante la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo 2.0 (bajo, alguna preocupación, alto), y el beneficio clínico con la escala de magnitud del beneficio clínico de la Sociedad Europea de Oncología Médica (sustancial, intermedio, bajo).
Resultados. De las 43 indicaciones respaldadas por ensayos aleatorizados, 21 (51%) se basaron en estudios abiertos. Se demostró un beneficio en la supervivencia global en 10 (23%) estudios y una mejora en la calidad de vida en 6 (14%).
Al hacer una evaluación combinada, que incluyó publicaciones y documentos regulatorios de la FDA, se consideró que 13 ensayos (30%) tenían bajo riesgo de sesgo, 24 (56%) plantearon algunas dudas y 6 (14%) presentaron un alto riesgo de sesgo.
Las evaluaciones específicas de los ensayos fueren diferentes según la fuente utilizada: cuando solo se utilizaron los informes publicados, 19 de 42 ensayos (45%) se clasificaron como de alto riesgo, frente a 7 de 43 (17%) cuando solo se utilizaron los documentos de revisión de la FDA.
Se observó un beneficio clínico sustancial en 14 de 43 (33%), pero solo 4 (9%) combinaron un bajo riesgo de sesgo con un beneficio sustancial.
Entre los 16 ensayos (37%) en que se detectó bajo beneficio clínico, 12 (75%) presentaron problemas metodológicos o un alto riesgo de sesgo. El riesgo de sesgo se asoció de forma inconsistente con el beneficio clínico, la supervivencia global o los resultados en la calidad de vida.
Conclusión. Las recientes aprobaciones de fármacos anticancerígenos por parte de la FDA se basan con frecuencia en ensayos con limitaciones metodológicas y que aportan un beneficio clínico limitado. Integrar las evaluaciones del riesgo de sesgo y del beneficio clínico puede fortalecer la evaluación previa a la aprobación y el monitoreo posterior a la aprobación, respaldar la comunicación con el paciente e informar las decisiones sobre los precios basadas en su valor.